31 de mayo de 2012

El Gobierno del PP no cree en la RSE.

La semana pasada en la Comisión de Empleo, la mayoría parlamentaria del PP aprobó la Reforma Laboral.
A dicha Reforma Laboral el PSOE presentó tres enmiendas desarrollando las políticas de Responsabilidad Social Empresarial, que contemplaba la Ley de Economía Sostenible, en el Artículo 39. A través de estas enmiendas, el Grupo Socialista pretendía que el Gobierno hiciera pública una estrategia para la promoción de la Sostenibilidad empresarial en España, con el objetivo de incentivar a las empresas, organizaciones, e instituciones públicas o privadas, especialmente a las pequeñas y medianas y a las empresas individuales, a incorporar o desarrollar políticas de responsabilidad social.

También se pretendía que el Gobierno incluyera en los informes de RSE a que vienen obligadas las grandes empresas, todo un conjunto de información sobre las condiciones socio laborales de los empleados y se solicitaba que las políticas de Responsabilidad Social Empresarial de las Empresas, integraran el diálogo con los sindicatos.

En el debate de las enmiendas, el Grupo Popular, con su mayoría absoluta, rechazó las tres enmiendas del Grupo Socialista y, por tanto, se ha perdido la oportunidad de concretar y desarrollar una política de RSE como la que establecía el Artículo 39 de la citada Ley (texto y enmiendas).

No es una novedad, pero es muy significativa la actitud del PP en torno a esta materia. Todo hace pensar que el Gobierno no da a la RSE la importancia que esta cultura empresarial tiene. La RSE no es algo colateral o secundario, sino que debiera de formar parte de una estrategia integral para la modernización de nuestras empresas, para su internacionalización y para la competitividad general del país. Incluso para mejorar la marca España, tan deteriorada en tiempos de crisis financiera y de expropiaciones latinoamericanas.

Lo estamos viendo todos los días en la ausencia absoluta de grandes referencias por parte del Gobierno a esta cuestión, inclusive en la atonía y en la inanidad con la que se manifiesta el Director General de Economía Social, Trabajo Autónomo y Responsabilidad Social de las Empresas, D. Miguel Ángel García Martín, cada vez que comparece en público para hablar de RSE. Para no decir nada y no hacer nada en esta materia, bien podría el Ministerio de Trabajo, suprimir las siglas de esa Dirección General. Sería más coherente y menos confuso.

Publicado en Diario Responsable.

24 de mayo de 2012

Entrevista Radio Bilbao 24/05/2012

Entrevista para Radio Bilbao, Cadena Ser. Programa: La Ventana Euskadi.

PNDL Memoria Historica .Comision Constitucional 23/05/2012

                              




Proposición no de Ley sobre derechos y medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura. Autor: Grupo Parlamentario Socialista BOCG, serie D , número 86 , de 04 de Mayo de 2012 (Núm. Exp. 161/000564/0000)

16 de mayo de 2012

Inevitable pero inconveniente



            El anuncio del fin del Pacto PSE-PP que dio lugar al gobierno de Patxi López, no ha sorprendido a nadie. Quizás resultara extraña la forma -poco solemne- y el medio, -una radio local- para tan importante decisión. También ha resultado anómalo que fuera tan terminante, tan rotundo y resolutivo y que el PP lo asumiera unilateralmente. En estos casos suele producirse un tira y afloja de pulsos previos para echar al otro la culpa de la ruptura. Aquí no, Basagoiti se lanzó a la radio una mañana y dijo, “se acabó”. Floriano le secundó y la propia Lehendakaritza, lo confirmó.Parecía como un desenlace previsto. No digo pactado, no, eso no, pero dio la sensación de que todo responde a un guión previamente escrito. Como si todos los actos de la obra fueran perfectamente previsibles.

Varias circunstancias explican lo ocurrido, a mi parecer. Quizás la primera sea recordar que los grandes objetivos que dieron lugar a esta coalición (anómala por su antagonismo estatal e ideológico), se han cumplido con éxito. Hacer posible un gobierno vasco sin el PNV, es decir, “desnacionalizar” las instituciones de la Autonomía. Instalar la “normalidad” de una mayoría constitucionalista en el Parlamento Vasco. Hacerle frente a la subcultura de la violencia y al matonismo batasuno, con la ley y la ertzaintza. Vencer a ETA y traer la paz. Serenar el debate identitario y acabar con Lizarra y sus antidemocráticos objetivos. Todo eso, la esencia de lo que motivó aquel acuerdo entre populares y socialistas vascos, se ha logrado y hoy la pregunta de los vascos ya no es ¿Cuándo y cómo saldremos de esta espiral?, sino, ¿Cómo consolidamos la paz y construimos el progreso.

            La segunda razón toca precisamente la llamada fase Post-ETA. Aquí, objetivamente han surgido diferencias entre los dos partidos vascos. Tiendo a creer que, si, este tema se decidiera exclusivamente en Euskadi, los dos partidos habrían podido entenderse. Pero, al PP que gobierna España le han saltado todas las alarmas con la airada reacción de las víctimas y con la evidente censura mediática que le han hecho los periódicos de la derecha, a su tímido Plan de Presos. Este es un asunto delicado.
El Lehendakari se mueve desde la convicción de que hay que hacer gestos (reversibles y prudentes) en materia de presos y el PP no parece dispuesto a mover ficha, o bien porque no lo creen conveniente, o bien porque lo creen pero no se atreven a hacerlo por las razones antes dichas y por las propias desavenencias internas que eso le origina. Es este uno de esos temas en los que el PP sufre con su propia medicina, porque se pasó tanto en la oposición y utilizó de manera tan sectaria y oportunista este tema, que ahora no puede rebobinar sin graves desavenencias de su entorno político, mediático y humano.

            La tercera razón ha surgido a raíz del nuevo gobierno español. Rajoy y su partido han observado que sus políticas tienen un desgaste electoral muy grande, quizás inesperado en tan poco tiempo (las encuestas y los resultados de Andalucía y Asturias, lo acreditan) y no quieren que el gobierno vasco sea otra plataforma de crítica política que se suma a la oposición del PSOE y al desgaste natural que produce la impopularidad de sus medidas.A todo ello se ha sumado la articulación por parte del Lehendakari de un discurso alternativo que, el Gobierno Vasco enarbola con el atractivo título de “modelo vasco”, lo que ponía, más en evidencia todavía, la crítica de oposición que el gobierno vasco le hacía al PP de Rajoy. Se dice que ha habido un cierto oportunismo en esta estrategia pero, no me negarán ustedes, que al Lehendakari le han servido en bandeja de plata esta posibilidad, cuando se han ido acumulando recortes en pensiones, sanidad y educación con decretos leyes invasores del autogobierno, teniendo como tenemos en Euskadi un marco económico financiero muchísimo más saneado y solvente que el resto de las Comunidades Autónomas.

            Por último, hay cálculos electorales. Al PSE no le disgusta desprenderse de una alianza política con sus adversarios naturales y enfrentar una contienda electoral centrada en los recortes sociales y “el modelo vasco socialdemócrata”. La bandera de la defensa del autogobierno recurriendo al Tribunal Constitucional las invasiones competenciales del Gobierno Central, refuerzan un perfil vasquista, que han cultivado desde el protagonismo institucional del gobierno vasco y con su apuesta por la paz. El PP también prefiere desprenderse de una alianza a la que no le dispensan futuro ni los sondeos ni los enfrentamientos a los que parecen condenados ambos partidos en el ámbito estatal. Basagoiti y los suyos han abierto el campo de sus alianzas y  miran probablemente al PNV, con la intención de tejer con ellos una entente que les permita controlar la política vasca, de parecida forma a la que ejercen sobre el gobierno nacionalista de Cataluña.

            En ese escenario, unos han decidido romper y otros han aceptado la ruptura. Todo parece bastante lógico. Si no fuera porque esta forma de terminar este pacto contamina su evaluación. Un aroma de fracaso se extiende inoportuna e injustamente, sobre una tarea que mereció y merece más elogio. Y, francamente, lo hecho ha sido tan importante, que no se merecía esa sensación, ni ese final.

13 de mayo de 2012

El PSOE prepara una renovación ideológica importante.

El PSOE ha puesto en marcha una "renovación ideológica importante", algo similar a la que hizo entre 1979 y 1982, cuando Felipe González dio un "golpe de timón" que llevó a su partido a abandonar el marxismo y lanzar un proyecto de modernización de España. En esta ocasión, el PSOE prepara para 2015 una agenda reformista que incluirá una propuesta de revisión de todas las estructuras institucionales y políticas que han servido durante estos 30 años pero que ahora se han "descosido" y reclaman "fuertes reformas".

Así lo ha explicado a Europa Press el exministro de presidencia Ramón Jáuregui, que ha recibido el "encargo personal" del secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, de dirigir una reflexión sobre las instituciones del país que culminará con una Conferencia Política a finales de 2013.

Esa Conferencia Política será una de lo de los tres pilares de la "agenda reformista" de Rubalcaba, que se completará con una Conferencia Organizativa en otoño de este año --a cargo del secretario de Organización, Óscar López-- y con una Conferencia Económica en 2014.
Para Jáuregui, la suma de las tres conferencias será algo parecido al "Programa 2000" que el PSOE elaboró en los noventa y también a la "construcción teórica" con la que González modernizó España desde 1982. "Ese periodo se parece bastante a lo que el PSOE necesita ahora", ha explicado.
A su juicio, en el actual momento de "cambio, de crisis tan profunda y de oposición", el PSOE necesita hacer esta "renovación ideológica importante" para "volver a ser el partido angular de la modernización española" y, de paso, "volver a conectar con los círculos de los que ha estado desconectado quizá demasiado tiempo".

Con la ayuda de investigadores de la fundación del PSOE (IDEAS) y de la Fundación Alternativas, Jáuregui buscará la colaboración de unos 300 expertos ajenos al PSOE, distribuidos en 12 o 15 grupos de trabajo sobre varias áreas, algunas de tanta envergadura como la reforma del Congreso, el Senado y el sistema electoral. Cada grupo tendrá un "relator" y luego le corresponderá a Jáuregui plasmarlo todo en un documento político que se someterá a la aprobación del partido en la Conferencia Política.

LAICIDAD, JUSTICIA Y MEDIOS

Calidad democrática, España en la UE, Sistema legislativo español, Modelo territorial, Justicia y Estado de Derecho, Laicidad y relaciones con la Iglesia Católica, Inmigración y sociedad, Igualdad, España y sus nacionalismos, Calidad de vida, Medios de comunicación y Nuevas tecnologías y derechos ciudadanos conforman el 'índice' preliminar de temas de estos grupos de trabajo.
En alguno de esos capítulos se incluirá un análisis de cómo "actualizar o modernizar el encaje de la Monarquía", pero "muy serenamente y al margen de coyunturas". Entre otras cosas, se debatirá probablemente cómo abordar la Ley de la Corona que prevé la Constitución para, por ejemplo, "regular la figura del heredero" y "proteger sus funciones sustitutorias".
Para el exministro, dado que el PSOE "aspira a seguir haciendo España", tiene que hacer un "debate profundo" sobre los nacionalismos, sobre todo el catalán y vasco. Se trata de estudiar su evolución y sus pretensiones --hoy "abiertamente independentistas en muchos casos"--, y sobre si 30 años de autonomismo han influido en ellos "para integrar o para desagregar".
"No podemos estar al socaire de lo que inventen los nacionalismos periféricos o de las tensiones radicales o independentistas que van surgiendo", ha explicado. Para anticiparse a ello, ha apostado por estudiar experiencias de otros países --Alemania, Reino Unido o la 'ley de claridad' canadiense-- y ha subrayado que el PSOE no hará un debate "antinacionalista".

EL PP NO SABRÁ RESPONDER CON INTELIGENCIA A UN DESAFÍO

Según ha explicado, el objetivo es ir más allá de la política "cortoplacista" o "coyuntural" de mantener "controlados" a los nacionalistas cuando necesitan del Gobierno: "Es la política del PP
en este momento (con CiU en Cataluña) y a la que aspira también en Euskadi, porque pretenden controlar al PNV en el Gobierno vasco con su apoyo".
Además, cree que si llega el momento en que Gobiernos nacionalistas de Cataluña o Euskadi plantean desafíos al Estado, el Ejecutivo 'popular' no tendrá "los parámetros adecuados para responder con inteligencia". "Nunca lo ha sabido hacer, la última legislatura de Aznar acabó con un crecimiento exponencial de los nacionalismos independentistas", ha ilustrado.

En la misma línea, ha apuntado que las "hipotecas del pasado" del PP y el "mundo que ellos mismos crearon" han obligado al Gobierno a volverse atrás cuando ha intentado dar un paso para el fin de ETA, el plan de reinserción de los presos que podría ser "ligeramente continuista" de la política del Gobierno de Zapatero.

Sobre el modelo territorial, ha recalcado que el PSOE pretende hacer un debate "ambicioso, profundo" y "desvinculado" de las "acciones puntuales" que pueda estar preparando el Gobierno. Es decir, si el Ejecutivo quiere negociar sus reformas, sus interlocutores serán los responsables de Política Autonómica y Local de Ferraz, y no este grupo de expertos, aunque ellos puedan "ayudar" con "ciencia" y "documentación".

"LECCIONES APRENDIDAS" DE LOS ESTATUTOS

Este debate parte del diagnóstico de que hace falta "cierta ordenación competencial", como se demuestra en que hay comunidades que quieren devolver la competencia de Justicia, otras no quieren asumirla y algunas quieren ir más allá y tener Consejos de Justicia autonómicos. La reflexión tendrá en cuenta las "lecciones aprendidas" de la elaboración de los Estatutos y de cómo el catalán marcó una "conflictividad indeseada".

Jáuregui también ve necesario evitar duplicidades y "gastos superfluos" y conseguir un funcionamiento "más federal" con mejor cooperación y reforzando las conferencias sectoriales. "Pero ya anuncio que la ofensiva antiautonomista que percibimos en algunos sectores no la compartimos, somos profundamente autonomistas", ha avisado.
En la reforma de la Justicia, se hablará de la posibilidad de replantear las funciones o el sistema de elección del CGPJ, órgano que a su juicio no ha funcionado bien. En su opinión, la Justicia española es "limpia, honrada e independiente", pero "muy lenta" y hay que discutir si la instrucción penal debe hacerla el fiscal o el juez, el papel de las acusaciones populares o la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
El grupo sobre laicidad estudiará cómo reivindicar la igualdad de la religiones, adecuar su financiación y reconocer que el derecho a la creencia religiosa no es superior al de quien no la tiene. También cómo gestionar asuntos como el velo, los crucifijos en espacios públicos, los permisos para construir templos o la toma de posesión de altos cargos.

"BLINDAR" LA IGUALDAD EN LA CONSTITUCIÓN

Otro grupo debatirá sobre inmigración y otro más sobre cómo afrontar las desigualdades por género, raza, religión, edad o discapacidad. A su juicio, sería posible incluso reformas constitucionales para "blindar" a los ciudadanos de la desigualdad.

En el capítulo de "calidad democrática" se verá la reforma de los partidos, la lucha contra la corrupción y la desafección ciudadana por la política. El ascenso del extremismo y la ultraderecha en países como Grecia, Francia o Países Bajos será también elemento de reflexión.
Otro grupo estudiará asuntos de "calidad de vida", como la conciliación, el medio ambiente o los derechos de los consumidores.

El de nuevas tecnologías abordará cuestiones de libertad y propiedad, pero también de derecho al honor y de fiscalidad en la red.

Via oficina de prensa PSOE, entrevista a Europa Pres. 
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Foto: SANTOS CIRILO
Videos: PARLAMENTO EUROPEO.