27 de junio de 2018

Pedro Sánchez en Europa.

Sobre la mesa del Consejo Europeo de los próximos días 28 y 29 de junio se agolpan los grandes temas del momento: migraciones, Unión Económica y Monetaria, Brexit, fiscalidad, innovación, agenda digital, seguridad y defensa, etc. Pedro Sánchez se estrena en una de las grandes reuniones europeas y lo hace acompañado de las máximas expectativas personales y las más graves circunstancias políticas. Veamos.

En Europa se mira a España con interés y el presidente del Gobierno ha despertado creciente expectación. Viene de un país que ha dado una seria señal de funcionamiento institucional. Los cambios políticos de España han sorprendido en Europa por su rapidez y por su contundencia. En unos pocos días se ha materializado un cambio de Gobierno que, en otros lares -recordemos Alemania e Italia- ha durado meses. Por supuesto, no es consecuencia de unas elecciones, pero la legalidad constitucional aplicada ha sido impecable y muchas voces en Europa reconocen abiertamente la extraordinaria sanción política que ha recibido la corrupción: la caída de todo un Gobierno. Muchos aprecian la salud moral de un país capaz de reaccionar con tanta fuerza a esa lacra y de proporcionar así a su ciudadanía una credibilidad institucional que refuerza sus convicciones democráticas.

Pero además, el fuerte contenido feminista, técnico y europeísta del Gobierno recién nombrado, ha impulsado aún más la sensación de expectante cambio generado a partir del triunfo de la moción de censura. La decisión del Aquarius ha sido la última señal de una España diferente a la que se espera con interés. Franz Timmermans, vicepresidente de la Comisión, nos decía el pasado miércoles en un acto en el que presentábamos el último libro de Joaquín Almunia, 'Ganar el futuro', en la biblioteca del Parlamento Europeo, “Europa necesita a España en estos momentos difíciles de la Unión. También necesita sus valores”.

A todas estas circunstancias se añaden, en el marco personal del presidente español, su condición de socialdemócrata, lo que le convierte, junto a los primeros ministros de Portugal, Malta y Suecia, en cabeza de cartel de una familia política que no atraviesa su mejor momento en el conjunto de Europa y que sigue siendo clave en su futuro.

Europa necesita a España en estos momentos difíciles de la Unión. También necesita sus valores

No es fácil triunfar en Europa, y mucho menos lo es hacerlo el primer día. Por eso es bueno devolver realismo al contexto y suavizar expectativas desbordantes. Para empezar conviene recordar que toda Europa está sufriendo un peligroso brote antiinmigratorio, generador de pulsiones políticas populistas y xenófobas cada día más preocupantes. Toda la política europea está salpicada de estos sentimientos, y estamos siendo incapaces de explicar y convencer a nuestras opiniones públicas que debemos y tenemos que integrar a millones de inmigrantes en nuestros Estados durante las próximas décadas. No solo por razones morales, sino también económicas y sociales. Las reacciones electorales a esta evidencia están destruyendo los modelos políticos de media Europa: Italia, Austria, Holanda, Dinamarca, Francia... La propia Alemania está amenazada por ese temor, y la crisis interna de la coalición CDU-CSU es pura y simple consecuencia de él.

La brecha migratoria amenaza el futuro de la UE tanto como el riesgo de quiebra del euro en los meses más dramáticos del rescate griego, o incluso más. Y ese será el tema principal de la cumbre a la que llega por primera vez Pedro Sánchez.
 
Llegará con una estrategia renovada de europeísmo, impulsada por una circunstancia favorable: Francia necesita un aliado fuerte para avanzar en la integración política y económico-monetaria de la UE. Los acuerdos de la reciente cumbre franco-alemana en Meseberg (19 de junio) son buenos, refuerzan la arquitectura del euro y avanzan hacia la convergencia económica con un necesario presupuesto para la Eurozona. Pero son solo planes. Necesitarán impulso, ayuda, vencer resistencias y dudas del Norte hacia el Sur y en todo eso, con una Italia tan euroescéptica y frágil, España es fundamental.

Harán muy bien Pedro Sánchez y Josep Borrell en forjar una sólida alianza con Macron y devolver a España el peso y el lugar que perdimos. De hecho, la cumbre del sábado pasado en París entre los dos líderes ha sido una acertadísima iniciativa y el alineamiento franco-español mostrado es la mejor noticia para el grave momento que vivimos en Europa. Macron tiene el proyecto, las ideas y los programas más europeístas, y necesita un país grande del Sur junto a Francia. Portugal ayudará en esa alianza de la que desgraciadamente Italia se ha descolgado.

Un acuerdo en materia migratoria que salve a la canciller Merkel de su crisis interna con la CSU es clave hoy, y ayudará mañana a vencer resistencias del Norte a la integración monetaria, poniendo en marcha los acuerdos de Meseberg (presupuesto de la Eurozona), seguro de desempleo europeo, fondo de garantía de la Unión Bancaria, etc). 
Eso es hacer Europa.
 

Publicado en Tribuna, de  El confidencial.


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Foto: SANTOS CIRILO
Videos: PARLAMENTO EUROPEO.