18 de mayo de 2010

Presentación del Informe sobre la Adhesión de la UE al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales.

Ramón Jáuregui Atondo, Ponente.

 - Señora Presidenta, señora Comisaria, señor Presidente en ejercicio del Consejo, pienso que estamos ante un día importante. Yo sé que hay muchos días importantes en esta Casa, pero creo, sinceramente, que, desde que el Tratado de Lisboa se adoptó el primero de diciembre de 2009, el mandato para que la Unión Europea se incorpore al Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales es una de las grandes noticias del proceso de integración y de construcción europea.

Creo que estamos asistiendo, por tanto, a la culminación de una vieja aspiración que forma parte del tracto histórico de la construcción europea, porque la dignidad humana, los derechos humanos, la democracia, el Estado de Derecho, forman parte del ADN de lo que ha sido en gran parte el tracto histórico de la construcción europea.

Este informe que mañana aprobaremos viene a realizar ese mandato que la Unión Europea tiene desde que el Tratado de Lisboa nos impone esta adhesión. Y querría resumir el contenido de este informe en torno a tres grandes ideas.

De una parte, quiero recordar que no son solo los Estados miembros los que protegen los derechos humanos, sino que ahora es la Unión Europea —con su nueva personalidad jurídica en virtud del Tratado de Lisboa—, es el Derecho comunitario y es el desarrollo del Estado comunitario que puedan realizar los Estados miembros, los que se someten a los principios del Convenio Europeo y a un tribunal externo a la Unión y a los Estados miembros que garantiza, siempre y en todo lugar, el cumplimiento de esos principios.

En segundo lugar, la aportación a la ciudadanía europea, a los ciudadanos europeos, de un nuevo derecho y de un nuevo tribunal: el derecho de los ciudadanos a recurrir a este nuevo tribunal para garantizar el cumplimiento de los derechos que el Convenio establece frente a la Unión Europea o frente a los Estados miembros cuando estos desarrollan el Derecho comunitario.

Inclusive las actividades de la política exterior de la Unión Europea, de la policía, de la seguridad fuera de nuestras fronteras, de la cooperación internacional, están sometidas a los principios del Convenio Europeo de Derechos Humanos. ¿Qué significa esto? Significa, en mi opinión, Señorías, un gran avance, históricamente hablando, en el proceso de integración, en la construcción de la noción más esencial de la idea europea, que —como decíamos antes— responde a las exigencias de la ciudadanía europea, de la dignidad humana.

Implica asimismo un reforzamiento del sistema europeo de protección de los derechos fundamentales, porque, junto a la Carta de los Derechos y el Tratado de Lisboa, establece un universo, un marco de protección jurídica casi perfecto y, por supuesto, el más avanzado del mundo. Y refuerza la credibilidad de la Unión frente a los terceros países, a los que, en sus relaciones bilaterales, la Unión Europea siempre estaba exigiendo el cumplimiento de los derechos humanos.

Este informe desarrolla aspectos institucionales y jurídicos que no voy a relatar. Lo que me importa es destacar que aquí, ahora, se inicia un procedimiento, puesto que la Comisión —y quiero agradecer a la señora Reding la celeridad con la que aprobaron el mandato negociador, y al Consejo Europeo, que lo hará en breves fechas— tiene ya, junto a este informe que se ha elaborado conjuntamente con la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior y la Comisión de Asuntos Exteriores —y quiero agradecer a la señora Gál y al señor Preda su colaboración desde estas comisiones—, una orientación, un marco negociador, que posibilitará una negociación que permitirá volver a este Parlamento para aprobar ese Tratado y permitirá a los países ratificar la adhesión al Convenio Europeo. Una gran noticia, creo yo, señoras y señores.


Intervención de cierre del Debate.

Ramón Jáuregui Atondo, Ponente.

 - Señora Presidenta, quería expresar mi agradecimiento a todos los que han intervenido, porque todos ellos, en su gran mayoría, casi por unanimidad, han manifestado una posición muy favorable al Acuerdo de adhesión que vamos a votar mañana.

Quiero agradecer especialmente a la señora Reding que nos dé la oportunidad de seguir trabajando juntos puesto que, efectivamente, viene una negociación muy compleja y creo que este Parlamento tiene que estar muy cerca de esa negociación.

Me gustaría responder a algunas preguntas y hacer algunas precisiones muy rápidamente. La adhesión no es un acto simbólico, Señorías: tiene valor jurídico. Se preguntan algunos para qué sirve, qué añade. Voy a ponerles un ejemplo.

Pongamos que un concurso de funcionarios de la Unión Europea discrimina a los abogados de Hungría, pongamos por caso, por alguna razón técnica o por lo que fuera. ¿A dónde recurren los abogados de Hungría? Al Tribunal de Justicia. ¿Qué añade la adhesión? La posibilidad de que esos abogados puedan recurrir, si su derecho a la igualdad no ha sido reconocido por el Tribunal de Justicia, al Tribunal de Estrasburgo. Es un nuevo tribunal, es una nueva oportunidad para garantizar derechos humanos fundamentales, por ejemplo, el de la igualdad. Por tanto, queda clara la aportación no simbólica, sino jurídica, de este hecho.

Dos precisiones, Señorías. Los miembros del Parlamento han expresado su deseo de que la negociación no se limite a la adhesión al Convenio Europeo de Derechos Humanos, sino que se incorporen los protocolos que dicho Convenio ha ido construyendo a lo largo de los años, especialmente los que se refieren a los derechos reconocidos por la Carta de Derechos Fundamentales, puesto que esto dará, efectivamente, una equivalencia entre ambos documentos.
Y, por último, se reclama también por parte del Parlamento la adhesión a organismos e instancias del Convenio y del Consejo de Europa, porque esto permitirá un reconocimiento del sistema universal de protección de los derechos humanos, incluida la Carta Social Europea de Turín.

13 de mayo de 2010

Entrevista para DW-WORLD : ¿Qué se saca de los acuerdos entre la UE y América Latina?

Después de un anuncio de reapertura de negociaciones con el bloque de Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), a punto de cerrarse un acuerdo con Colombia, otro con Perú y un tercero con el bloque de América Central, cabe preguntarse qué han traído de bueno tales convenios. El caso de México sirve de ejemplo.

DW-WORLD conversó al respecto con Ramón Jáuregui, parlamentario europeo presidente de la comisión bilateral EU-México y estas fueron algunas de las conclusiones:

El acuerdo con México establece un proceso de cooperación comercial que ha permitido de una parte incrementar notablemente los intercambios entre los dos espacios económicos, México - Unión Europea.
El acuerdo estratégico por una parte ha permitido esto, que es muy importante porque México también necesita diversificar sus espacios comerciales para que no tengan una dependencia exagerada de los Estados Unidos. Por otra parte, para Europa México es un país importantísimo, cabeza de puente de toda América Latina y un espacio propio con 110.000 millones de habitantes.

Estrechar lazos

Esto representa la búsqueda de la proximidad de la cooperación, del entendimiento político.
La Unión Europea comparte el esfuerzo que México está realizando en el combate del narcotráfico aunque también lamentamos la existencia de situaciones difíciles en el tratamiento de los derechos humanos como consecuencia también de ese enfrentamiento a bandas de criminales organizados.
La llamada cláusula de derechos humanos –presente en todo acuerdo que cierra la Unión Europea- debe ser entendida como “un marco de respeto mutuo, de exigencia mutua también pero no tiene efectos resolutorios desde el punto de vista de nuestras relaciones, fijadas en el marco comercial del acuerdo”.

Al Parlamento Europeo le toca emitir una apreciación y reconocer el combate que se está dando en ese país y advertir de la “metástasis peligrosísima que significa que el narcotráfico y el crimen organizado formen parte del Estado. En la medida que es el Ejército el que libra ese combate es evidente que una maquinaria tan rígida puede representar una pérdida de espacios de libertad, de espacio de seguridad para las organizaciones que trabajan en el terreno de los derechos humanos.

Y aunque en el terreno operativo la Unión Europea no dispone de mecanismos para apoyar tal “combate”, en el terreno de la cooperación sí se puede hablar de aportes concretos: “No hay que olvidar que una parte del conflicto surge porque una gran parte de la juventud en algunos Estados mexicanos no tienen un futuro, hay un alto grado de fracaso escolar, no hay formación profesional. Entonces, hay un 30 o 35 por ciento de personas que pueden ser caldo de cultivo del crimen organizado. En ese terreno de la cooperación, intercambios culturales y profesionales podemos ayudar; en el operativo nuestra función es muy limitada.

Entonces, a punto de celebrarse la VI Cumbre UE-LAC y de cerrarse nuevos acuerdos, basándose en la experiencia, ¿cabe entenderlos como algo positivo? A pesar de que el balance es más bien modesto, los expertos opinan que sí; representan una buena posibilidad.

Los cuatro grandes acontecimientos con América Latina que van a formalizarse en la cumbre de la próxima semana, hablan de avance, son la prueba de que la UE tiene a América Latina como socio preferente, como un espacio tanto económico como político muy próximo. Creo que América Latina -con grandes países como México, Brasil y Argentina que son protagonistas en las grandes mesas del mundo- tiene que encontrar en Europa el socio privilegiado para configurar una nueva gobernanza del mundo.

Autora: Mirra Banchón
Editora: Claudia Herrera Pahl

11 de mayo de 2010

Un tribunal externo a la UE garantizará que se respetan los derechos de los europeos

Artículo, Derechos humanos - 11-05-2010 -

Los ciudadanos europeos podrán denunciar a la Unión Europea y a sus instituciones cuando consideren que se han violado sus derechos. Esta será una de las consecuencias de la adhesión de la UE al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos.

 El 3 de mayo, la comisión de Asuntos Constitucionales del PE aprobó un informe sobre el tema del socialista español Ramón Jáuregui. Hemos hablado con él para conocer los detalles y consecuencias de esta decisión.

El PE votará el informe de Jáuregui en la sesión plenaria de mayo. Los Estados miembros tienen que aprobar el mandato propuesto por la Comisión Europea en marzo. Tras las negociaciones de adhesión, los Estados miembros adoptarán una decisión y el Parlamento deberá dar su consentimiento. Después, los Estados miembros ratificarán el acuerdo. No se espera que la adhesión sea efectiva antes de diciembre de 2011.

Señor Jáuregui, ¿de qué manera va a beneficiar a los ciudadanos europeos la adhesión de la Unión Europea al Convenio Europeo para la protección de los Derechos Humanos? ¿No estamos suficientemente protegidos con la Carta de Derechos Fundamentales?

Con la adhesión al texto, existirá un nuevo tribunal para los ciudadanos, que es externo a la Unión Europea y debe dar nuevas garantías para que la Unión Europea y los Estados miembros respeten siempre los derechos humanos de los ciudadanos europeos.

La adhesión va a permitir denunciar a la Unión Europea y sus instituciones. Si esto sucede, ¿a qué tribunal se van a dirigir? ¿al Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo, o al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo?

Es necesario que los ciudadanos agoten todas las vías judiciales en sus Estados miembros antes de acudir al Tribunal de Estrasburgo. Es un requisito indispensable, porque se trata de un tribunal externo. Entonces, sí. Si los tribunales nacionales no han garantizado la protección de sus derechos humanos, el ciudadano tiene derecho a presentar una nueva demanda ante el tribunal de Estrasburgo.

La comisión parlamentaria de Asuntos Constitucionales ha pedido un juez específico para la Unión Europea en el Tribunal de Estrasburgo. Si la Unión Europea ya está parcialmente representada por un juez de cada Estado miembro, ¿por qué hace falta un juez específico?

La presencia de un juez nacional en el tribunal de Estrasburgo es fundamental para explicar el contexto de la queja. Quisiera citar un ejemplo. En España hay leyes que en algunos casos impiden la participación política de partidos cercanos a ETA. ¿Cuál ha sido la misión del juez español cuando el tribunal de Estrasburgo ha abordado la demanda contra España por prohibir la participación política? Explicar al resto del tribunal cuál es el contexto y la situación del país. Como ahora no hay un juez para la Unión Europea, cuando haya una demanda contra la Unión Europea, esa será su misión.
Hemos decidido en nuestro informe que los jueces de la Unión Europea tengan que estar siempre presentes, porque pensamos que cada vez que haya una demanda o un requerimiento contra la Unión por un acto comunitario debemos tener la posibilidad de que la Unión Europea y el Estado miembro estén presentes. Creemos que es necesario que el Estado miembro y la UE tengan siempre derecho a defenderse.

*La entrevista fue realizada en francés


Via- Parlamento Europeo-