15 de septiembre de 2026

El país, a debate.


El Parlamento vasco acogerá el jueves el debate general, que da comienzo al curso político y es la ocasión propicia para que nuestros representantes expongan preocupaciones y prioridades de la sociedad vasca.

Por los anuncios que vienen haciendo los dos grandes partidos nacionalistas, podemos asistir a un debate orientado hacia las 'prioridades nacionales', al fin y al cabo, santo y seña de PNV y Bildu. Así cabe deducirlo de las condiciones que expuso Otegi para la negociación de un nuevo estatuto, reclamando, una vez más, la autodeterminación, bajo el eufemismo del derecho a decidir (eso sí, aplazada en el tiempo a la espera del mejor momento). Cabe deducirlo también del acuerdo PNV-Bildu en la reforma de la ley que determina la exigencia del euskera en la Administración pública vasca, tema sensible donde los haya para la familia nacionalista .Y cabe deducirlo, por último, de las actitudes políticas mantenidas por ambas fuerzas a propósito del triunfo de España en el Mundial de fútbol y del agresivo y oportunista consejo que el presidente del EBB dio a las fuerzas de seguridad del Estado para «irse a Ceuta».

Quizás sea especulativo todavía, pero hay un aroma a 'entente' entre las dos grandes fuerzas nacionalistas, en gran parte sugerida por la progresiva moderación política de Bildu, en clara búsqueda de la centralidad social del mundo nacionalista que le otorgue la mayoría electoral, y en parte también por la tradicional querencia del PNV guipuzcoano hacia las posiciones más soberanistas y su creciente influencia en el EBB jeltzale. Los acuerdos recientes en Iparralde entre las dos fuerzas y el pacto del euskera ,antes citado, son reveladores en ese sentido.

Repito, es especulativo, pero en un contexto de cambio del ciclo político en el Gobierno de España, esa hipótesis puede cobrar más fuerza ante la previsible radicalización de la oposición nacionalista ante un ejecutivo PP-Vox.

Por ello, el debate del día 17 puede girar sobre esos temas y envolvernos en el bucle de siempre, dejando de lado asuntos urgentes e importantes que preocupan a la mayoría social vasca. La vivienda es el primero de ellos. Me constan los esfuerzos y las innovaciones que Denis Itxaso está introduciendo en las iniciativas gubernamentales, pero me temo que son insuficientes, que hacen falta más recursos, más acuerdos con los ayuntamientos y más soluciones específicas para algunos municipios y capitales (la situación es mucho más favorable en Vitoria que en San Sebastián y Bilbao, por ejemplo).

La alarma producida por el informe PISA sobre los resultados de nuestro sistema educativo merece un debate serio sobre el mismo. La preocupación por el empleo en todo el sector automotriz es otra de las preocupaciones. Euskadi tiene una alta dependencia económica y laboral de un sector que está en 'shock' por múltiples razones, pero que ha perdido la batalla del futuro contra el coche eléctrico y contra China. Conviene hablar de la diversificación industrial, como hicimos en la crisis del acero y de la industria metalmecánica de los 80.

Tenemos un problema con la falta de mano de obra joven para multitud de oficios y para sectores industriales que demandan profesionales: desde conductores de camión a profesionales de la construcción y otras actividades industriales. Una política de inmigración positiva será necesaria en determinados países para captar a profesionales, formarlos e integrarlos laboral y socialmente porque, no lo olvidemos, buscamos trabajadores, pero vienen personas.

Hablando de inmigración. La vasca ya es una sociedad diversa étnica y culturalmente. Tenemos con nosotros -afortunadamente, añado- a 340.000 personas que nacieron fuera de Euskadi y viven en un país de poco más de dos millones. Son más del 15% de la población. El 60% de ellos es latinoamericano y el 16% aproximadamente del Magreb. Esta doble realidad, la búsqueda de mano de obra y la gestión de esa población laboral inmigrante, nos exige múltiples retos, en el seno de las empresas en primer lugar, pero especialmente en el conjunto social del país y en sus servicios públicos básicos: educación, sanidad, gestión cultural de la diversidad, entre otros.

En general, se echa en falta un debate público sobre las enormes implicaciones para la sociedad vasca de los entornos geopolítico y geoeconómico, cada vez más influyentes y cada día más alterados por cambios profundos en todos los aspectos. El mundo de ayer desaparece y Europa, y por tanto nosotros, estamos afectados por retos vitales: desde la defensa, en un clima casi prebélico, a la energía, a los materiales críticos, a nuestros 'gaps' tecnológicos, a las grandes rutas del transporte, al cambio climático... Todo eso nos afecta y nos compromete .¿Hablaremos de ello?

Publicado en El Correo, 15/9/2026