31 de mayo de 2026

La hora del PSOE.

"Necesitamos un congreso extraordinario urgente para recuperar el debate interno."

Confieso mi aturdimiento. Nunca imaginé tal cúmulo de acusaciones, ni tan graves. No sé cómo acabarán estas investigaciones, pero aunque resulten mucho más leves de lo que parecen, el daño corporativo será enorme. Tampoco sé cómo ni cuándo acabará la legislatura, pero no resulta difícil prever el fin de un ciclo. Lo que me preocupa es el PSOE.

Ha llegado el momento de que el partido reaccione e inicie un fuerte movimiento de renovación ante el inmediato futuro y de recomposición ideológica ante los enormes desafíos a los que nos enfrenta el presente. Primero, porque el PSOE es mucho más que las investigaciones judiciales del momento. Somos la fuerza que explica la historia moderna de España y somos el partido clave de la construcción democrática, social y europea de los últimos 50 años. Segundo, porque, sea cual sea el desenlace de los próximos meses, necesitamos presentarnos ante los españoles con un relato veraz sobre lo ocurrido y con unos datos de gestión socioeconómica y política que merecen ser apreciados y reconocidos. Y tercero, porque el volumen y la densidad de los cambios que se están produciendo en todos los planos del mundo que nos rodea obligan a la socialdemocracia a reformular seriamente su proyecto y asumir nuevos y valientes pasos para aspirar a la mayoría.

¿Cómo se aborda todo esto? En mi opinión, sólo con la convocatoria urgente de un congreso extraordinario que concite a la militancia a asumir esta traumática situación y a plantarse ante el futuro con una oferta de renovación ideológica y el liderazgo personal que los afiliados elijan. Es la hora de sus cuadros, de sus agrupaciones, de sus militantes. Es la hora de recuperar un debate interno que no tenemos, de reflexionar sobre lo que nos pasa y de ofrecer un proyecto renovado.

La dialéctica de relaciones entre el secretario general del partido y la organización nunca fue fácil. Pero es evidente que en la etapa de Pedro Sánchez la vida orgánica y la deliberación interna se han debilitado mucho y el poder de la cúpula sobre las organizaciones territoriales se ha hecho ostensible. El partido ha desaparecido como voz autónoma ante el monopolio político externo del Gobierno. A la ausencia de pluralismo interno se añade así la debilidad de los liderazgos gubernamentales y territoriales.

El partido tiene que tomar la palabra. El partido es mucho más que los acontecimientos del presente. El partido es historia y es futuro y a él le corresponde decidir cómo afrontarlo. Ese sentido de la responsabilidad para con nuestros conciudadanos y para con nuestro país nos obliga a decidir cosas importantes. ¿Es el llamado «bloque plurinacional» el proyecto que ofrecemos a los españoles y nuestra única política de alianzas? ¿Tenemos una estrategia cultural y política para combatir el populismo de la extrema derecha y estamos dispuestos a debatir las formas de evitar que entren en los gobiernos? ¿Cómo establecer una plataforma breve de objetivos programáticos (educación, vivienda y empleo) que nos permitan recuperar crédito entre los jóvenes? Hay múltiples debates sectoriales que merecen una puesta a punto de un proyecto socialdemócrata moderno: energía y ecología; tecnologías e investigación; productividad, salarios y crecimiento; política de ciudades….

Los gobiernos de Sánchez nos proporcionan una base ideológica y programática muy sólida en materias importantes: el crecimiento económico, la creación de empleo, la estabilidad del mercado laboral y las políticas de protección social permiten avances en política fiscal y en la mejora de los servicios públicos, especialmente en educación y sanidad. En la política europea estamos situados en el grupo de los países que lideran las reformas por una mayor integración y en política internacional nos hemos definido ante los conflictos con una fuerte impronta política, admirada en todo el mundo por los sectores progresistas.

Pero todo eso no basta si permanecemos pasivos y atribuimos nuestros males y responsabilidades a conjuras mediático-judiciales y a las malas artes de la derecha. Ahora se trata de tomar la iniciativa política y dar la cara ante el país. Se trata de dar a los militantes del partido la oportunidad de encontrarse, de debatir, de reflexionar colectivamente y de decidir cómo y con quién enfrentar el futuro. Se trata de devolver al partido a su misión más noble: servir al país, ofreciéndonos como lo que somos, la fuerza de la izquierda española capaz de vertebrar las ideas y las mayorías progresistas y de seguir siendo el partido que construya la España autonómica-federal, moderna y competitiva y el país justo que queremos ser.

El Correo, 31-5-2026