26 de septiembre de 2016

No hay Paz sin perdón.

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, repite un par de ideas que yo mismo también considero claves para que un proceso como éste tenga éxito.

La primera de esas ideas es que, por desgracia, la justicia perfecta no permite la paz. Un acuerdo de paz como el que está consumando Colombia requiere que ambas partes cedan algo. Lógicamente, ni el Gobierno admitiría un acuerdo de paz sin entrega de armas por parte de la guerrilla, ni los guerrilleros estarían dispuestos a deponerlas a cambio de nada.

Es comprensible que una parte importante de la ciudadanía colombiana desee que quienes usaron la violencia durante décadas lo paguen caro. Sin embargo, el precio de lo que podríamos llamar una aplicación estricta de la justicia a los guerrilleros sería muy probablemente la continuación del conflicto. Como bien dice Santos, un momento histórico como el que está viviendo Colombia sólo puede afrontarse buscando el mejor equilibrio posible entre justicia y paz, para lo cual se requieren dosis elevadas de realismo.

La necesidad de hacer concesiones me lleva a la segunda de las ideas en las que insiste Santos: la generosidad de las víctimas. Dicho de otro modo, no hay paz si no perdonamos. En una entrevista al diario El País, el presidente colombiano encomiaba la actitud de las personas que más han sufrido a causa del conflicto y decía de ellas que, con su disposición a perdonar, han dado una gran lección de vida al país entero. Por el contrario, los sectores sociales más reacios a la firma del acuerdo de paz son aquellos que menos directamente han sentido en su vida las consecuencias del conflicto.

De hecho, el mapa del apoyo o el rechazo al acuerdo de paz tiene líneas sociológicas, incluso geográficas bastante nítidas. Por un lado encontramos a la clase media y alta de las zonas urbanas – las élites de las ciudades, como el propio Santos les llama- que desde hace años notan muy poco el impacto del conflicto; menos aún cuanto más acomodado es el barrio. Este conjunto de población es la más reacia a la firma del acuerdo, y la más proclive a votar NO en el referéndum del próximo 2 de octubre.

Por otra parte encontramos a la población rural y a las clases más populares, especialmente las que habitan en el campo, la selva o las zonas menos favorecidas de algunas ciudades. En esos territorios la presencia de las FARC ha sido -y en algunos casos, sigue siendo- evidente, y son sus pobladores quienes acumulan el mayor número de víctimas y estragos personales y materiales. Sin embargo, son precisamente esos sectores sociales y esas regiones geográficas quienes apoyan el acuerdo de paz de forma más decidida… Aunque ello suponga la aceptación de una justicia transicional que no les resarcirá completamente de sus pérdidas.

¿Cómo explicar que demuestren mayor generosidad quienes más legitimados están para pedir cuentas a los violentos? Probablemente la respuesta es tan sencilla como humana: las víctimas no quieren seguir sufriendo. No quieren otro año, u otra década más de guerra. Desean para ellos mismos y para sus hijos una Colombia en paz, y a cambio de la paz están dispuestos a tolerar una justicia imperfecta, menos completa de lo que ellos sin duda merecen.

A veces, lo mejor es enemigo de lo bueno, y lo perfectamente justo puede desembocar en la mayor de las injusticias. Y nada provoca tanta injusticia como la prolongación de una guerra.

Escrito para Fundación Euroamérica

22 de septiembre de 2016

Novena Asamblea Eurolat. Montevideo (Uruguay)






La Novena Sesión Plenaria Ordinaria de la Asamblea Parlamentaria EuroLat se ha desarrollado del lunes 19 al jueves 22 de septiembre en la sede del Palacio Legislativo de Uruguay en Montevideo, con el encuentro de ambas Delegaciones de Europa y Latinoamérica.

EuroLat es una asamblea parlamentaria multilateral integrada por 150 miembros, 75 del Parlamento Europeo y 75 del componente latinoamericano, incluyendo el Parlamento Latinoamericano (Parlatino), el Parlamento Andino (Parlandino), el Parlamento Centroamericano (Parlacen) y el Parlamento del Mercosur (Parlasur).

La inauguración de la Sesión Solemne, comenzó con palabras de la presidenta interina de la Cámara de Senadores, Lucía Topolansky, y con un cierre a cargo del presidente interino de Uruguay, Raúl Sendic.
Entre los oradores participaron el vicepresidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, el presidente del Parlasur, Jorga Taiana, el presidente del Componente Europeo de la Asamblea EuroLat, Ramón Jáuregui, y el presidente del Componente Latinoamericano de la Asamblea EuroLat, Roberto Requião.

La extensa agenda multilateral ha incluido grupos de trabajo sobre sociedad civil y migración, una reunión del foro Eurolat de la mujer, varias instancias en las que se reunieron por “familias políticas” y  las sesiones plenarias de la propia asamblea.
El miércoles se reunieron las comisiones de Asuntos Políticos, Seguridad y Derechos Humanos y Asuntos Sociales, Jóvenes y Niños, Intercambios Humanos, y Educación y Cultura.

Por último el jueves ha concluido la Asamblea con las votaciones y las conclusiones de Eurolat que ha tratado de unir lazos entre la Europa y Latinoamérica.




















Videos: 











Material multimedia via Parlamento de Mercosur

15 de septiembre de 2016

Acto campaña Elecciones Vascas 2016. Ex-consejeros Vascos.



Bilbao, 15/09/2016

Acto electoral junto a Idoia Mendia, candidata a Lehendakari, el diputado por Bizkaia y exlehendakari, Patxi López, y los exconsejeros socialistas en los distintos gobiernos vascos como Ramón Jáuregui, José Antonio Maturana, Luis Atienza, Rodolfo Ares, Isabel Celaá, Carlos Aguirre e Iñaki Arriola, entre otros, 
Idoia Mendia se ha referido a sus compañeros como "los grandes arquitectos de nuestra Euskadi actual".

De ellos, ha dicho que han sido capaces de garantizar "que la atención sanitaria llegue a todo el mundo y sea de calidad", y que han contribuido para "construir y modernizar la Escuela Pública Vasca" y para "ayudar a nuestras empresas a abrirse al mundo, atender a los parados, a los dependientes, a los jubilados".

La candidata del PSE ha subrayado que "los socialistas defendemos los pactos de país", aunque ha querido dejar claro que eso "no es lo mismo que los pactos entre partidos para repartir poder" y, en este sentido, ha recordado que "hemos estado en todos los grandes acuerdos del país de nuestra historia".







"Eppur si muove"



No corren buenos tiempos para Europa. Todos la critican. Nadie confía en ella. Parece mentira pero el sueño de cientos de millones de europeos durante los últimos 50 años del siglo pasado por vivir en paz y en progreso, superando guerras y siglos de enfrentamientos, vive actualmente una pesadilla.

No corren buenos tiempos para Europa. Todos la critican. Nadie confía en ellaSon demasiadas cosas. Una crisis económica que ha dividido a los países del norte y del sur, que ha empobrecido a las clases medias y que ha devaluado el modelo social y laboral de nuestros padres. Una crisis de inmigración de millones de refugiados de la guerra y del hambre que quieren vivir con nosotros y que, en el fondo, aceptémoslo, muchos europeos no aceptan. Un país que se va, abriendo una puerta que solo se abría para admitir nuevos socios.

Son muchas cosas y como consecuencia de todo ello, Europa vive hoy una encrucijada grave, casi dramática. La enfermedad se llama de nuevo nacionalismo y se cubre de un sentimiento antieuropeo, que recorre peligrosamente muchos de los estados miembros de la Unión.

Como decía Lenin: "¿qué hacer?". Se me ocurren algunos consejos:

En primer lugar, combatir el dramatismo y poner fin al discurso contra el euro, contra Bruselas y contra la Unión, culpándola de todos los males. Este injusto tratamiento mediático y político que sufre Europa no hace sino alimentar el fuego que nos destruye. Es imprescindible poner en marcha un nuevo relato europeísta que ponga el énfasis en la necesidad de hacer frente a los retos de una humanidad globalizada cada día más necesitada de democracias supranacionales. El cambio climático, la lucha contra el terrorismo, la unión fiscal.... tantas cosas reclama Europa que resulta increíble escuchar tanto nacionalismo retrógrado frente a estas evidencias.

En segundo lugar, hay que seguir avanzando en la construcción europea por difícil y lenta que resulte esta marcha. Apostar por la unión bancaria, la unión fiscal, la interpretación flexible del pacto de estabilidad, la inversión pública, todo lo que reclama una gobernanza económica de la zona euro para crecer económicamente y crear empleo. Seguir avanzando en la construcción de Europa es hacer la agenda digital, el pilar social...

Es urgente, además, resolver la crisis de los refugiados y la inmigración. No será fácil, a la vista de la insolidaria actitud de muchos países de la Unión, pero también en esto nos jugamos el futuro de una unión con valores que resuelva además así sus graves problemas demográficos.

Es verdad que hay turbulencias. Europa se hace a golpe de crisis y de esta también saldremosPor supuesto, también hay que negociar el brexit y, al hacerlo, conformar la Europa del futuro, convirtiendo la crisis británica en una oportunidad para fortalecer la Unión en su núcleo y configurar un nuevo espacio de relación económica y política con los países vecinos.

Hay muchos pesimistas y muchos antieuropeos que quieren destruir la Unión. Pero yo creo que esto afortunadamente es imposible. Europa es como un avión en vuelo. Es verdad que hay turbulencias, pero nadie quiere estrellar el avión. Yo soy optimista porque no hay vuelta atrás y porque siempre se han resuelto esta y otras crisis encontrando caminos de solución. Así ocurrió con Ámsterdam, con Maastricht, con Lisboa... Europa se hace a golpe de crisis y de esta también saldremos para aterrizar en una Europa federal.

Publicado en 20minutos.es 15/09/2016

14 de septiembre de 2016

Tertulia política Brexit. Programa Hoy por hoy. 14/09/2016




Tertulia y análisis político desde Estrasburgo, programa Hoy por hoy, Cadena Ser. Consecuencias del Brexit con Daniel Hannan, conservador y euroescéptico; Ramón Jáuregui, eurodiputado socialista y con el analista Pablo Simón.Presenta Pepa Bueno.






Audio en este enlace.

12 de septiembre de 2016

Revolución fiscal.

"Un café o un puesto de salchichas de Viena, paga más tasas en Austria que una multinacional", dijo el canciller austriaco Christian Kern hace unos días. No le falta razón, porque algunas de ellas, no pagan nada. Era el caso de Starbucks cuando concentró la facturación de sus cientos de tiendas europeas en un pequeño local con catorce empleados en Luxemburgo, favoreciéndose así de un acuerdo previo que le obligaba a residenciar su sede central en ese país, a cambio de una ridícula tasa fiscal sobre sus beneficios europeos. Pero, solo un año después, la comisaria Vestager ha descubierto que Apple hacía algo parecido, facturando el Impuesto de Sociedades en Dublín, a un tipo fiscal que no llega al 1%. El agravio de esa tasa tan baja en comparación con el 25% nominal del resto de Europa no es nada si se comprueba además que Apple concentra en Irlanda todos los beneficios correspondientes a los países europeos, en una sola cuenta irlandesa, eludiendo así pagar el impuesto de sociedades en cada país con arreglo a su facturación nacional.

Añadan a esto la enorme dificultad técnica que tienen los servicios fiscales de los países para calcular el volumen de negocios de las compañías tecnológicas que mueven productos y conceptos financieros intangibles, de difícil o imposible ubicación local y la cada vez más ingeniosa y agresiva ingeniería fiscal que permite jugar con legislaciones nacionales muy diversas y ubicar la fiscalidad, las desgravaciones, las deducciones, etc., de la base del Impuesto allá donde más convenga. El resultado, ustedes lo conocen: las grandes multinacionales están pagando una tasa fiscal de sus beneficios, más cerca del 5% real que del 25% nominal. Y esto es general en todo el mundo.

Para hacer más crudo este relato, el mundo se despertó un día con la publicación de los llamados "Panamá Papers", que ponen en evidencia la cantidad enorme de personas en el mundo que eluden la fiscalidad de sus bienes, patrimonios y rentas, a través de compañías offshore, sin actividad económica real la mayoría de ellas, defraudando así la contribución fiscal en sus respectivos países, por decir solo una parte del problema que representan ese y otros muchos paraísos fiscales en el mundo (el lavado de dinero negro y la financiación del crimen, pueden ser todavía mayores).

El enfado ciudadano con estas evidencias no para de crecer, mucho más en el clima de descontento social que ha generado la crisis y ante la alarma política que está provocando el crecimiento de la desigualdad en el seno de las sociedades de Occidente. No se trata solo de comprensibles sentimientos de injusticia y cabreo de la gente por el trato fiscal recibido. Más grave todavía es el doble reto que se plantea para las Haciendas nacionales. De una parte, luchar contra la ingeniería fiscal que desarrollan las grandes consultoras universales para aprovechar la globalización financiera y productiva y el comercio internacional, en perjuicio del interés público de las naciones. Y de otra, la creciente competencia fiscal a la baja que desarrollan los países y los paraísos fiscales para aprovecharse de su soberanía fiscal y atraer empresas y actividad económica en perjuicio de los demás. El caso irlandés, concentrando en los últimos años las grandes tecnológicas americanas en Dublín, es solo un ejemplo más de esta competencia desleal que amenaza con diluir el impuesto de sociedades en esta desaforada y loca carrera hacia el tipo cero.

¿Qué será la Revolución Fiscal pendiente? En primer lugar, tomar conciencia de esta gravísima situación y aprovechar la alarma social creada para reordenar y gobernar la fiscalidad global en Europa y en el mundo. Una agenda urgente que debe abordar tareas tan complejas como las siguientes:
  1. Establecimiento en la Unión Europea de la Base Consolidada Común del Impuesto de Sociedades (BICCIS), lo que limita la competencia fiscal a la baja y desincentiva el traslado artificial de beneficios y la suscripción de pactos tributarios opacos en el seno del mercado interior.
  2. Obligación de publicar la información fiscal y financiera país por país por parte de las empresas multinacionales en la Unión Europea.
  3. Conversión de las recomendaciones sobre intercambio automático de información de naturaleza tributaria y erosión de las bases y repatriación de beneficios de la OCDE en estándares globales vinculantes.
  4. Establecimiento de una lista europea pública, transparente, comprensiva, robusta, rigurosa y objetiva de paraísos fiscales y, por tanto, una definición común de paraíso fiscal.
  5. Sancionar a los Estados que concedan ventajas fiscales sin requerir actividad económica sustantiva, no intercambien información, o tengan una imposición anormalmente reducida.
  6. Establecimiento de un impuesto de salida a los capitales que se trasladen a los Estados o territorios que tengan la condición de paraíso fiscal.
  7. Aplicación de medidas contra las empresas que operen desde paraísos fiscales, incluyendo su exclusión de financiación proveniente de la Unión Europea.
  8. Protección de los reveladores de ilegalidades y despenalización de la conducta en determinados Estados miembros.
  9. Prohibición internacional del secreto bancario y de la creación sociedades sin actividad económica real.
  10. Puesta en marcha en la Unión Europea del Impuesto sobre las Transacciones Financieras, como primer paso para su generalización en la comunidad internacional.

Publicado en El Huffington Post, 12/09/2016
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Foto: SANTOS CIRILO
Videos: PARLAMENTO EUROPEO.