22 de noviembre de 2008

Reflexiones vascas sobre la crisis

También es evidente que la crisis es global. Planetaria, podríamos decir. Hasta los chinos, que siguen creciendo al 10% anual de su Producto Interior Bruto, están afectados, entre otras cosas porque tienen una cuarta parte de sus reservas en los deprimidos mercados financieros de occidente (EE UU y Europa principalmente) y necesitan la recuperación de los indicadores bursátiles del capitalismo para no perder ingentes cantidades de sus ahorros colectivos. Nadie se salva. Ni los países emergentes, ni América Latina, ni Corea, ni Indonesia, ni India. La crisis financiera es internacional porque hace años que los mercados financieros lo son. Pero es que la globalización no ha sido sólo financiera, también lo es productiva. A través de la externalización ('outsourcing') todo el mundo produce en todo el mundo y todas las grandes firmas subcontratan a miles de pequeños fabricantes en decenas de países a través de una cadena ilimitada de proveedores.

Es así que la crisis llegará a todo el mundo y que afectará más o menos, de una manera u otra, en unos sectores u otros, pero afectará a todos y me temo que gravemente durante varios años. Por cierto que, comentando tan sombrío panorama a un grupo de amigos, hubo uno que introdujo un chiste relajante al señalar los paralelismos entre la descripción catastrofista que se hace estos días de la crisis económica y aquel cura tremendista que se regodeaba en su sermón con los horrores del infierno amenazando a los feligreses con detallado relato de los sufrimientos del fuego eterno, hasta que uno de ellos (de Bilbao, por supuesto) le interrumpió diciéndole: «Bueno, padre, déjelo ya, si hay que ir, se va, pero no acojone». Pues eso, dejemos la descripción del caos y hagamos ahora una lectura realista desde nuestro pequeño mundo, obteniendo algunas conclusiones de interés local.

El tamaño importa
El argumentario nacionalista ha venido desplegando un variado abanico de ventajas a favor de la soberanía política o de la independencia de Euskadi (o de Euskal-Herría, que dicen nuestros futbolistas, igual me da) relacionando de manera explícita el ámbito vasco de decisión con el mejor desarrollo del país y con el bienestar mismo de los vascos. El victimismo respecto de España, el agravio económico (falso de toda falsedad), el 'mejor solos que mal acompañados' ha sido, y es, la cultura subyacente del discurso nacionalista, como es bien sabido. ¿Han visto ustedes a algunos de nuestros próceres nacionalistas reflexionar sobre cuál habría sido el destino de una Euskadi soberana en este terremoto financiero? No se trata sólo de influir o pintar algo en el G-20 y en el debate económico de las naciones que va a tener lugar después del 15-N en Washington. Mi pregunta es procedente a la vista de lo que les está ocurriendo a los países pequeños y a los que están fuera de los grandes acuerdos supranacionales (Hungría y países del Este en general). ¿Qué le ha pasado a la banca escocesa? Que se salvará bajo el paraguas de la británica. ¿Qué les ha pasado a los islandeses? Una deliciosa y sin embargo tenebrosa crónica de Íñigo Gurruchaga en EL CORREO del pasado domingo nos lo contaba con detalle: «¿Qué ocurre cuando la banca de un país con 320.000 habitantes adquiere obligaciones en el extranjero que equivalen a doce veces lo que produce el país cada año, y quiebra? Pues que un kilo de champiñones vale el doble, que dan más euros por una corona en el mercado negro que en el banco y que en ese mismo banco dan 370 euros para pasar diez días en el extranjero y sólo tras mostrar el billete de avión. Que no hay tantas ofertas para viajar en Navidad. Que en la televisión anuncian ese día la pérdida de quinientos empleos. Que jubilados que compraron casas en Alicante están muy apurados, porque la pensión vale ahora la mitad de lo que valía. Y que el presidente del país, Ólafur Ragnar Grimsson, que hace unos meses pronunciaba discursos en Londres aleccionando sobre el modelo islandés, recorre las facultades universitarias de su país pidiendo a los jóvenes que no emigren». Sobran más comentarios.

No somos inmunes a la crisis
Movidos por un cortoplacista interés electoral, nuestros gobernantes nacionalistas nos insisten en un mensaje peligroso: en Euskadi no sufrimos la crisis como en España porque somos distintos y desde luego mejores. Es evidente que el pinchazo inmobiliario nos afecta menos, pero no es verdad que no nos afecte. Tenemos suspensiones de pagos, morosidad y un parón en la construcción que no son despreciables. Es evidente que en los últimos quince años la actividad productiva vasca se ha diversificado notablemente y estamos desarrollando un sector de I+D+i muy interesante. Pero creer que eso va a evitar la crisis de la automoción y de la máquina-herramienta, y de los sectores manufactureros en general de la industria vasca, es engañarse y engañar. Al PSOE se le echa en cara -y con bastante razón, podría añadirse- no haber hecho un diagnóstico más realista de la crisis en la primavera de 2008. Algunos mensajes que escuchamos al lehendakari, hoy, pecan del mismo intencionado y peligroso optimismo.

Responsabilidad es la palabra
Vienen tiempos de esfuerzo colectivo. Las familias, en último término, acogeremos la solidaridad interna y el colchón en el que amortiguar las derivadas humanas de la crisis. Pero antes, al conjunto del país le corresponde afrontar la situación con una actitud de responsabilidad colectiva. A los gobernantes y a los partidos los primeros, desde la austeridad y el pacto en las políticas públicas. Nunca como ahora ha sido más necesario el acuerdo político entre partidos y entre Gobierno y oposición, en los presupuestos, en las medidas económico-financieras y en el discurso ante la crisis. La gente reclama a sus dirigentes que respondan juntos a «la feroz urgencia del momento», como decía M. L. King. Un llamamiento a la responsabilidad que debemos extender a empresarios, sindicatos, ejecutivos de empresas y comités, agentes y entidades financieras, redes y organizaciones sociales.

Frente a la exclusión, todos debemos responder con esfuerzo colectivo y responsabilidad social. No hace tanto que superamos crisis muy duras. En los años ochenta, la reconversión industrial. A principios de los noventa, un aumento del paro a cifras escandalosas superiores al 20%. Sabemos y podemos salir de ésta. Todos tenemos cerca ejemplos de esfuerzos colectivos (véase el cooperativismo de Mondragón) para superar estos graves momentos con responsabilidad compartida. Pues ése debería ser el mensaje, y no el autobombo y el aislacionismo.

El Correo, 22.11.2008.

26 de octubre de 2008

El acuerdo y sus derivadas


El contexto
El Gobierno socialista necesitaba aprobar los Presupuestos de 2009 de manera imperiosa. No era posible que el primer año de legislatura en una situación económica y financiera tan crítica como la que vive España y todo el mundo occidental viera rechazado su Presupuesto, la herramienta más importante de política económica frente a la crisis y la ley de leyes del año legislativo. Si el Gobierno hubiera visto rechazadas las Cuentas, a la crisis económica que vivimos se habría añadido una crisis política de dimensiones incalculables. Como se ha dicho reiteradamente, la crisis financiera es, en gran parte, una crisis de confianza, y la crisis económica es también, aunque no sólo, una crisis de confianza de los consumidores, emprendedores, etcétera. A los mercados financieros les estamos inyectando confianza a través de leyes urgentes y de recursos ingentes que aseguren los depósitos del ahorro de los ciudadanos y que permitan la recuperación del crédito y la fluidez del dinero. A la política económica local, es decir, nacional, tenemos que ofrecerle la misma dosis de confianza y de convicción sobre lo que se puede y se debe hacer con las cuentas públicas.

La mayor parte de los partidos del arco parlamentario español se han negado a pactar el Presupuesto con el Gobierno de Rodríguez Zapatero por diferentes razones. El PP porque ha construido una política de oposición centrada casi exclusivamente en el fracaso económico del Ejecutivo socialista. CiU ha condicionado su apoyo a los Presupuestos a la obtención de una financiación económica para Cataluña y se ha negado a discutirlos si no tiene garantías previas del resultado de una negociación que hay que hacer con todas las comunidades autónomas después de la aprobación presupuestaria, lo que ha hecho imposible el acuerdo con ese grupo. Esquerra Republicana mantiene una posición semejante, más o menos edulcorada, con reivindicaciones de política social de dimensión catalana especialmente. E Izquierda Unida, después de los resultados electorales de marzo de este año, ha asentado sus perfiles izquierdistas y se desmarca de la política económica del Gobierno de Zapatero en ingresos y gastos, es decir, en todo y para todo.

El acuerdo
Con el Partido Nacionalista Vasco se ha discutido sobre el desarrollo del autogobierno y el apoyo al desarrollo económico de Euskadi. La búsqueda de un acuerdo para la transferencia de políticas de empleo no ha prosperado, porque seguimos hipotecados por la pretensión maximalista del PNV de producir este traspaso con la filosofía del Concierto Económico. Una vez más, hemos chocado con una divergencia insalvable, si tenemos en cuenta que la financiación de estas políticas se produce mediante cotizaciones a la Seguridad Social y no mediante tributos generales. La peculiaridad de la entidad recaudadora, la Tesorería de la Seguridad Social, la complejidad de algunas de las políticas activas de empleo -bonificaciones directas a las empresas en las cotizaciones- y la solidaridad interterritorial de unas políticas de gasto en función no de la población sino del número de parados de cada territorio, han hecho imposible, una vez más, alcanzar un acuerdo con el Gobierno vasco, empeñado en aplicar criterios de Concierto Económico vía Cupo a unas políticas que, repito, no están financiadas por tributos generales, sino con un especialísimo sistema de cotizaciones en las nóminas de los trabajadores.
La otra gran materia de negociación ha sido la famosa competencia de I+D+i. La esencia del acuerdo consiste en aplicar el Concierto Económico, es decir, un descuento en el Cupo vasco por importe de 86 millones de euros, en una parte de los conceptos que integran la política del Ministerio de Ciencia y Tecnología en los Presupuestos del Estado. Esto permitirá a la Comunidad Autónoma Vasca incrementar su presupuesto de I+D+i en esta cantidad para desarrollar su propia política con carácter exclusivo, sin perjuicio de que el Gobierno de España siga desarrollando el resto de sus iniciativas, también con carácter exclusivo, coordinando con el Gobierno vasco sus acciones en la CAV. Nadie puede vivir de espaldas ni pretender aislarse en el desarrollo de estas competencias. Al País Vasco le irá muy mal si pretende desconectarse de España y de la política del Ministerio de Ciencia y Tecnología, porque perderá magníficas oportunidades nacionales y europeas. El Gobierno de España, a su vez, necesita desarrollar en el País Vasco muchos de sus proyectos tecnológicos e investigadores, porque es aquí donde se encuentran los cimientos tecnológicos o los núcleos de investigación correspondientes. Por eso y con todo, Cristina Garmendia tenía y tiene razón.
La negociación ha abarcado también una decisión de importancia para el futuro de nuestras infraestructuras. La decisión de hacer un puerto exterior en Pasajes y dar un aprovechamiento urbanístico a todo el deteriorado entorno de Herrera, Pasaia, Rentería y Lezo, se parece un poco -salvando las distancias- a lo que fue en su día la transformación de Bilbao sacando las instalaciones portuarias del centro de la ciudad al exterior de Santurtzi. Dos capítulos puntuales sobre la prejubilación en la Ertzaintza y licencias de telefonía móvil han completado este acuerdo.

Las derivadas
El PNV, con esta decisión, se ha convertido en el partido de referencia para la mayoría en el arco parlamentario español. Cada uno puede darle a este hecho el significado que quiera, pero, en mi opinión, el Partido Nacionalista Vasco ha jugado bien sus bazas. De entrada, porque de no haber hecho esta negociación en estos términos es muy probable que se hubiera producido una mayoría alternativa y, en ese caso, su papel habría sido irrelevante. Durante la campaña electoral me cansé de decir que si el PNV venía a Madrid a hacer de punta de lanza del plan Ibarretxe y sus planteamientos soberanistas, su juego sería irrelevante en la política española. No ha sido así, y me alegro. En segundo lugar, el PNV ha ejercido el papel de la corresponsabilidad ante la crisis económica. Fuertes sectores económicos y empresariales presionaban en Euskadi y en toda España para aprobar los Presupuestos y para que el sistema político español mandara una señal de confianza a los mercados, a las empresas y a los ciudadanos, en un momento crucial como es el de la aprobación de las Cuentas públicas. Conviene recordar que todos los Presupuestos Generales del Estado en los treinta años de democracia se han aprobado a partir de mayorías con partidos nacionalistas, por lo que resultan bastante cínicos quienes se llaman a escándalo por supuestas cesiones a los mismos. El PNV ha ejercido ese papel y ha emitido a la ciudadanía vasca y de toda España esa señal de responsabilidad ante la crisis, que no han querido asumir otros.

¿Hay más compromisos en el pacto PSOE-PNV? Algunos quieren ver en este acuerdo una señal para un hipotético entendimiento electoral en el País Vasco. Se ha llegado a decir, o por lo menos muchos lo piensan, que en el apoyo del PNV a Rodríguez Zapatero hay un pago a cuenta a un futuro apoyo del PSE a un gobierno nacionalista en Euskadi. Es mentira. El Gobierno del País Vasco lo decidiremos los vascos en las próximas elecciones y, aunque especular es libre, ningún compromiso de semejante naturaleza está detrás del acuerdo de los Presupuestos del Estado. Es verdad que los socialistas vascos aseguraremos las cuentas públicas de las diputaciones y del Gobierno vasco, pero eso no es correspondencia ninguna al apoyo del PNV a los Presupuestos del Gobierno de España. Es decisión unilateral del PSE, que, semanas antes de este acuerdo, anunció su voluntad de aprobar los Presupuestos por sentido de la responsabilidad y del momento económico que vivimos. Pero no es verdad que la formación del Gobierno vasco después de las elecciones autonómicas del año que viene esté condicionada, ni siquiera de manera colateral, por el acuerdo con el PNV en los Presupuestos Generales del Estado. Sólo los vascos con sus votos y los socialistas vascos con sus escaños decidiremos el nuevo Gobierno de Euskadi.

El Correo, 26/10/2008

24 de octubre de 2008

¿Es socialmente responsable prejubilarse a los 48 años?

Hace muchos años, en la Reconversión Industrial de los años ochenta, los enormes excedentes de plantilla de las viejas industrias fueron objeto de jubilaciones anticipadas, llegando incluso a los 52 años para absorber al máximo de población laboral.

No había otra fórmula de acordar con los sindicatos las reducciones de plantilla que llamábamos “no traumáticas”, es decir, para no aceptar despidos. Ya entonces resultaba escandaloso jubilar a gente tan joven. Además de injusto respecto a pequeñas empresas que no podían despedir en tan buenas condiciones.

Acabamos de saber que Telefónica va a prejubilar a 700 empleados mayores de 48 años. Me cuesta entender que resulte rentable pagar el 70% del salario hasta los sesenta y un años por no trabajar. Pero aunque lo sea –que lo será-, ¿Es socialmente responsable? ¿Cuál es la lógica social de considerar laboralmente acabados a trabajadores con 48 años?

¿Por qué, si los sistemas de Seguridad Social y la prolongación de la vida aconsejan en todo el mundo alargar la vida laboral, las empresas y el mercado nos imponen lo contrario? ¿No sería mejor pagar a empresas de inserción laboral para reubicar los excedentes laborales? ¿Realmente son los más experimentados lo que sobran?

Telefónica hace grandes cosas en su política de responsabilidad corporativa. Su informe anual de 2007 es interesante en la búsqueda del compromiso responsable y sostenible en todas sus actividades. Me pregunto: ¿Podrá incluir esta política de prejubilación en su memoria social en el 2008?

(Con afecto a mis amigos de Telefónica).

Diario Responsable 24/10/2008