8 de marzo de 2015

Tareas pendientes de Europa en América Latina.

Es bueno que la Unión Europea exija diligencia a sus socios en el cumplimiento de los compromisos adquiridos, siempre y cuando sea igual de exigente consigo misma. Con respecto a América Latina, Europa no siempre es tan diligente como debiera a la hora de cumplir sus tareas pendientes, con el consiguiente deterioro de su imagen.

Un primer ejemplo de esa falta de diligencia es el retraso de la entrada en vigor del Acuerdo de Asociación con Centroamérica. Dicho retraso se debe a que el texto del Acuerdo está aún pendiente de ratificación en diecinueve parlamentos nacionales, todos ellos de Estados miembros de la UE. Los socios latinoamericanos han hecho en este caso sus deberes antes que los europeos.

Hay otro ejemplo más preocupante por sus consecuencias sobre las personas y sobre el medio ambiente. Es el caso de las industrias extractivas europeas con presencia en América Latina, cuyos proyectos presentan a menudo una doble cara. Por un lado, generan riqueza y empleo, y ambas cosas son imprescindibles para el crecimiento y la mejora del bienestar de los países que los albergan. Por otro lado, esas industrias utilizan intensivamente recursos como el agua y la tierra, y su impacto directo sobre las comunidades -normalmente comunidades indígenas- de las zonas donde se desarrollan no es siempre tan positivo. A lo largo de los últimos meses he recibido a representantes de comunidades afectadas en distintos países latinoamericanos, que narran situaciones de desplazamientos forzosos, deterioro de los recursos naturales y otros tipos de abuso.

La UE debe ser exigente con las empresas europeas que desempeñan sus actividades en el exterior, en primer lugar porque es lo justo, y en segundo lugar, porque la buena o mala imagen que dan de sí mismas influye decisivamente en la imagen que los latinoamericanos tienen de Europa. Debemos pedirles que respeten la normativa de los países en los que se implantan, que no rebajen sus estándares laborales o medioambientales cuando salen de nuestras fronteras. Pedirles, en definitiva, que sean socialmente responsables.

A nuestros socios latinoamericanos, debemos invitarles a que nos informen de los casos en los que empresas europeas vulneren ese principio de responsabilidad. Así se lo expresé hace unos días en la Delegación para los Países Andinos del Parlamento Europeo a los embajadores de Colombia y Perú, dos de los países en los que tienen más presencia las industrias extractivas europeas. Que esa presencia se aproveche para bien será fruto de la colaboración de todos.

6 de marzo de 2015

#DeCerca: micro entrevista con Ramón Jáuregui.



¿Quién es Ramón Jáuregui?

Ramón Jáuregui: Es un socialista de siempre. Un joven luchador contra la dictadura de Franco en los años setenta, un abogado laboralista/sindicalista en los comienzos de la democracia y un político que ha representado a su partido (el PSOE) en múltiples sitios y puestos institucionales.

Ser socialista en tiempos difíciles debe de marcar mucho el carácter. ¿Cómo era ser socialista vasco en los 70 y 80?

Ramón Jáuregui: Sin duda mi vida ha estado marcada por la tragedia del terrorismo. Vivíamos pendientes de la violencia porque la fuerza del drama colapsaba la política, el debate, la ideología. Todo estaba supeditado a la noticia brusca, intempestiva y sin embargo repetida del atentado y todo era liturgia rutinaria y dolorosa tras cada uno de ellos. Sí, fue duro. Especialmente para quienes tuvimos que vivir cerca de las víctimas y tuvimos que protagonizar esos años. Pero fueron también años de una épica democrática muy hermosa. Luchábamos por la paz y ganamos la batalla. La gente nos apoyaba. Nos sentíamos pequeños héroes. Gozábamos de una emocionada simpatía en toda España. Fue duro y trágico, claro, pero la conquista de la paz ha dado sentido a todo aquel sufrimiento.


Debe de tener una vida muy agitada ¿Cómo es un día en la vida de Ramón Jáuregui?

R.Jáuregui: He vivido más agitadamente en épocas anteriores a mi actual destino en el Parlamento Europeo. Siempre he dicho que las tareas del gobierno son mucho más exigentes que las de diputado. Hoy vivo cuatro días muy intensos (de lunes a jueves) con jornadas de 10-12 horas al día en Bruselas o Estrasburgo y afortunadamente, mi fin de semana es relativamente tranquilo. No estar en primera línea de responsabilidades orgánicas y fuera del círculo mediático es muy relajante para quien ha estado toda la vida en esas responsabilidades.


Ahora es miembro de la comisión especial del Parlamento europeo contra la evasión, el fraude, y la competencia fiscal en la UE. El tema Luxleaks y la lista Falciani hacen que sea un tema que preocupa e indigna a la ciudadanía ¿Qué medidas tiene que tomar la UE al respecto?

R.Jáuregui: Yo espero que la comisión especial sea el primer paso en favor de un múltiple objetivo:

– Asegurar que las empresas coticen allá donde operan.
– Cesar la competencia fiscal a la baja en los impuestos.
– Mejorar la coordinación informativa entre los servicios fiscales nacionales, abortando el secreto bancario y la opacidad fiscal.
– Armonizar los impuestos en toda la zona euro.
– Avanzar en la fiscalidad nueva (rigurosa) y en gravar los movimientos financieros (Financial Taxes).


Para acabar un breve cuestionario:

Un lugar de tu tierra: El Palacio de Miramar sobre la Concha en San Sebastián

Un amigo en política: Fernando Buesa (que lo fue)

Un referente político: Felipe González

Una película española que nos recomendarías: Todo sobre mi madre (Almodóvar)

Una canción que nos recomendarías: Los colores del otoño (Benito Lertxundi)

Un libro: Los mejores poemas de Antonio Machado

4 de marzo de 2015

El poder de las multinacionales con la publicidad.

Para los seguidores del debate sobre RSC, viene bien conocer una noticia que han publicado solo algunos diarios europeos a propósito de cómo se las gastan algunas grandes compañías con los medios de comunicación que no se pliegan a sus intereses.

Efectivamente, a lo largo de la presentación de los resultados del Banco HSBC el pasado 23 de febrero, su director general, Stuart Guillver, admitió que su Banco no invierte en publicidad en los medios que le habían dado una "cobertura hostil" a sus cuentas en Suiza, porque ese gasto publicitario no reporta beneficios a la empresa. Añadió, sin embargo, cínicamente en mi opinión, que con ello no pretendía “influir en la cobertura editorial de nadie".

Lo cierto es que, muy al contrario, el pasado 17 de abril Peter Oborne, editorialista del Daily Telegraph dimitió de su cargo acusando al periódico británico de ocultar las informaciones en torno al "SwissLeaks" y el escándalo de HSBC y doblegarse a los deseos de sus anunciantes.

Conviene recordar que HSBC viene siendo acusado en toda la prensa internacional de participación activa en la evasión fiscal de cientos de miles de contribuyentes desde la publicación de la famosa lista Falciani y por las revelaciones de "SwissLeaks". La evasión fiscal es un problema gravísimo para las haciendas nacionales. Mucho más en tiempos de crisis y de sacrificios sociales como los que vivimos.

A estos escándalos se ha unido otro nuevo, conocido bajo el término de "LuxLeaks", y que alude al gran escándalo político que atraviesa Europa con la "fuga fiscal" que produjo Luxemburgo haciendo acuerdos con las grandes empresas internacionales para eludir al fisco de los países europeos en los que operaban y cotizar a tipo mínimos (en torno al 2%) el impuesto de sociedades, a cambio de instalar sus sedes contables en dicho país.

Los actuales dirigentes de HSBC reconocen con "vergüenza" la conducta y los fallos de su filial suiza de banca privada y responsabilizan de los mismos a los antiguos ejecutivos. Sin embargo, tanto el actual director ejecutivo del grupo bancario, Douglas Flint, como el director general, Stuart Guillver, desempeñaban puestos de responsabilidad en la institución financiera cuando se aprobaron las prácticas que hoy están siendo investigadas. 

Desde la década de los noventa, la institución financiera basada en sus orígenes en Hong-Kong y nacida del comercio del opio, ha experimentado una expansión masiva con la compra de decenas de bancos en todos los continentes, lo que le ha permitido convertirse en el primer grupo financiero europeo.

Su crecimiento -rodeado desde sus inicios de escándalos como la manipulación del mercado de tipos de cambio y el blanqueamiento del dinero de los carteles mexicanos- ha sufrido en 2014 un importante retroceso del 15,5% con respecto al año anterior. Pese a ello obtuvo un beneficio neto atribuido de 12.007 millones de euros.

HSBC defiende que las prácticas descubiertas por el robo de datos del informático Hervé Falciani han sido corregidas. Afirman que los ejecutivos responsables de las mismas no forman parte de la actual dirección y que están trabajando en la implementación de los estándares informativos de la OCDE y otras medidas para fomentar un mayor control. 

No cabe duda de que este conglomerado de bancos tiene ante sí dos importantes retos si no quiere seguir sufriendo una caída de sus beneficios por las sanciones regulatorias. En primer lugar, garantizar el cumplimiento de un código ético y en segundo lugar, implantar una mayor transparencia como reclama la RSE.

En mi opinión la RSE es trasparencia, entre otras muchas cosas. Y transparencia es información porque de la información viene la opinión libre y la conducta ciudadana que premia o castiga a las compañías. Algunos estamos hartos de que nos inunden de propaganda y de marketing social, compañías o bancos que no cumplen lo más elemental de las obligaciones sociales: la responsabilidad fiscal con nuestros conciudadanos.



Publicado en Diario Responsable.