Una serie de televisión, sobre los últimos cuatro expresidentes del Gobierno, se tituló 'La última llamada', haciéndose eco de una expresión que Felipe González solía utilizar para explicar la «angustia» del líder: «todas las consultas y decisiones terminan en tu teléfono o en tu despacho». Traslademos ahora esa imagen a tres decisiones que ha adoptado recientemente el presidente Sánchez.
Primer acto. Es la mañana del sábado 28 de febrero en la que se ha conocido que Estados Unidos e Israel han atacado Irán.
- Presidente: soy Margarita, los americanos me piden utilizar las bases de Rota y Morón para abastecer sus aviones en el ataque que acaban de iniciar a Irán. (Última llamada).
- Diles que no. Que es una guerra ilegal, sin autorización de Naciones Unidas, que viola el derecho internacional y que España no puede colaborar en ella.
Al día siguiente, se dirige al país y pronuncia el famoso «No a la guerra», explicando su decisión.
Otros dirigentes europeos dudaron y callaron. La presidenta de la Comisión nos propuso «aceptar el nuevo mundo» con pragmatismo. Algunos incluso destacaron la maldad del régimen iraní para justificar el ataque. Temían a Trump. Con el paso de los días, toda Europa se sumó al rechazo a esa guerra y a su participación en ella. En los medios de comunicación internacionales de todo el espectro ideológico, en los círculos políticos de todo el mundo se ha apreciado la firmeza y la coherencia del presidente español.
¿Postureo? ¿Quijotismo? ¿Búsqueda de rentabilidad interior? Demasiado frívolo especular con esos juicios de intenciones en asuntos tan graves. Simplemente acierto y valor. Nadie lo ha hecho como él.
Segundo acto. Es el punto de 'varios' de una reunión del Consejo de Ministros. Pide la palabra Grande-Marlaska, ministro de Interior.
- Presidente, quiero plantear un tema grave. Tenemos más de medio millón de inmigrantes irregulares en España. Los ayuntamientos de las grandes ciudades y del Mediterráneo especialmente nos reclaman ordenar esta situación que colapsa sus prestaciones públicas. Los empresarios nos advierten de que se están generando espacios económicos informales que compiten deslealmente. Hay dos opciones: No hacer nada y en su momento expulsarlos a centros subcontratados, fuera de Europa, como quieren hacer la mayoría de los países de la Unión, o regularizar a la mayoría de los inmigrantes que ya están con nosotros. (Última llamada).
- Ministro, inicia un procedimiento de regularización y controla que se cumplan todos los trámites legales para la integración laboral y social de los regularizados.
¿Demagogia? No, simplemente justicia y ordenación legal de una situación generadora de caos social y competencia desleal en la economía. ¿Electoralismo? No, porque no votan. ¿Populismo? Ojalá todas las medidas populistas fueran tan justas y proporcionadas, tan oportunas y convenientes para todos.
Acto tercero. Reunión de la OTAN en La Haya 2025. Trump impone a toda la Alianza el objetivo del 5% en el gasto militar (3,5% de inversión en defensa y 1,5% en infraestructuras militares). Todos callan, aunque saben que nadie cumplirá. (Última llamada).
Excepto Sánchez, que dice que España no llegará a ese porcentaje del PIB porque es imposible y que sin embargo aumentará considerablemente su gasto militar hasta el 2%. Por cierto, Rutte acaba de decir que España ha cumplido y ha hecho un esfuerzo considerable, alcanzando en poco tiempo ese 2%, semejante a lo que gastan Portugal, Bélgica y Canadá.
También aquí la firmeza del presidente es de apreciar. ¿Buscaba enfrentarse a Trump por interés partidista? Creo que ha sido pura sensatez y necesario realismo. Otra cosa es que en España nuestro gasto en defensa, nuestra participación en el ejército europeo, nuestra industria militar, incluso nuestra presencia en el paraguas nuclear francés exigen un debate parlamentario en serio, que no tenemos y que nuestra democracia reclama.
Pero todas estas posiciones del presidente en defensa del derecho internacional en el «No en la guerra», en la política de inmigración y en la defensa nacional le han convertido en el referente progresista de la comunidad internacional. Los próximos días 17 y 18 de abril se va a celebrar una cumbre progresista mundial en Barcelona y Sánchez se presenta ante ella como un referente de la izquierda internacional indiscutible.
Incluso desde posiciones críticas a otras políticas de Sánchez, deberíamos reconocer estos méritos. Al hacerlo, sus críticos ganarían la credibilidad que pierden al oponerse siempre y a todo.
Publicado en El Correo, 5 Abril 2026