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12 de junio de 2024

Un Nuevo Parlamento y una Europa en riesgo.

Las elecciones europeas que han tenido lugar el pasado 9 de junio, serán decisivas para el futuro de la Unión Europea. Importantes lo son todas, pero, sinceramente creo, que pueden ser decisivas. Europa está amenazada, no solo por la guerra en Ucrania y por los peligros de su vecindad con Rusia. Otras amenazas, nos enfrentan a un futuro incierto, quizás incluso hostil. El mundo que se está configurando en este siglo XXI, ese que creíamos cargado de esperanzas y expectativas, es ajeno a muchos de nuestros valores y compite ferozmente con nuestros intereses. Amenazas tecnológicas, comerciales y geopolíticas, se suman a las bélicas y cuando creíamos haber construido una unión supranacional capaz de pilotar y liderar el mundo de la democracia y de la paz, hemos descubierto que nuestra embarcación, sufre múltiples vías de agua.

Es verdad que Europa ha sido capaz de vencer múltiples momentos de crisis a lo largo de su historia. Sólo por recordar las más recientes: la crisis del euro y del sistema bancario europeo entre 2009 y 2014, el Brexit en 2016, la crisis migratoria en 2015, la invasión de Crimea en 2014 y la de Ucrania en 2022, la pandemia. De todas estas crisis hemos salido con una Europa más reforzada, más integrada y mejor construida.

Pero no todos los grandes avances de la Unión Europea han sido fruto de crisis coyunturales, como previera Jean Monnet. Ha habido otras grandes decisiones europeas que fueron fruto de acertados cálculos previos: el mercado único y la moneda común entre otros, lo que nos permite recordar al gran Jacques Delors, como uno de los grandes arquitectos de la Unión Europea de hoy.

Podemos concluir por ello que debemos confiar en la Unión Europea que viene y en concreto en la que ha surgido de estas elecciones celebradas este año. Ocurre, sin embargo, que hay dos circunstancias nuevas: la primera es que el mundo ha cambiado mucho y a peor y la segunda es que en todos los países europeos, están creciendo opciones políticas de derecha extrema cuyo fondo común es un neo-nacionalismo antieuropeo que será retardatario y obstaculizador de los esfuerzos de integración que reclaman esos desafíos.



Los cambios en el ámbito económico, tecnológico y sobre todo geopolítico explotan a raíz de la pandemia y de las guerras en Ucrania y Oriente Medio. El parón productivo de 2020-2021, unido a las incertidumbres geopolíticas y climáticas (canales de Suez y Panamá, por ejemplo), provocan un repliegue inesperado de la globalización, una relocalización empresarial hacia cadenas de aprovisionamiento más cercanas y seguras (near-shoring, friendshoring) y ponen en evidencia lagunas productivas, casi existenciales, para nuestro continente. Esto coincide con la crisis energética que nos produce la decisión de cortar el suministro de gas y petróleo rusos, algo que se ha hecho en un período tan extremadamente corto, como costoso social y económicamente.

Europa, acostumbrada a operar en el mercado mundial a través del comercio pactado y la interdependencia geopolítica, descubre de pronto que el mundo tiembla bajo sus pies. La tensión tecnológica y comercial entre China y Estados Unidos aumenta las dificultades de nuestros mercados. La «Inflaction Act» americana atrae inversiones europeas hacia mercados sobre estimulados y proteccionistas. Seguridad económica, fuentes energéticas seguras, autonomía estratégica, resiliencia de las cadenas de suministro, relocalizaciones aceleradas, son conceptos que invaden nuestros debates porque se han convertido en poco tiempo en necesidades angustiosas. La economía global dejó de ser lo que era. Un nuevo y competitivo marco geoeconómico también nos amenaza.

A ello se añade el déficit tecnológico europeo frente a Estados Unidos y China y la pérdida casi definitiva del liderazgo en algunos mercados básicos para la sociedad del futuro: las grandes plataformas tecnológicas del consumo, las redes sociales, la inteligencia artificial, el 5-G de las telecomunicaciones, el control de algunos materiales básicos para la movilidad eléctrica y la producción de energía renovable... Europa ha descubierto demasiado tarde que su fragmentación nacional y la ausencia de un mercado de capitales ágil y eficiente le impiden la creación de grandes compañías, capaces de transformar su capacidad de innovación en líderes mundiales. Por otra parte, el modelo regulatorio europeo, más rígido en defensa de una digitalización ética y de los derechos ciudadanos frente a los nuevos poderes oligopólicos de las tecnológicas, está siendo interpretado como un nuevo obstáculo al emprendimiento y a la innovación, en comparación singular-mente con el caso norteamericano. De hecho, en los últimos años la renta per cápita y la productividad Europea respecto a la de Estados Unidos se están distanciando creciente y peligrosamente.

Finalmente, la guerra ha vuelto a nuestras vidas. Las generaciones nacidas en la segunda mitad del siglo pasado hemos vivido con miedo al pasado y sentimientos de seguridad y progreso respecto al futuro, al contrario que los millennials y la Generación Z del presente. Pero habíamos subcontratado nuestra seguridad a Estados Unidos a través de la OTAN. Los beneficios de la Paz han terminado y las décadas de ahorro militar y defensivo se vuelven ahora contra nosotros poniendo en evidencia la más absoluta heterogeneidad de nuestro armamento y la falta de cooperación entre la industria militar europea.

Hay una enorme coincidencia en Europa sobre la magnitud de estos cambios y sobre la urgencia de los desafíos europeos. Los Think-tanks, institutos de análisis, editoriales, papeles de la Comisión... coinciden en este preocupante diagnóstico. Es más, también coinciden en las soluciones. Lo problemático será implementarlas, ponerlas en marcha, echar a andar, como se dice cuando se emprende un objetivo y una meta a la que llegar. Y aquí está mi segunda gran preocupación: ¿Será capaz Europa de avanzar en toda una serie de respuestas estratégicas a su difícil encrucijada, a partir del nuevo Parlamento Europeo que saldrá del 9 de junio próximo? ¿Podrá Europa dar pasos sustanciales en su integración, en sus decisiones estratégicas conjuntas, que requieren ceder soberanías y competencias nacionales, si las fuerzas neo-nacionalistas de derechas se imponen en el Parlamento Europeo y en los gobiernos de las naciones europeas?


Esta es la gran cuestión, porque si nos fijamos bien, las líneas de respuesta a estos desafíos reclaman una Europa más unida, más integrada, mejor engrasada y más ágil en sus tomas de decisiones y en su implementación. Por ello, los principales retos para la Unión Europea que se derivan de estas elecciones pasadas son:

1. Europa necesita ser un actor relevante en el nuevo marco internacional y no puede limitarse a ser parte del bloque occidental que lidera Estados Unidos. Necesitamos una estrategia común en política exterior que proteja nuestros intereses ante los diversos entornos geopolíticos que están modelando las dinámicas del poder. Europa tiene que defender un orden de paz, multilateral, reglado e interdependiente, pero la política exterior europea corre el riesgo de mantenerse en el aislamiento del resto del mundo por nuestros desacuerdos internos. La única posibilidad de resol-ver los problemas globales y promover nuestros intereses, es mantener relaciones constructivas con los actores no occidentales y eso requiere una unidad inexistente hoy de la política exterior europea, sometida a la difícil, por no decir imposible, unanimidad de los Veintisiete.


2. Debemos asegurar nuestra soberanía, nuestras libertades y nuestro modo de vida y sociedad. Tenemos que construir una política de defensa y seguridad común. Lo que venimos postergando desde hace demasiado tiempo, hoy es una urgencia vital. Eso implica muchas cosas, desde aumentar nuestro gasto en defensa, a coordinar a nivel europeo nuestro armamento. Desde fortalecer el flanco europeo de la OTAN, a planificar las compras de material militar en Europa. Desde cooperar en la I+D militar europea, a diseñar nuestros ejércitos en el marco europeo. Esto no se hace ni en uno, ni en cinco años y cuanto más tarde empecemos más débiles seremos.


3. La competitividad europea y nuestro liderazgo tecnológico están en peligro y son precisas muchas políticas comunes en el ámbito europeo para impulsar nuestro tejido investigador y productivo en todas las áreas de nuestra política industrial. Ello implica armonizar las ayudas de Estado y racionalizarlas; favorecer el emprendimiento y la creatividad empresarial; facilitar la financiación privada con un mercado de capitales más poderoso y eficaz, en el que tengan más influencia las sociedades de capital riesgo; incentivar un ecosistema europeo de innovación e investigación; ayudar a la creación de grandes compañías líderes capaces de competir en el mercado global; potenciar la formación continua y el refuerzo del capital humano... Europa está pendiente de dos informes básicos para afrontar esta ingente tarea: el informe sobre la competitividad europea encargado a Mario Draghi y el informe sobre mejoras en nuestro mercado interior encargado a Enrico Letta. Ambos determinarán las políticas a implementar en los próximos años en torno a estas grandes materias.


4. La seguridad económica europea está en juego. No solo por todo lo señalado en el párrafo anterior, también porque estamos en pleno proceso de asegurar el suministro energético y liderar la descarbonización y la lucha contra el cambio climático en el mundo. Porque además, necesitamos planificar y resolver a escala europea todos los problemas detectados en nuestra cadena de suministro y eliminar nuestras dependencias básicas en componentes y materiales para asegurar nuestra soberanía en muchos planos de nuestra vida (agricultura, farmacia, etcétera) y de nuestra actividad industrial (semiconductores, materiales críticos, tecnologías, etcétera).



5. Este ingente programa reclamará una financiación pública que el actual presupuesto de la Unión no puede satisfacer en los términos actuales. En un título indicativo de la dificultad financiera europea ante tales desafíos: «armas, árboles o fábricas», Wolfgang Munchau, venía a señalar el riesgo de que Europa debilite su Programa de Transición verde (Green Deal), ante la imposibilidad de combinar el gasto en defensa y en políticas de competitividad. A ello añadía los costes del envejecimiento demográfico europeo y las guerras de terceros. Tiene razón. Pero el Next Generation UE, ha marcado un camino. Europa tendrá que afrontar mecanismos financieros similares y políticas de fiscalidad común para afrontar la financiación de bienes públicos europeos y para contribuir a la estabilidad macroeconómica de la eurozona, atendiendo a estos desafíos.


6. Europa ha decidido ampliarse a los países de los Balcanes y a Ucrania, Moldavia y Georgia y ese proceso está lleno de dificultades políticas y técnicas. Las políticas en estas últimas se ven y se padecen. Pero los problemas serán también enormes en el caso de varios de los países balcánicos (Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Serbia...), en los que los criterios democráticos y las exigencias económicas que la unión exige para la adhesión distan mucho de ser cumplidos. En cualquier caso, a los efectos de los desafíos que afronta Europa, la ampliación será otro de los grandes porfolios que demandarán unidad e integración.

Vuelvo a la pregunta. ¿Será capaz Europa de tomar decisiones de este calado, de esta exigencia europeísta, con un triunfo político de fuerzas que fueron abiertamente antieu-ropeas y hoy son, como mínimo, euro escépticas? Cuando haya que decidir aumentar la financiación nacional a la Unión, cuando haya que fijar un impuesto europeo, cuando haya que racionalizar las ayudas nacionales a la industria, cuando haya que acordar programas de fabricación militar conjunta... ¿Cuál será la respuesta de las derechas extremas en el Parlamento Europeo? ¿Cuál será la posición de los gobiernos presididos o formados por fuerzas neo-nacionalistas? He ahí el dilema europeo de los próximos años.



REVISTA DERECHO Y ECONOMÍA DE LA INTEGRACIÓN | N.º 12, Junio de 2024

5 de junio de 2009

No es lo mismo

No es lo mismo que tras las elecciones del próximo 7 de junio tengamos una mayoría socialista en Europa o no la tengamos. Por supuesto que no es lo mismo, nos jugamos no sólo nuestro presente sino también nuestro futuro mientras atravesamos una situación muy complicada por la crisis económica y financiera mundial

Todo lo que preocupa al mundo se resuelve con Europa o en Europa: la salida de la crisis, la reorganización del sistema financiero, la defensa de un modelo social, el propio modelo social europeo, la dignidad en el trabajo, la seguridad energética, la lucha contra el cambio climático ….Todo se decide en Europa o a través de Europa.

En este sentido, España está jugando un papel crucial en las políticas de la Unión Europea y lo está haciendo con una orientación clara: ampliar la protección de los más débiles. Por ejemplo, lo han hecho nuestros eurodiputados, en la pasada legislatura, cuando impidieron en el Parlamento europeo la ampliación a 65 horas de la jornada laboral, una iniciativa que comprometía una conquista social fruto de la lucha de los trabajadores Lo han hecho también al defender políticas de conciliación de la vida familiar y profesional, similares a las que impulsamos en España y que sirven de ejemplo para otros países.

Frente a esta oferta, tenemos un Partido Popular anclado en los principios conservadores que han regido el mundo hasta 2007, incapaz todavía de procesar las enormes transformaciones que están teniendo lugar en el mundo desde el estallido de la crisis financiera. Sin ideas para reordenar la economía mundial y mucho menos para defender el modelo social europeo.

Como no es lo mismo, hay que votar el próximo 7-J y hay que votar al PSOE


Los blogs de ABC.es 5/06/2009

4 de junio de 2009

El domingo hay partido.

La última encuesta del CIS sobre las elecciones al Parlamento Europeo revelaba algunos datos que considero interesantes. Así, el 73 por ciento de los consultados contestó que las decisiones que se adoptan en el seno de la Unión Europea y del Parlamento Europeo afectan a la vida de los españoles mucho o bastante.

También reflejaba el sondeo que más del 70 por ciento de los españoles está a favor de la UE, porcentaje que se repite para señalar a los que opinan que el Parlamento Europeo es importante dentro de la UE. Aparte de ello, se ha repetido estos días en diferentes foros y por representantes de distintos partidos que casi el 70 por ciento de las políticas nacionales están actualmente condicionadas por directivas europeas.

Y pese a estos datos, el índice de participación en las últimas elecciones europeas fue del 45 por ciento. La importancia para España tanto de la UE como del Parlamento Europeo, que comparten una gran mayoría de españoles, no debe traducirse en un porcentaje tan pobre de participación.

Propiciar una política común europea de izquierdas en materia económica, de inmigración o social, es un excelente motivo para votar. Abstenerse en esta ocasión supone, en la práctica, favorecer la estrategia del Partido Popular, que se ha empeñado en embarrar el terreno de juego para que el público piense que se ha suspendido el partido y no acuda al campo. Pero el partido se juega el próximo domingo y son su voto lo podemos ganar.

Los blogs de ABC.es 4/06/2009

1 de junio de 2009

Europa fuerte y unida

Se reprocha a la Unión Europea que avanza lentamente. Lo raro sería que una comunidad de 27 países, con 21 idiomas propios, construida sobre un pasado de conflictos y guerras entre sí, avanzara a gran velocidad. El riesgo de colisión o colapso sería permanente. Lo que nos corresponde ahora es elegir la mayoría política del próximo Parlamento Europeo, desde donde reclamar una Europa fuerte política y económicamente. Seguirá habiendo obstáculos en ese camino, pero hay que evitar los retrocesos.

Durante los gobiernos del PP, España se desenganchó voluntariamente de los países que formaban el núcleo de empuje de la Unión Europea, y prefirió aliarse con los países euroescépticos (los que rechazan o recelan de los proyectos políticos de la Unión Europea, según el diccionario de la Academia) y apoyar sin fisuras las iniciativas de Bush. El apoyo de España a la guerra de Irak fue una patada al corazón de la unidad europea.

El primer semestre de 2010, España ocupará la Presidencia de la Unión Europea. En un momento de grave crisis económica que exige coordinación entre los países, presidir la UE es especialmente importante, y desde el Parlamento Europeo tendremos también la oportunidad de aportar ideas y arrimar el hombro.

Los socialistas españoles nos hemos destacado siempre por la creencia en una Europa fuerte y unida. Queremos más Europa, como ya les he dicho varias veces en este blog. Los asuntos que se debaten actualmente en la UE no son temas menores que puedan dejarse en manos de los demás. Sigo invitándoles a que voten el próximo 7 de junio. Y sigo persuadido de que lo harán al PSOE si creen en Europa y quieren más Europa.


Los Blogs de ABC.es 1/06/2009

Europa siete de Junio.

Vengo a hablarles de Europa porque he aceptado este nuevo destino en mi trayectoria personal y me he planteado tres retos:

- Hacer más presente a Europa entre nosotros y fomentar el debate europeo en España.

- Participar en los grandes temas políticos del mundo a través de Europa. Hacer política a través de Europa. Sin los filtros de las trincheras nacionales.“Sin la miseria nacional de la pelea partidista”.

- Contribuir al fortalecimiento y a la articulación de un pensamiento y de un discurso de izquierda en la nueva encrucijada ideológica y política del mundo.

Efectivamente, mi convicción es que en los últimos años estamos asistiendo a una alteración sistémica de los fundamentos sobre los que hemos vivido la segunda mitad del Siglo XX.

El mundo cambió y nosotros no, dice con frecuencia Felipe González. Rocard decía a mediados de los noventa que para transformar el mundo, primero hay que comprenderlo.

Cuatro son las grandes causas del cambio:

.La caída del muro y la desaparición del modelo comunista.

.La revolución tecnológica. Generadora de grandes transformaciones sociales.

.La globalización económica y productiva. (No tanto del comecio…)

.La crisis financiera de 2007. La crisis financiera ha sido el punto de inflexión de un cambio que se viene gestando desde hace dos décadas.

La pregunta es si estos cambios están generando una sociedad que progresa (en beneficio de la humanidad). La pregunta es si estos cambios se están produciendo de manera sostenible, racional.

Pues bien, yo afirmo que:

-No es racional ni sostenible un sistema financiero que funciona con todas las tecnologías de la sociedad de información, creando productos sin bases reales, sin contabilidad, en un mercado mundial interconectado y permanente que no tiene reglas ni, por tanto, previsibilidad o control. Sus flujos han sido diez veces más que los de la economía real o el comercio. Por eso, la burbuja, ha estallado.

-No es racional ni sostenible el modelo productivo basado en el consumo masivo de energías no renovables que nos abocan a una crisis de oferta inevitable y que aceleran el cambio climático hasta lo irreversible.

-No es racional ni sostenible una distribución del ingreso tan desigual entre los seres humanos, más allá de la incorporación en esos años de una parte considerable de la humanidad al consumo, porque estallarán los conflictos, ahora agudizados por el incremento de la pobreza y la marginalidad.

-No es racional ni sostenible que la globalización económica y productiva se haga sobre una cadena infinita de subcontratación en un progresivo “dumping social” que destruya el trabajo digno y cuestione el modelo social europeo (el más justo de la Historia).

-No es racional ni sostenible que la comunidad internacional se enfrente a gravísimos problemas de seguridad colectiva: el crimen organizado, el terrorismo internacional y las situaciones de conflicto, con una debilidad manifiesta de las organizaciones multilaterales y supranacionales.

No. No es racional ni sostenible, que todo el progreso y las enormes oportunidades que nos brinda la tecnología o la sociedad del conocimiento, Internet y la revolución de las comunicaciones, generen un mundo peor. Un retroceso en los Derechos Humanos y en las condiciones de trabajo (Referencia a la OCDE en el artículo ”Trabajo Decente”) La Directiva Europea de las 65 horas.


No. No es racional ni sostenible. No es justo y nos negamos con más convicción que nunca a que el mercado organice la sociedad. A que el Estado se reduzca. A que la política sobre. Esa mano invisible que mueve la economía, es torpe y brutal, es salvaje en la construcción de nuestra forma de vida.

Por todo esto, también miramos a Europa.

Europa ha sido y es el horizonte supranacional al que hemos mirado desde niños.

Europa es el espacio en el que nos hemos hecho mayores, como personas y como país: el ingreso en 1986, los Fondos de Cohesión, la libertad de fronteras. El turismo, el euro…

Pero Europa es también nuestra esperanza de influir en un mundo globalizado que reclama una reorganización después de una crisis sistémica, la peor desde 1929 (dejando de lado la 2ª Guerra Mundial).

Europa es la herramienta necesaria, aunque no suficiente para que los ideales del derecho y la democracia, la justicia, y la cohesión social, la dignidad humana y el desarrollo sostenible, sean posibles.

Por eso quiero sintetizar mis ideas y mis propuestas en una especia de agenda de la izquierda para Europa. Definiendo lo que para mí serán GRANDES TENDENCIAS en el próximo futuro europeo :

1º) Más Europa. Una Europa más fuerte institucionalmente.Lo que reclama: Viene una Europa más democrática.

-El Parlamento con más competencias de su Historia.

-Que el Tratado de Lisboa entre en vigor el 1º de enero de 2010 (Nuevo Referéndum en Irlanda.

-Superación de los problemas del T.C. Alemán y la firma de la Ratificación en la República Checa).

-Fortalecer la dimensión democrática de la Unión:

. Más poderes al Parlamento.
. Elección directa del Presidente del Consejo.
. Reforzamiento funciones Exteriores y de Defensa.
. Protocolo de Subsidiariedad con los Parlamentos Nacionales
. Más participación ciudadana. (Iniciativa popular).


2º) Una Europa más fuerte, frente a la crisis.
a) Una tendencia a la Intervención del Estado. Nuevas regulaciones en servicios públicos. Un reforzamiento de la política. De lo público. El futuro de la Unión y de sus Estados miembros depende de la respuesta global a la crisis financiera.

b) Nuestro papel en la Reordenación de los Mercados Financieros:
• Mercados mejor regulados.
• Reforzar organismos internacionales.
• Supervisión nacional e internacional.

Europa, debe contribuir activamente en la creación de mercados mejor regulados y supervisados, que incorporen
las lecciones aprendidas de la crisis y creen un nuevo marco de estabilidad financiera duradera, y en particular:

Contribuir activamente al reforzamiento de los Organismos Internacionales acordado en la reciente Cumbre del G20 y reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, tanto en materia de recursos, como de instrumentos y de gobierno. En concreto al reforzamiento del papel supervisor del Fondo Monetario Internacional, el aumento de sus recursos y la colaboración con el recientemente creado, Foro de Estabilidad Financiera.


Contribuir activamente en la reforma del marco institucional del sistema financiero global desde el punto de vista regulatorio, impulsado tanto desde el G20 como desde la UE. Deberá cobrar especial importancia en este marco el impulso de medidas que eliminen la impunidad de los paraísos fiscales, poniendo en marcha medidas que incentiven la cooperación e intercambio de información entre las jurisdicciones en una lucha común contra el fraude fiscal, el blanqueo de dinero y la lucha contra el terrorismo.

c) Necesitamos un verdadero gobierno económico de la UE:

. Aumento del Presupuesto Europeo (del 1,24% del PIB europeo al 2% y al 5% en los próximos años).
. Impuestos paneuropeos. Presión Fiscal
. Armonización fiscal. Favorecer los grandes Déficits fiscales de estos años


Necesitamos un Gobierno económico con una capacidad de inversión que, además de los Fondos Estructurales y el Fondo de Cohesión (que es preciso reforzar para ayudar a los nuevos países):

-Invierta en las redes transeuropeas de transporte, energía y telecomunicaciones.

-Invierta en potenciar la Sociedad de la Información (las TICs) a nivel europeo, en escuelas, municipios, empresas, hogares…

-Invierta en programas comunes de Educación y Universidades.

-Invierta mucho más en I+D: proyectos como el Airbus o el CERN han probado la rentabilidad de grandes proyectos europeos.

-La investigación europea en energías renovables sería otra inversión más eficiente a nivel europeo que a nivel nacional.

-Que invierta en una industria de Defensa común: nos saldría a todos más barato hacerlo a nivel europeo que a nivel nacional (proyectos como el Eurofighter demuestran que esto tiene sentido).



3º) Una Europa que preserve el modelo social europeo.

-Apostamos, asimismo, porque el próximo Parlamento Europeo tenga una ambiciosa agenda en materia de empleo y protección social. Es preciso luchar contra la idea de que la única manera de fomentar el empleo es, reformando a peor las condiciones laborales. Deberíamos tener políticas ocupacionales y de empleo comunes: como un Servicio de Empleo que promueve la movilidad laboral.

-Renovación de la Estrategia de Lisboa 2010: La renovación de la Estrategia, dirigida a la transformación de Europa en una economía más competitiva en el mundo, cobra especial relevancia en un momento de crisis aguda como el actual. Según lo establecido en las Conclusiones del pasado consejo Europeo de primavera, la Comisión presentará propuestas relativas a la renovación de la Estrategia de Lisboa durante la presidencia sueca, por lo que la Presidencia española asumirá una responsabilidad muy importante en el lanzamiento de la Estrategia de Lisboa post-2010.
La ecuación competitividad global-cohesión social, es el eje de este debate. Lisboa 2010 : La Economía más competitiva. Pleno empleo. Máxima cohesión social.
¿Nuevos horizontes en la crisis? ¿Está Europa condenada al deterioro de su marco laboral y de protección social? Economía sostenible.


4º) Una Europa a la cabeza de la lucha contra el cambio climático.

La Unión debe liderar la iniciativa para alcanzar, en la cumbre de Naciones Unidas a celebrar a finales de 2009 en Copenhague, un acuerdo global de reducción de emisiones. Los socialistas españoles promoveremos que Europa esté dispuesta a llegar, como mínimo, al 30% y tendiendo al 40%, en el horizonte de 2020, siempre que asuman compromisos equivalentes los grandes emisores industrializados.

-Economía del conocimiento
-Por una economía sostenible
-Energías Renovables

5º) Una política común de inmigración: Ordenada y con Derechos.

-Hay que apoyar políticas de integración, continuar con la consolidación y extensión de derechos, y luchar con firmeza contra el racismo y la xenofobia. Así, la inmigración debe concebirse como una política estratégica que debe plantearse a medio plazo y no dejarse llevar por la inercia de la crisis económica.

-Debe mantenerse firme el control de fronteras y de reducción progresiva de la inmigración irregular, de lucha contra las mafias y de diálogo permanente con los países emisores siguiendo los criterios establecidos por Naciones Unidas acerca de los nexos entre migraciones y desarrollo.


6º) Una Europa más fuerte en el mundo.

-Se trata de potenciar la Unión como actor global en la gobernanza mundial y ante las organizaciones supranacionales.
-Los problemas globales sólo admiten soluciones globales.

-“El ascenso del resto del mundo” (como lo llama el periodista de Newsweek Fareed Zakaria) pero entre ellos también potencias como China y Rusia, no democráticas, autoritarias, crecientemente poderosas, animadas por un nacionalismo cada vez más agresivo.
-Los conflictos regionales y el peligro de los Estados fallidos.
-El terrorismo global: que está dormido, pero no muerto.
-Las armas de Destrucción Masiva y la proliferación nuclear.
-El crimen organizado.
-La inmigración.
-El cambio climático.
-Las pandemias.
-La seguridad energética.

Y, claro, las crisis financieras de impacto global…
O rescatar África.
O ayudar a América Latina.


7º) Una nueva ética de la empresa.


¿Ciudadanía corporativa?
¿Responsabilidad Social Corporativa?
¿Empresas sostenibles?

El germen de esta idea es el cambio entre los lazos que unen Empresa y sociedad.

Llámenlo como quieran. Pero nos adentramos en un nuevo concepto cultural del Roll de la empresa en una nueva sociedad.

Voy terminando. Estoy seguro de que muchos de los enunciados de esta agenda, les han resultado conocidos.

Es muy probable que incluso les hayan sonado demasiado conocidos, retóricos, repetitivos. Quizás incluso ilusorios o utópicos. Lo admito, pero no por eso resultan menos necesarios.

La política necesita tener horizontes, objetivos, ideales.

Europa sufre una crisis que amenaza su cohesión y quizás su misma existencia: “Europa no tiene centro de gravedad ni político, ni económico suficiente”. En esta tormenta que vivimos, las fuerzas centrífugas nacionalistas y euro escépticas, se la pueden llevar por delante.

Pero no es menos cierto que Europa se ha hecho desde la crisis:

- Crisis políticas: De Gaulle y la silla vacía de Francia en los años 60 por el debate de la PAC, y el poder de veto francés; a finales de los 90 la comisión de Jacques Santer tuvo que dimitir por irregularidades y corrupción.
- Crisis de crecimiento y competitividad en los 70.
- Crisis moral y de derechos humanos: cuando nuestra parálisis y desunión permitió las guerras y masacres de los Balcanes en los 90.
- Crisis de política exterior: cuando Europa se dividió ante la guerra de Irak.
- Crisis institucional: fracaso de la Constitución europea y el atasco en aprobar el Tratado de Lisboa.
- Y ahora la mayor crisis financiera y recesión de la Europa unida.
Siempre hemos salido de las crisis, avanzando con un paso adelante.

Europa necesita:

Más entusiasmo y menos escepticismo.
Más ideal europeo y menos nacionalismos.
Más globalización y menos proteccionismo.
Más unidad política y menos soberanías intocables.


Es hora de que los europeístas lo seamos sin complejos: que digamos lo que queremos y lo que la crisis demanda: Una Europa Federal, con un centro económico y político fuerte y con una voz en el mundo unida y poderosa a favor de un modelo social justo y de una economía sostenible.

Texto íntegro de la Conferencia pronunciada en el Forum Europa,Tribuna Euskadi.
Bilbao, 15 de mayo de 2009.
 

30 de mayo de 2009

El miedo de Rajoy

Rajoy acusa al PSOE de incitar el voto del miedo al PP en estas elecciones europeas. Es significativo que empiece a ver estos fantasmas quien, hace ya una semana, adelantó la victoria de su partido y el margen exacto de la misma. Parece que está perdiendo confianza y a lo mejor empieza a ser él mismo el que tiene miedo, pero de los resultados La única distorsión de estos comicios la está haciendo el PP queriendo convencer a los ciudadanos de que sirven para dar un voto de castigo al Gobierno español. Sólo buscan ganar para, al día siguiente, comenzar con la cantinela del “váyase, señor Zapatero”. Lo de Europa les importa, por decirlo elegantemente, muy poco.

Por el contrario, los socialistas estamos haciendo una campaña en positivo, subrayando la importancia objetiva de la Unión Europea, y reclamando apoyo para una mayoría europeísta y de izquierdas en la Eurocámara, que profundice en la fortaleza política y económica de la UE. Ni más ni menos.

Claro que nos preocupa la situación económica. Pero no queremos engañar a la gente ni tenemos la megalomanía de ciertos líderes del PP que aseguran que con ellos no hubiese habido crisis o que tienen la fórmula mágica para hacerla desaparecer. Simplemente mienten.

Desde el Gobierno español lanzamos a los desempleados el mensaje claro de que aseguraremos la protección social y que no les abandonaremos a su suerte. Mientras, con modestia pero con firmeza, se están inyectando fondos públicos para reactivar la economía y reflotar el empleo. La crisis es de una enorme dureza, pero creemos que los resultados irán apareciendo. No nos asusta hablar del desempleo, pero no con la simpleza y las mentiras del PP.

Los blogs de ABC.es 30/05/09

28 de mayo de 2009

El tirón psicológico.

España ha protagonizado la transformación más exitosa como país individual dentro de la Unión Europea. Somos el Estado más beneficiado por las ayudas europeas, con 118.000 millones de euros en fondos de cohesión y estructurales entre 1986 y 2006, equivalente al 0,8 por ciento del PIB de la UE y a más de 10 puntos del PIB español. Pasamos de una renta per cápita del 68 por ciento en 1986, al 86 por ciento comparada con la Europa de los 15, y del 105 por ciento en relación a la UE de los 27.

Pero Europa no sólo fueron ayudas, obtenidas gracias a aquel al que el PP llamó “pedigüeño”, es decir, F. González, sino que proporcionó a nuestro país un gran espacio económico que nos benefició y reforzó nuestro dinamismo; y además nos dio un sentido de pertenencia a un espacio político-institucional y cultural.

En definitiva, Europa nos abrió al mundo: nos hizo cambiar de mentalidad, ideas, hábitos, métodos de gestión empresarial, aprendizaje tecnológico, intercambios académicos (170.000 estudiantes españoles en universidades extranjeras a través de Erasmus). Entre otros factores, que permiten concluir que EUROPA nos dio un empujón material, pero sobre todo un tirón psicológico.

Por eso, ahora queremos dar un empujón a EUROPA. Y el planteamiento de la izquierda, del PSOE, en relación a Europa, se distingue como el día y la noche del de la derecha. Nosotros queremos la elección directa del presidente, más poder político del Parlamento, más gobierno económico, más presupuesto, más política común de defensa y exterior, coordinación en materia de inmigración unida a pedagogía política contra la xenofobia y el racismo. Participe democráticamente en las elecciones, vote y compruébelo.


Los blogs de ABC.es 28/05/09

25 de mayo de 2009

Entrevista "Los Desayunos de TVE" 27.05.2009

Entrevista realizada para el programa "Los Desayunos de TVE" para abordar el tema de las próximas elecciones europeas, la intención de voto y las esperanzas para una nueva Europa.

Se puede ver la entrevista completa en este vídeo.

Votar para decidir

”Si no vota, no se queje”. Es una de las razones que utiliza la página digital del Parlamento Europeo para animar a los españoles a votar el próximo 7 de junio. La Eurocámara es la única institución de ámbito europeo que elijen por sufragio universal directo los casi 500 millones de ciudadanos que viven en los 27 países de la Unión Europea.

“Si no vota, no se queje”. Es un eslogan un poco crudo, pero muy real. Conviene recordar que fue el Parlamento Europeo, con el voto socialista junto al de otros grupos, el que evitó que saliera adelante la propuesta de las 65 horas de trabajo semanales. Por poner un ejemplo. Una iniciativa que suponía un retroceso evidente en los derechos sociales conseguidos durante décadas por los trabajadores europeos. Si uno no vota, se desentiende de lo que una institución como el Parlamento Europeo haga o no haga en esa tarea de control político.

Cada vez más, nuestros derechos se deciden en Europa, y una respuesta coordinada desde Europa a la crisis económica tendrá más eficacia que la aplicación aislada de las 27 soluciones nacionales que se le ocurran a cada país miembro. No creo que votar el 7 de junio sea una molestia, sino una forma de participar en el futuro de Europa, que nos afecta a todos directamente.

Hace sólo unos meses, los vascos votamos y cambiamos el gobierno de Euskadi. Un poco antes, los americanos votaron y eligieron a OBAMA. Con OBAMA empezó a cambiar el mundo. Votar el 7 de junio es decidir el rumbo político y económico de Europa y por tanto el de España. Nada nos impide hacerlo. Usted decide: “Si no vota, no se queje”.

Los Blogs de ABC.es 25/05/09

24 de mayo de 2009

Dos fotos para la historia

La moda actual de euroescepticismo parece más bien una pose que una posición argumentada y sólida. Se puede ser todo lo crítico que se quiera con las instituciones europeas, pero es incontestable que la integración en la UE ha sido un motor fundamental del proceso de modernización de la economía española, hoy situada entre las ocho mejores del mundo

La derecha no cree en Europa. El Partido Popular y sus actores principales en esta campaña, que están siendo Mayor Oreja y su ex jefe Aznar, contribuyeron a alimentar el euroescepticismo. En vez de apostar por la construcción de una Europa fuerte, se lanzaron en brazos de quién ya sabemos.

Dos fotos reflejan bien nuestro papel en Europa. En la primera, el entonces Presidente Felipe González firma el acta de adhesión de España a la Unión Europea. Era 1986 y con ella se inició un periodo de europeismo en España, que bien reflejan los fondos de cohesión, de ayuda de Europa a España y el liderazgo europeo de Felipe González. La otra es de 2002: Aznar en Azores dando una patada al corazón europeo que se negaba a secundar a Bush en su guerra contar Irak

Los socialistas somos europeístas convencidos, entre otros muchos motivos por razones de eficacia. Es hora de una Europa económica y políticamente fuerte, que coordine la salida de la crisis. Nuestros derechos, nuestros intereses, nuestros problemas, se discuten y resuelven desde hace años en Europa, digan lo que digan los euroescépticos o los agoreros de distintos pelajes.

Los Blogs de ABC.es 23/05/09