Es una de las mentes más brillantes y sagaces de la política vasca del último medio siglo. Sindicalista de cuna y líder del PSE durante una década, ocupó cargos institucionales clave desde lo local a Europa, pasando por el Gobierno vasco y el Consejo de Ministros. Ahora, alejado de la primera línea, Ramón Jáuregui (San Sebastián, 77 años) observa la actualidad con la misma pasión y capacidad analítica de siempre.
- ¿Qué conclusiones saca de los resultados electorales de Extremadura?
- Que son malos de solemnidad. Eso no se puede negar. Y hago tres reflexiones. La primera, que el candidato fue elegido en primarias, que es un sistema que le otorga tal legitimidad de origen que luego deja al partido sin margen de maniobra. La segunda es que hay una alta abstención del PSOE y eso implica que nuestro suelo electoral es mucho más alto. Y, por último, hay que reflexionar sobre el efecto que tienen en algunas comunidades autónomas nuestros pactos con los nacionalistas.
- ¿Y el desgaste de Pedro Sánchez y la corrupción?
- No podemos dejar de reconocer que tienen un efecto. Mi impresión es que nunca unos pocos hicieron tanto daño a tantos. Pero hay que dejar claro que el PSOE es un partido honesto y este Gobierno, también. Incluso en relación con los aspectos más cutres de las acusaciones de acoso y machismo.
- ¿Está girando la sociedad española a la derecha?
- Sí, y es algo peligroso. Sobre todo desde el punto de vista del PP, que no se ha dado cuenta de que Vox representa a la nueva derecha, esa que tiene enormes apoyos, sobre todo en Estados Unidos, y es reaccionaria, iliberal, antieuropea, patriotera y tiene una enorme querencia por los líderes autoritarios. Pues esa nueva derecha viene a sustituirles. El PP no quiere verlo y se está volcando en una alianza muy peligrosa para ellos y para todos.
- ¿Y entonces cómo se debe tratar a Vox?
- Soy claramente partidario de evitar que entren en los gobiernos. En esto soy tajante. Y para eso, mi fórmula, que es un poco utópica, es evitar el 'bloquismo' de trincheras. España está estancada entre dos bloques que no dialogan. Y la única solución para evitarlo es cambiar el sistema de investidura. Es decir, permitir el gobierno de la minoría mayoritaria en segunda vuelta. Eso devolvería a la política española a la geometría variable de pactos con todos.
- Visto el ambiente político actual, sí que es utópico.
- Ya, pero es que además se generaría una sana rivalidad entre PSOE y PP por ser la primera fuerza. Y eso tendría réditos electorales para ambos.
- Pero a corto plazo, ¿apoyaría que el PSOE facilitara con su abstención la investidura de María Guardiola?
- Si lo pide el PP, yo lo veo bien. Pero no creo que esté dispuesto a ello porque Guardiola está negociando claramente con Vox en una apuesta de carácter nacional. Se vio en Valencia y va a suceder en todas partes.
- Sin Presupuestos, sin mayoría parlamentaria y con resultados electorales muy negativos, ¿habrá elecciones en 2026?
- No merece la pena especular sobre eso porque sólo el presidente lo sabe. Sí hay que reconocer que gobernar sin el apoyo del Legislativo es anómalo, pero en fin, poder se puede. Pero también hay que evidenciar que la gestión de este Gobierno en materia económica y social es muy notable.
- La situación es la que es.
- Sí, de bloqueo. Y lo que más me preocupa, pensando en España, es que esto nos está impidiendo acometer pactos de Estado que necesitamos urgentemente en vivienda, defensa, energía, innovación, inmigración y la UE. Somos un pequeño país en una Europa muy debilitada y un mundo hostil. Y esa preocupación mía se transforma en alarma pensando que los próximos cuatro años o más van a seguir los bloques enfrentados.
Sánchez, candidato
- ¿Qué le aconsejaría a Sánchez?
- Que convoque elecciones en el mejor momento para que seamos esa minoría mayoritaria. Quiero un PSOE con vocación de mayoría y no un PSOE como mera argamasa de una heterogénea suma de fuerzas que ya está finiquitada. En ese bloque que lideramos, las contradicciones internas a nuestra izquierda son muy fuertes, con un Podemos que quiere abiertamente correr solo, y los nacionalismos que no son de izquierdas van a plantear pretensiones inasumibles para el PSOE.
- Lo tiene muy claro.
- Es que quien crea ingenuamente que porque Puigdemont vuelva a España la cuestión nacionalista catalana se ha resuelto, que mire la fotografía de Otegi con Puigdemont en Waterloo y perciba cuáles son las próximas reivindicaciones de algunos nacionalismos.
- Pues sin esos apoyos, al PSOE no le darán los números para seguir en La Moncloa, sea cuando sean las elecciones.
- Ahí entramos en un terreno muy especulativo. Lo único que quiero decir es que me preocupa que el bloque ganador sea la suma de PP y Vox. Eso me parece profundamente preocupante porque perpetúa el bloqueo y nos mete en una senda de rasgos reaccionarios, antieuropeos, antimedioambientales... que hay que evitar. ¿Cómo? Insisto, con un PSOE que aspire a la mayoría con una fuerza que nos permita no ser la argamasa de ocho o diez partidos en una ingenua cualificación de plurinacionalidad sin saber muy bien qué significa eso, especialmente en un siguiente ciclo. Es verdad que esto ha funcionado desde la moción de censura. Pero pretender que sea el futuro de España me parece que es ingenuo. Y, sobre todo, peligroso desde la perspectiva de una construcción de un Estado como yo quiero, un Estado federal.
- ¿Ve a Pedro Sánchez siendo el candidato otra vez?
- Sin duda. El partido está con él.
- ¿No ve a nadie con ganas de plantarle cara?
- Puede haber ganas, pero no hay agua en esa piscina. La masa militante del PSOE está muy articulada desde el famoso 'no es no'. Y la dirección y liderazgo de Pedro han sido muy jerárquicos y no veo que nada se mueva. Y lo dice un veterano retirado que no tiene ninguna pretensión.
- Pues hay voces socialistas que...
- Lo que sí creo es que es el momento de reivindicar una mayor pluralidad interna y, sobre todo, mayores debates internos. La socialdemocracia tiene que innovar y replantear nuevas alternativas para afrontar el caos que se está generando en el mundo. El PSOE necesita una gran conferencia política para renovar su caja de herramientas ideológica.
Bailando en el Titanic
- Hablemos de Europa. Es muy pesimista sobre el futuro. Habla de que somos la orquesta del Titanic.
- Es una imagen en la que pienso mucho. No sé si hemos chocado ya contra el iceberg o estamos a punto, pero Europa sigue bailando en el Titanic en medio de una crisis existencial. Estamos amenazados por la guerra, acosados comercialmente, retrasados tecnológicamente... No tenemos poder en un mundo hostil. Quieren una Europa destruida y que los 27 Estados seamos vasallos.
- ¿Qué medidas urgentes habría que adoptar?
- En el ámbito defensivo, crear una industria militar y una estrategia propia sin romper con la OTAN mientras podamos. Y además, armonizar todas nuestras políticas en innovación para poder superar los gaps tecnológicos con Estados Unidos y China; y mejorar nuestro mercado interior y firmar Mercosur.
- Pues no hay muchos líderes europeos centrados en eso.
- Mi única esperanza es que, si algunos países no quieren sumarse a este proceso de integración fuerte de Europa, hay que dejarles que se vayan.
- ¿Habla de Hungría?
- Por ejemplo. Europa no puede ser lastrada por las unanimidades con países que no quieren hacerlo.
- ¿A quién teme más: Trump, Putin o Xi Jinping?
- En el ámbito militar, a Putin, sin duda. En el comercial y político, a Trump. Y en el tecnológico y comercial, también a los chinos. El mundo que se está dibujando vuelve a los grandes imperios. Se han roto todas las reglas, todos los moldes.
- En esa teoría encaja la intervención del sábado en Venezuela.
- Lamentablemente, sí. Se impone la ley de la fuerza y parece que el futuro del mundo pasa por ahí. Me produce pena que el creador del caos aparezca como el salvador. Eso aumenta la querencia por los 'hombres fuertes' y destruye la fe en la democracia de mucha gente.
- ¿Cómo ve el futuro de Venezuela?
- Muy confuso. Me huele que ahí ha habido un pacto, que igual incluye hasta al propio Maduro para que la transición se haga con el propio chavismo y EE UU ponga así su pezuña en el petróleo. De momento está oculto, pero la evolución de los acontecimientos nos lo dirá.
Entrevista realizada por Koldo Domínguez, 5/01/2026