29 de abril de 2014

Reunión con la Fundación Secretariado Gitano.

Madrid, 29 de abril 2014.

Los miembros de la candidatura del PSOE a las Elecciones Europeas , Ramón Jáuregui y Soledad Cabezón se han reunido esta tarde con una representación de la Fundación Secretariado Gitano para analizar la posición del PSOE de cara las próximas elecciones al Parlamento Europeo .

En la reunión los representantes de la Fundación Secretariado Gitano han entregado a los candidatos socialistas número dos y tres de la candidatura del PSOE un documento titulado “La cuestión Gitana, en el debate electoral Europeo”.

El documento contempla cinco preguntas y cinco respuestas a los partidos políticos que participan en las elecciones al Parlamento Europeo. En la reunión se ha tratado sobre las políticas de integración de la comunidad gitana , recogiendo la notable experiencia española en la inclusión de la población gitana y el seguimiento de las estrategias nacionales. En esencia la Fundación Secretariado Gitano plantea que el Parlamento Europeo:

1. Se comprometa a hacer un seguimiento efectivo del cumplimiento de la Directiva de igualdad de trato (200/43), de la Directiva de protección de víctimas de delitos violentos (2012/29) y de la Decisión Marco relativa a lucha contra el racismo y la xenofobia (2008/913) y que se comprometa a exigir a los Estados miembros reforzar los organismos de igualdad de trato y garantizar su independencia.

2. Asumir como prioridad y lidere el objetivo de reducir la brecha de la desigualdad.

3. Garantizar que los Fondos Estructurales y de Inversión se aplicarán de manera efectiva en el cumplimiento de los objetivos de las Estrategias Nacionales de Inclusión de la Población Gitana, contribuyendo así al cumplimiento de los objetivos de la Estrategia Europea 2020.

4. Dar continuidad efectiva al Marco Europeo de Estrategias Nacionales de Inclusión de la Población Gitana y que tome una posición más crítica frente a la falta de resultados de las Estrategias Nacionales utilizando los mecanismos establecidos para ello, es decir, en la aprobación del informe anual que la Comisión ha de elaborar sobre el progreso de las Estrategias.

5. Que sea la institución de la UE la que promueva con mayor contundencia la participación efectiva del conjunto de la sociedad civil y sus representantes, incluida la comunidad gitana, en los procesos de toma de decisiones tanto en el seno de la UE como en los Estados miembros, asegurando que es una participación real y efectiva, no meramente formal.

La delegación del PSOE se ha comprometido a estudiar esta petición y a continuar la conversación con la Fundación Secretariado Gitano.

Pongamos las cosas claras. Encuesta de la EPA.


La encuesta de la EPA nos ha devuelto a una realidad que nunca dejó de serlo. Sigue habiendo casi seis millones de parados, casi dos millones de hogares con todos sus miembros en paro y, el 56% de nuestros jóvenes, siguen sin empleo. Es desolador y lo sabemos. Es lamentable y así lo sentimos.

Durante las últimas semanas hemos asistido a una campaña tan triunfalista y partidista, tan impregnada de claras intenciones electorales, que hoy es el momento de decir alto y claro que, desgraciadamente, el gobierno ha manipulado unos pocos datos macro económicos para trasladar un mensaje falso: que la recuperación económica había llegado y con ella, el crecimiento económico y el empleo.

Basta recordar los mensajes de Rajoy en los mítines de fin de semana y los cortes televisivos de sus actos públicos de este último mes, para poner en evidencia las pretensiones partidistas y electorales del PP, en un tema tan serio, tan grave y tan dramático, como el que estamos sufriendo en España desde hace ya 5 años. No se trata de negar que, probablemente, hemos tocado fondo con la recesión y que quizás estamos creciendo unas pocas décimas en este año 2014. Pero de ahí no se puede deducir ese optimismo exagerado y falso que el gobierno ha trasladado a la ciudadanía las últimas semanas, ofendiendo a la inteligencia de los españoles e irritando a la mayoría de la ciudadanía que sigue sufriendo los recortes en la mayoría de los servicios públicos básicos y la falta de horizontes vitales que genera el desempleo.

Las previsiones macroeconómicas de este año y del que viene que el gobierno presentará a Bruselas los próximos días, seguirán manteniendo la economía española en un nivel de crecimiento relativamente bajo, porque nuestra capacidad de consumo y el crecimiento de la eurozona nos acerca peligrosamente a la deflación. El gobierno volverá a hacer propaganda electoral con su plan macroeconómico para 2014 y 2015 pero, serán solo promesas porque, desgraciadamente, el paro seguirá afectando a más de 5 millones de españoles y las condiciones de vida de los ciudadanos seguirán devaluándose y depreciándose, puesto que la apuesta del gobierno por la competitividad de nuestro país, es la devaluación social interior. No sería descartable que el gobierno profundizase en las reformas laborales para devaluar más todavía el mundo laboral español y, no sería descartable que la Unión Europea proponga reformas en el gasto para reducir el déficit público, con lo que cabe pensar en más recortes, incluidas las pensiones. 

Cambiar la política económica europea es una necesidad que está al alcance de nuestra mano en las próximas elecciones del 25 de mayo y utilizarlas como el instrumento más valioso para la defensa de un modelo de sociedad que la derecha está cuestionando, es una obligación ciudadana y la mejor arma democrática de los progresistas.

Ramón Jáuregui, 29 de abril de 2014.

28 de abril de 2014

Entrevista La Literna COPE. 28/04/2014

Puedes escuchar la entrevista en este enlace.

El Empleo en el Futuro.


Mi Cultura del trabajo y del empleo, viene de lejos, desde hace ahora 50 años cuando a mis 14, casi un niño, me incorporé como aprendiz a una fundición de hierro en Pasajes, Gipuzkoa. Mi universo laboral era por tanto industrial, giraba en torno al hierro y al acero, se situaba en una gran empresa familiar, de más de 2000 trabajadores, cuyo nombre procedía de la familia que ostentaba el capital, en los años de la expansión económica de principios de los 70. Con frecuencia llegaban nuevos trabajadores inmigrantes de pueblos castellanos o extremeños, procedentes del campo, a iniciar una nueva vida. Allí trabajábamos, nos formábamos, crecíamos profesionalmente. Allí queríamos progresar y trabajar toda la vida. Incluso soñábamos con que lo hicieran nuestros hijos. Allí comenzaban también nuestros sueños de libertad organizando clandestinamente el sindicalismo y la política democrática y de partidos en los estertores del franquismo. Eran los años setenta. Mi caso no era muy diferente al de muchos otros obreros y empleados de otras grandes fábricas vascas y españolas de aquellos años. Trabajábamos de día y estudiábamos de noche. Jóvenes obreros llenábamos los cursos nocturnos de la Maestría Industrial o de las Ingenierías Técnicas de San Sebastián, en un ambiente de esfuerzo y de mejora profesional muy característico en la época.

¿Qué ha cambiado desde entonces hasta aquí? Todo. A lo largo de mis primeros años de actividad sindical (1973-1983) y de las tres décadas posteriores como dirigente político y representante público, no he dejado de mirar con una cierta nostalgia y creciente preocupación la evolución del trabajo, del derecho del trabajo y de las Relaciones Laborales. Me especialicé como abogado laboralista para defender la causa de los más débiles, para ser consecuente con mis orígenes, con mi gente. Pero, poco a poco, fui comprobando la deconstrucción paulatina, pero inexorable, de aquel mundo de seguridades y certezas, de leyes y convenios, de grandes empresas y sindicatos fuertes, de espacios conocidos y regulados en los que el universo creado por tres grandes agentes: empresas, sindicatos y el Estado, mantenían una dialéctica de conflicto regulado y de avance progresivo en las condiciones del trabajo. 

Las paredes maestras de aquel edificio en parte construido en Europa y a lo largo de las cuatro décadas posteriores al fin de la Segunda Guerra, estaban siendo demolidas por los nuevos paradigmas de la globalización económica (sobre todo productiva), por la revolución tecnológica, que abría horizontes insospechados a una tecnología desconocida, a nuevos materiales y a los nuevos sistemas de producción y por la revolución neoliberal que, desde los primeros años 80 y más especialmente con la caída del Muro, venían imponiendo nuevos valores a la organización socioeconómica del mundo. Como dijera el viejo sociólogo francés de finales de siglo, André Gorz: “Estamos dejando atrás la sociedad laboral sin buscar otra nueva”. 

El primer y gran cambio en la cultura del empleo viene derivado de la transformación sufrida por las empresas en el marco de estos nuevos paradigmas. El signo de los tiempos que vivimos es la velocidad, la concatenación de los acontecimientos y la ampliación de los espacios en los que estos se producen.Solo por remitirnos a dos ejemplos, es muy evidente que la catástrofe de Fukushima alteró las políticas energéticas nucleares en el mundo occidental y el combate al cambio climático con el biocombustible, afecta gravemente al precio de las materiasprimas de la alimentación de muchos países. Como dice Joseph S. Nye: “La velocidad es el signo de la globalización: La viruela tardó tres milenios en llegar a todos los continentes habitados; el sida tres décadas; el primer gran virus informático, tres días”. Las empresas viven también estos nuevos tiempos del “presentismo” y tienen que adaptarse a la velocidad de los acontecimientos, a la concatenación de todos ellos y a la supra nacionalidad de mercados, monedas y geo estrategias. Se hacen así flexibles como los mercados y rápidas como la vida. Nacen y desaparecen, abrevian sus plazos y sus estrategias, dinamizan y aceleran sus decisiones. El mundo laboral de la empresa no es ajeno a esta especie de pulmón que inhala y exhala el aire de su población laboral con arreglo a sus emergencias y coyunturas. Como dice el experto laboral Peter Cappelli: “El mercado invade la esfera laboral de las empresas, penetra en la compañía, tanto en la producción como en la relación laboral y una vez dentro, su lógica lo domina todo y sustituye o suplanta violentamente los rasgos y los usos anteriores a esa relación”. Los cambios son también organizativos. La reducción de escala de las empresas (Downsizing), el rediseño de la ingeniería de los procesos de producción (Lean production), los sistemas flexibles de distribución de suministros y productos (just in time), los múltiples sistemas de mejora de calidad, la externalización de la fabricación (Outsourcing) y la relocalización global desde las áreas industrializadas hacia el Tercer Mundo, son fenómenos irreversibles que están produciendo cambios trepidantes y un fortísimo choque sobre los esquemas y prácticas establecidas en el viejo contrato social regulador del “contrato laboral” al uso en Europa. 

Aunque sigue habiendo grandes corporaciones multinacionales, la gran empresa se ha hecho planetaria, pero ha transformado totalmente su organización interna y su actividad. Se han hecho grandes para instalarse en el mundo, pero han dejado de ser las viejas factorías que incluían la producción íntegra de uno o varios productos para pasar a ser empresas que concentran su “corebusiness” (la dirección, económica y financiera, la I+D+i, los Recursos Humanos, etc.) y subcontratan la producción en varios países, al tiempo que multiplican y diversifican sus bienes y servicios. En el empleo hablamos así de la transición de vivir el trabajo desde una relación jerarquizada y rígida, con métodos de producción “fordistas”, en cadena, en los que una gran masa de trabajadores se diluía en el esquematismo de una función operativa, una y otra vez realizada, a trabajar en empresas en las que el equipo es la clave de la producción, la creatividad de los trabajadores determina la competitividad de la empresa y la cooperación interna se valora como uno de sus principales activos. De las organizaciones grandes y pesadas, capaces de producir enormes volúmenes de productos estandarizados a bajo precio para grandes mercados, hemos pasado a las estructuras empresariales ligeras que combinan grandes volúmenes de producción con una gran diversificación, adaptándose constante y rápidamente a los gustos del consumidor, a las exigencias del cliente con productos a su medida.

         A su vez la tecnología, la combinación de los grandes descubrimientos de fin de siglo: micro electrónica, informática y telecomunicaciones, unidos a Internet, a los nuevos materiales, la genética, la nanotecnología o la biomedicina, están provocando lo que algunos ya llaman la cuarta revolución industrial y, en todo caso, la emergencia de una economía del conocimiento que produce a su vez una explosiva y progresiva traslación del empleo en el sector industrial, al sector servicios,(incluyendo el financiero), algo parecido a lo que ocurrió en la primera mitad del Siglo XX desde la agricultura ala industria, haciendo real aquél pronóstico que hiciera WassilyLeontieff, poco antes de morir: “El papel de los seres humanos como el más importante factor de producción, está destinado a disminuir de la misma forma que el papel de los caballos en la producción agrícola disminuyó y luego desapareció con la introducción de los tractores”.

Las consecuencias de todos estos cambios vistos desde la perspectiva del empleo del futuro, presentan muchos interrogantes. Un poco como nos ocurre con el futuro en este mundo en cambio que vivimos. Un futuro que ya no es el que era o, como expresivamente titula el profesor Fontana en su último libro: “El futuro es un país extraño”. 

Se intuyen o se perciben así claras transformaciones en nuestro mundo laboral: 

Primera. Un crecimiento enorme del trabajo autónomo a veces a través de la creación de muy pequeñas empresas para la prestación de servicios a las empresas más grandes, dada la creciente externalización del trabajo.Lo que hace 15 ó 20 años era una recomendación elitista: “crea tu propio negocio”, “inventa un nuevo servicio”, “hazte autónomo y crea tu propia empresa”, etc. etc., hoy es la única alternativa para cientos de miles de jóvenes profesionales. Es lo que Robert Rich, antiguo ministro de trabajo de Bill Clinton, llamaba “analistas simbólicos”. 

Segunda. Crece también enormemente la progresiva mercantilización de grandes servicios laborales que, hasta hace no mucho tiempo se prestaban en regímenes de dependencia laboral.Los llamados falsos autónomos que trabajan para una sola empresa o para dos o, el teletrabajo o, inclusive, los empleos que se prestan en dependencias de las empresas pero en régimen de contratación mercantil. En la nueva economía cada vez más personas trabajan en estas condiciones. Desde jóvenes becarios hasta múltiples profesionales o prejubilados, que obtienen sus ingresos a cambio de una determinada prestación de servicios regulada por el Derecho civil o mercantil, excluyendo la relación laboral.

Tercera. Otra de las tendencias que se observan es la creciente individualización de las relaciones laborales. Las empresas tienen a salirse de los marcos colectivos, ya sean derivados de la Ley o de los convenios colectivos, para extender una relación laboral individualizada, muchas veces con renuncia previa por parte del trabajador a la aplicación del Convenio colectivo. Esta práctica, más frecuente en la llamada economía del conocimiento, es decir, centros de empleo con trabajadores cualificados (auditores, despachos jurídicos, centrales de las empresas, etc.), pone en tela de juicio la institución más señera y más representativa del marco laboral del Siglo XX. De hecho, la reforma laboral de 2012, ya ha dado un golpe mortal a esta institución eliminando la “ultra actividad” de los convenios, es decir, la anulación de su marco regulatorio cuando el convenio caduca, retrotrayendo la negociación colectiva al origen de los tiempos y facilitando a los empresarios un instrumento supremo para negociar a su antojo las condiciones laborales de su empresa o de su sector “ab initio”. 

La ausencia de negociación colectiva y la individualización de la relación laboral superan así al viejo gremialismo y debilitan la fuerza dialéctica de la masa laboral o del sindicalismo organizado. Además, la traslación de la negociación colectiva al espacio empresarial, coloca a millones de trabajadores de la pequeña empresa o de los sectores económicos más débiles en la desprotección más absoluta. Este fenómeno, comprensible por la necesidad de adaptar las condiciones laborales al espacio real de cada empresa, acabará colocando, sin embargo, a miles de trabajadores en pequeñas y medianas empresas, con un suelo regulatorio muy mínimo y sin capacidad real de negociación en el ámbito de sus empresas. 

Cuarta. Hoy los sindicatos se difuminan en la pequeña empresa y en la multiplicidad productiva urbana de la nueva economía. Su implantación natural era la gran empresa, incluso la gran factoría productiva y, objetivamente resulta mucho más difícil para ellos integrar y articular a los trabajadores de este nuevo mundo laboral. Eso hace también más difíciles las huelgas, el gran instrumento de la dialéctica sindical que, en parte desaparecen ante las dificultades de organización y de operatividad sindical en la diseminación de los centros productivos y obviamente también, ante la creciente globalización productiva de las empresas, capaces de trasladar su producción a otros países o a otras plantas productivas de aquella en la que se plantea la huelga. 

La empresa ha perdido así también aquel carácter casi mítico de ser el crisol de un conflicto ideológico entre capital y trabajo que caracterizó aquel mundo del Siglo pasado: la lucha de clases. Hoy la empresa ha perdido esa connotación ideológica y no se cuestiona el capital propio de la llamada economía de mercado. La caída del Muro terminó también con aquella batalla ideológica y la economía de mercado no es cuestionada como organización económica del mundo. Eso y la influencia de la crisis imponen una concepción de la empresa como una comunidad de intereses, no exenta de conflictos y de contradicciones y antagonismos, pero en la que prima sobre todo el futuro sostenible de la empresa y el bienestar de los empleados. 

 Quinta. La vida laboral es más breve y más volátil. Es más breve porque empezamos a trabajar demasiado tarde, ya sea por la prolongación exagerada de los estudios universitarios, ya sea por la falta de trabajo y de oportunidades laborales, para los jóvenes especialmente. Es más volátil porque se cambia muy a menudo de empresas, mucho más que antes (la media de empresas a lo largo de la vida laboral supera ya los dos dígitos en casi todos los países del mundo) y, sobre todo, porque se interrumpen las relaciones laborales con demasiada frecuencia. Esto hace que debamos plantearnos la gravedad del problema de las carreras de cotización de los trabajadores de hoy al final de su vida laboral, cuando sean prejubilados o se jubilen y se encuentren con pensiones insuficientes para un futuro cuya esperanza de vida no sabemos dónde estará. 

Sexta. Están apareciendo nuevas brechas salariales y creciendo algunas de las ya existentes. La más alarmante, con diferencia, es el crecimiento de la desigualdad en los abanicos salariales entre consejeros, ejecutivos y directivos, con el común de las plantillas laborales de las empresas. Como decía Paul Krugman en su estudio sobre la desigualdad, no hay razón, ni de talento ni de eficacia que justifique la implantación de abanicos salariales tan disparatados. Aquí reside una de las causas de la creciente desigualdad en el interior de los países occidentales. La disparidad de rentas de ingreso y la relativización de la presión fiscal al capital y al patrimonio, son, entre otras, causas de esta creciente desigualdad cada vez más notable en gran parte de nuestras sociedades occidentales. Hay más brechas que tenemos que destacar en el mundo laboral. Algunas sontradicionales: entre un 20 y un 30% en el salario a igual trabajo entre hombres y mujeres; la que separa a los trabajadores fijos de los temporales y precarios; la que separa a los trabajadores con antigüedad de los nuevos, especialmente con los jóvenes. Pero otras son más recientes y tienen una enorme dimensión en la economía laboral universal. Sobre todo la que se produce entre los trabajadores del conocimiento y los trabajadores contingentados como los llama AlvinToffler. Los primeros, son los que hemos llamado analistas simbólicos que aportan conocimiento, formación, dominio en técnicas y generadores de plusvalía intelectual, porque son capaces de analizar y resolver problemas. El resto aportan su trabajo manual y realizan tareas cotidianas y de servicios rutinarios en las sociedades urbanas. La fuerza de trabajo de los primeros creció en la economía del conocimiento pero no pasa del 30% del conjunto de la población laboral. El resto compite con un “ejército de reserva” de proletarios del mundo que se mueven por el universo para las tareas urbanas: recoger nuestras basuras, limpiar habitaciones de hotel, servirnos en los restaurantes, o conducir camiones por el mundo, pescar o trabajar en las minas. La brecha entre estas dos categorías del trabajo crece y me temo que crecerá, si todo sigue igual.

Soy consciente de que esta descripción un tanto simplificada del empleo en el futuro resulta extremadamente pesimista, casi tenebrosa y que nos quedamos con sus perfiles más negativos. Es verdad, como dijera el laboralista griego hace ya varios años, SpyrosSymitis que, “la nueva organización del trabajo está produciendo una desorganización del derecho del trabajo”. Más próximo a nosotros, el catedrático de Derecho del Trabajo, Fernando Valdés, actual magistrado del Tribunal Constitucional español, que sentenció: “La descentralización productiva está causando una deconstrucción de los tipos sociales manejados hasta ahora por el ordenamiento laboral”. 

Pero, mirando al futuro hay también algunas tendencias, y no pocas experiencias que nos permiten atenuar los perfiles más negativos de estos cambios. Es más, tenemos que extraer también las lecciones del presente y las oportunidades de ese nuevo mundo para responder a nuestras aspiraciones de cohesión social y dignidad laboral.

1º) Para empezar, creo sinceramente que en la nueva economía hay una enorme oportunidad para renovar y enriquecer las relaciones laborales, si aprovechamos la dependencia de las empresas de las plusvalías generadas por sus empleados. En la economía del conocimiento atraer a los mejores, formarlos y fidelizarlos, es un factor clave de competitividad. Esto obligará a las empresas a incorporar a sus estímulos laborales espacios limpios, condiciones de trabajo saludables, procesos formativos y cualificación de sus empleados, agenda de contactos, conciliación familiar y laboral, participación en beneficios, participación en capital incluso. Desarrollar esta nueva agenda reivindicativa del futuro laboral, aunque solo sea en los espacios cualificados del mundo del trabajo, me parece muy importante. 

2º) A pesar de su crisis de crecimiento y de sus dificultades de implantación, el sindicalismo es insustituible e imprescindible. Su función representativa, reivindicativa, negociadora y defensora de los intereses de los trabajadores, jamás será robotizada ni individualizada. En la economía tradicional, en los grandes espacios laborales, en los grandes servicios urbanos, en la Administración Pública, en los grandes servicios públicos, su presencia es vital para mantener la dignidad laboral. La articulación de la negociación colectiva en ámbitos sectoriales y territoriales, fijando mínimos de regulación laboral, es un suelo imprescindible para millones de trabajadores. Su papel de representación social en el diálogo institucional y su voz en la interlocución pública  adquiere cada vez más importancia en el marco de la grave crisis sociolaboral que vive el mundo. 

Es verdad que tienen que modernizarse y, sobre todo, que deben internacionalizar su acción, pero esto no se consigue denostándolos ni destruyendo su supervivencia económica. Un sindicalismo moderno y fuerte será clave para sostener la decencia y la dignidad laboral en todo el mundo. 

3º) Las empresas son cada vez más poderosas y sus impactos sociales y medioambientales crecen cada día pero, a su vez, la sociedad en Red, la sociedad de la información y los ciudadanos destinatarios de sus servicios, se han hecho más exigentes para con ellas. Son más poderosas, pero también más vulnerables y su dependencia de grandes marcas corporativas, así como la expansión de la transparencia y de la rendición de cuentas de sus actividades, las somete a nuevos criterios y a nuevas exigencias de responsabilidad social y sostenibilidad medioambiental. Ha crecido, así como consecuencia de todo ello, la cultura de la ciudadanía corporativa, es decir, de la superación de los espacios cerrados y opacos en los que vivían las empresas, para pasar a la reputación corporativa como valor de competitividad. En la expansión de esta cultura, se esconde una herramienta vital para la dignificación del empleo y la mejora de las condiciones laborales en general. No es una panacea, ni una poción milagrosa pero, sin duda, es una oportunidad que el mundo laboral y sindical y también la política, no debemos desaprovechar en favor del empleo digno y decente. 

 4º) Estamos en plena expansión internacional de la globalización productiva. En los últimos 30 años se han incorporado al trabajo cerca de mil millones de personas que antes solo sobrevivían en sus pequeños poblados de cualquier rincón del mundo, desde India hasta China, de Indonesia a Filipinas. Hasta la fecha, la incorporación a la producción de esta nueva mano de obra ha producido una devaluación de las condiciones del trabajo en el mundo occidental. Pero esto no es eterno. Países que empezaron así, hoy se han incorporado al mundo occidental y su capacidad de consumir, ha ido acrecentando también una mejora progresiva, en sus condiciones de trabajo. Corea del Sur es el mejor ejemplo, pero otros países del sudeste asiático, incluso China, están experimentando el mismo proceso. Nuestra esperanza es que esos mismos avances permitan códigos universales de dignidad laboral y de progreso social. Viendo lo que ha pasado en Brasil por ejemplo, este mismo año 2013, se descubre hasta qué punto cuando la población progresa económicamente, incorpora una agenda reivindicativa sociolaboral y política que se aproxima a las condiciones de vida y de ciudadanía democrática del mundo occidental. Hay también en esto una llama de esperanza para el mundo laboral, basada en los mismos principios que inspiraron nuestros viejos sueños.

5º) En el ámbito de la dignificación laboral del mundo tiene especial importancia la iniciativa de Naciones Unidas para la implantación progresiva de una agenda universal de los Derechos Humanos. El impacto de las empresas en el desarrollo de los Derechos Humanos es cada vez mayor. Someterlas a códigos universales mínimos de dignidad laboral, respecto al medio ambiente y al bien común, es imprescindible. El marco aprobado por NNUU para “proteger, respetar y remediar” (los llamados principios Ruggie) los Derechos Humanos, es una buena oportunidad para avanzar en este campo.

6º) Pero no podemos terminar esta especulación sobre el empleo en el futuro sin abordar la cuestión principal, es decir, el empleo como condición de ciudadanía, es decir, sin preguntarnos abiertamente si habrá empleo para todos. Les confieso que tengo dudas porque no puedo calibrar el alcance, el ímpetu de la automatización, lo que ha dado en llamarse la revolución robótica en el empleo del futuro en las décadas venideras. Sé que estoy planteando un debate viejo. Recuerdo por ejemplo que, a principios de los 90 del siglo pasado, Jeremy Rifkin, ya escribió un libro con el significativo título “El fin del trabajo”, aludiendo a la desaparición de las fábricas cuando la mayor parte de sus actividades fueran realizadas por la instrumentación mecánica y por la robótica misma. De hecho ya hay plantas de montaje de vehículos que están prácticamente robotizadas. Pero el debate es más viejo todavía. David Ricardo ya se lo planteó a principios del Siglo XIX, después de la primera revolución industrial de la máquina de vapor. También lo hizo Karl Marx cuando los ludistas de principios del Siglo XX destruían las máquinas textiles que consideraban les estaban quitando el trabajo.

Tuve la oportunidad de preguntar un día a Paul Krugman, a finales de los años noventa, si él creía que éste era un debate serio y que debemos de repartir el trabajo existente para trabajar menos y trabajar todos. Él me contestó contándome una anécdota personal: “Estaba cenando con unos banqueros en Manhattan y en los prolegómenos de la cena les pregunté que dónde vivían. Me dijeron que vivían lejos de la Gran Manzana, a más de 100 kilómetros y yo les comenté que, qué incómodo venir todos los días hasta Manhattan desde tan lejos. Ellos me miraron asombrados y me dijeron: no, no lo es, venimos en helicóptero”. Krugman quería decirnos que la capacidad de consumo y de creación de nuevos productos era ilimitada. No le falta razón si uno mira, por ejemplo, la evolución de la electrónica y de aparatos en los hogares del mundo, o los miles de millones de personas que todavía no tienen coche o, simplemente, pensando en el aumento de la población mundial. Somos 7.000 millones y seremos 9.000 millones antes del 2030.Visto así, podría pensarse que la producción de bienes y ser vicios siempre crecerá, algo parecido al crecimiento infinito. 

Pero tenemos el derecho y yo creo que la obligación, de preguntarnos si el avance tecnológico no se llevará también los empleos que creemos insustituibles. Un reciente artículo de Financial Times señalaba que los avances tecnológicos estaban comenzando a reducir la demanda de mano de obra cualificada en dos áreas de trabajo masivas: la educación y la atención de la salud. Podemos hacernos muchas más preguntas similares. ¿Qué pasará con los trabajos que requieran destrezas especiales: traducción, análisis de datos, investigación de jurisprudencia, etc.? ¿Qué sucederá cuando un puñado de técnicos pueda ocupar el lugar de todo un plantel de taxistas y camioneros que circulan en grandes convoyes; cuando un pequeño grupo de mecánicos humanos pueda mantener todo un ejército de trabajadores robots; o un solo analista de datos con su respectivo software hagan el trabajo de un batallón de investigadores cuantitativos? 

El debate es apasionante pero me interesa su relación sobre el empleo, es decir, si no es también hora de considerar que las ventajas de la automatización y de la tecnología debieran permitirnos disfrutar de más tiempo libre y ganar en cohesión social, en vez de que algunos tengan un trabajo exagerado mientras mantenemos un alto desempleo y una fractura social insoportable. No es extraño que los investigadores de la economía social laboral, como Robert Skidelsky, planteen abiertamente los siguientes interrogantes: Si una máquina puede reducir a la mitad la necesidad de mano de obra humana, ¿por qué en vez de prescindir de la mitad de los trabajadores no los empleamos a todos durante la mitad del tiempo? ¿Por qué no aprovechar la automatización para reducir la semana laboral media de 40 horas a 30, después a 20 y después a diez, contabilizando esa jornada laboral decreciente como un empleo a tiempo completo? Esto sería posible si el rédito de la automatización, en vez de quedar exclusivamente en manos de los ricos y poderosos, se distribuyera equitativamente.

Hay mucha utopía en esta idea, pero no era menos utópico a principios del Siglo XX crear un sistema de Seguridad social como el que se construyó en Europa cincuenta años más tarde. Soy consciente de la dificultad de acompasar un proceso de esa naturaleza a la globalización. Pero, me pregunto, ¿Es eso razón suficiente para callar una propuesta formidable de equidad y de cohesión social, incluso de felicitad colectiva? Hace ya bastantes años que Jacques Delors, el gran arquitecto europeísta dijo: “la intensidad del progreso técnico es tal que está trastocando el lugar del trabajo en nuestra sociedad y nuestra concepción misma de la vida (…)Es preciso abrir el gran debate que merece la visión del porvenir de una sociedad en la cual el trabajo ya no ocupará el lugar que ha tenido hasta el presente en la sociedad industrial”. Desde esta declaración han pasado quince años y durante ellos, el progreso técnico no ha parado de expandirse a todas las disciplinas. Hagamos caso a Delors y abramos este gran debate.

Ramón Jáuregui
Diputado del PSOE por Álava.
Portavoz en la Comisión Constitucional.


"El Empleo en el futuro", forma parte de una serie de 28 artículos, de distintos autores, que configuran el libro:  "Dentro de quince años" coordinado por Francisco Abad.

27 de abril de 2014

Entrevista Diario Deia. 27/04/2014



BILBAO - Si la bandera del PNV en los inminentes comicios europeos será Euskadi, nación europea; Jáuregui sostiene que entidades territoriales como la vasca o la catalana no tienen peso para coliderar una reconstrucción del Viejo Continente. Es más, a su juicio, en esa tarea se trata más de ceder soberanía que de adquirirla.

Desmovilización o voto de castigo a las grandes fuerzas. ¿Qué teme más de cara al 25 de mayo?

-Soy optimista. Creo que se llegará al 50% de participación y que mucha gente pensará que estamos ante una elección importante que necesita de las grandes familias políticas. Tengo la impresión de que la proliferación de partidos antisistema o de extrema derecha se quedará en un suflé.

¿Se la juega la actual dirección del PSOE liderada por Rubalcaba?

-No es eso lo trascendente. Nos jugamos que en España los electores no ratifiquen las políticas de Rajoy. La derecha española no merece un premio sino un castigo, de ahí que el objetivo sea evitar que el PP interprete una hipotética victoria en forma de aval.

Habla de un posible triunfo del llamado 'austericidio'.

-Ese es el tema. Pedimos a los electores que voten a favor de un cambio radical. Quiero ser honrado y decirles que no será fácil mover Europa porque hablamos de un trasatlántico. Pero un voto favorable al cambio ayudaría mucho a que eso sea posible.

¿Con qué resultado se darían los socialistas por satisfechos?

-215 diputados para la familia socialista supondría el mínimo para optar al triunfo. Y ahí andamos, empatados con los conservadores. Y en España, PSOE y PP estaremos sobre el 35% en porcentaje de sufragio.

Medidas como las del primer ministro francés, el socialista Manuel Valls, no les ayudan mucho.

-Lo reconozco. Se hace más difícil. Pero tengo dos matices que las explican. Primero, que una victoria de la socialdemocracia europea podría relajar las exigencias de reducción de gasto público en Francia. Y segundo, que la reducción de Valls se realiza en un país que tiene un marco de protección social inmensamente mayor que el nuestro. Sus recortes, además, se plantean en favor de una apuesta doble: la educación y el empleo. Aquí, el PP practica los recortes simplemente para recortar. Pero sí, lo establecido por Valls, obligado por la UE, que le exige un plan de contracción fiscal, no nos ha ayudado.

Rajoy, que dilató la elección de Cañete, parece que esconderá a ciertos ministros durante la campaña.

-Ellos quieren adormecer el debate europeo con la pretensión de movilizar a los suyos sin tensionar demasiado la campaña. No buscan debatir porque temen la dimensión nacional de los asuntos a tratar. No desean someterse al examen que los españoles harán de sus políticas.

¿El PSE tiene intención de aludir al voto útil en perjuicio del PNV?

-Es que está en juego cuál será la familia con la que operarás en Europa. Y, desde luego, la liberal no será la mayoritaria para elegir al presidente de la UE. La disyuntiva está entre Martin Schulz o Jean-Claude Juncker, y ese perfil de la utilidad del voto nos reporta ventaja competitiva. Además, en el grupo liberal, junto a Izaskun Bilbao (PNV) y Ramón Tremosa (CiU), pueden estar los de UPyD o Ciutadans, algo que es una contradicción en sus propios términos. El grupo liberal no aporta nada para la defensa del País Vasco más allá de lo que testimonialmente haga Izaskun Bilbao. Por eso les digo a los electores vascos que van a elegir si los socialdemócratas pueden ganar e imponer así a un presidente alemán, pero a otro alemán.

A priori, el Parlamento Europeo va ganando cierto peso.

-Así es desde diciembre de 2009, con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Pero le falta una cosa fundamental, la iniciativa legislativa. Podemos suscitar un debate en la Comisión pero no elaborar un proyecto de ley. Por eso veo una enorme diferencia entre tener o no a Schulz al mando en los próximos años para darle a la Comisión ese peso hacia la unión federal europea.

Los comicios en el Estado tendrán una lectura territorial ingente, y no digamos nada en Catalunya.

-Lo de la lectura en Cataluña me parece un falseamiento. Aquí no se dilucida si será independiente o no por mucho que los nacionalistas pretendan imponer un debate soberanista. Quiero ser muy claro. Europa no se construye desde múltiples estados, sino cediendo soberanías. Me siento europeo, y de la misma manera que España cede soberanía a Europa, yo también renuncio a que Euskadi o Cataluña sean estados en Europa, es algo que me parece antieuropeo. No es posible construir este continente con 50 estados desmembrados de los 28 actuales, y me consta que hay un gran temor a la tentación nacionalista periférica y también de los estados.

¿Qué solución atisba en el callejón sin salida del proceso catalán?

-El PSOE tiene una idea razonable de lo que se puede hacer ante la gravedad en que se halla el modelo territorial español. Este problema reclama una reforma constitucional importante, no una nueva Carta Magna, sino una reforma puntual, acotada y acordada de nuestra oxidada Constitución. Abrimos un espacio distinto a la agenda que el nacionalismo catalán plantea hacia la consulta, y una alternativa al "no" de Rajoy. La Constitución reclama una actualización en diversos campos: culturales, tecnológicos, geopolíticos y territoriales. Y ofrecemos una reforma federal y un nuevo pacto con nacionalidades como Cataluña que permita reacomodar su forma de ser y estar en España.

¿De verdad cree que puede colmar las aspiraciones catalanas? ¿Qué usufructo obtendría Catalunya?

-El pacto incluye actualizar los aspectos simbólicos, semánticos, competenciales, culturales, lingüísticos o financieros, entre otros, que satisfaga a catalanes y al conjunto de los españoles. No puedo concretar más esta vía porque está por hacer, pero ofrece oportunidades muy importantes en comparación con la enorme incertidumbre y riesgos que proporcionaría la alternativa independentista. Soy contrario a la consulta porque esta no determina las condiciones en las que ese deseo de un Estado independiente se fuera a materializar, ya que después haría falta otra consulta para eso. Habría que negociar qué se hace con España, Europa, el sistema de seguridad social, el marco comercial... y una vez conocidas las condiciones, votar otra vez. Y yo hablo de primero negociar, pactar y después votar.

Ya se hizo eso con el frustrado Estatut y estas son las consecuencias.

-Pero es que el Estatut trató de reformar la Constitución por una vía imposible. La enorme diferencia es que el PSOE plantea ahora esa reforma constitucional para lograr aquello a lo que se aspiró: una reforma que dé lugar a un Estatuto catalán que, si quiere, le pueden llamar Constitución catalana, que forme parte de España, y votada por los catalanes. Incluimos un cambio de metodología: primero, negociar; luego, pacto; y, finalmente, decisión. Esto es política en mayúsculas. Por desgracia, el Gobierno español tiene miedo al proceso y una ceguera al creer que se resolverá con la recuperación económica y pasando el tiempo, pero la mejora será tenue y ese dejar caer el calendario solo va en contra del entendimiento. Si pasado ese tiempo nos ponemos a hacer puentes, igual no hay gente para pasarlos.

Hasta el president Mas insinúa que habrá elecciones plebiscitarias, si bien la diatriba seguirá presente.

-El escenario poco variaría. Tal como van las cosas, el discurso victimista se retroalimentará y la dialéctica a favor de nuestra vía se quedará en el vacío... Pero estoy seguro de que el proceso independentista se estrellará, nos hará daño a todos, y la política catalana volverá a la negociación y el pacto.

¿Qué entiende usted por el derecho a decidir de los catalanes?

-Mire, el derecho a decidir existe en muchas cosas. Los vascos tenemos derecho a decidir nuestro sistema fiscal, lingüístico, educativo... Pero no podemos decidir lo que corresponde a todos. Como término abstracto, tal y como se ha acuñado, el derecho a decidir es imbatible. Pero toca hacer pedagogía porque desde la pretensión nacionalista significa derecho a la autodeterminación para la independencia, y se comprueba en las preguntas de la consulta catalana. O es para la independencia, o el derecho a decidir no es nada. Como demócrata me opongo a que así se decida el ser o no ser de un pueblo, al final de un día, en un referendo, con determinada coyuntura, porque es inestable, obliga a elegir entre extremos identitarios y no se conocen las consecuencias de la decisión. Los deseos reiterados se articulan en soluciones políticas sometidas a ratificación, y se expresan todos los días. El derecho a decidir es una malísima fórmula de resolver los problemas de sociedades complejas porque las fractura y las somete a una grave inestabilidad.

¿A qué le suena el nuevo estatus jurídico y político para Euskadi que persigue el Gobierno de Urkullu?

-Aprecio una tensión y rivalidad interna en el nacionalismo vasco, siempre presente. Me gustaría un PNV más clarificado, previsible, seguro, moderno, capaz de decir a los vascos las verdades del barquero. Hay mucho de eufemismo, entelequia, tacticismo y fraseología. Los vascos estamos bien con un estatus razonable de autogobierno, y tenemos problemas como todos. La Europa del futuro no puede construirse sobre naciones pequeñas. Euskadi carece de un sistema político, poblacional, económico y de densidad para aspirar a una posible independencia.

las claves

"El 25 de mayo nos jugamos evitar que el PP interprete una hipotética victoria en forma de ratificación a sus políticas de recortes"

"El grupo liberal donde está el PNV no aporta nada para la defensa del País Vasco más allá de lo que Izaskun Bilbao haga testimonialmente"

"Igual que España cede soberanía a Europa, también renuncio a que Euskadi sea un Estado en Europa, es algo que me parece antieuropeo"

"El proceso independentista de Cataluña se estrellará, nos hará daño a todos y la política catalana volverá a la negociación y el pacto"

"La reforma constitucional incluye actualizar aspectos simbólicos, semánticos, competenciales, culturales, lingüísticos y financieros"

"Euskadi tiene un estatus de autogobierno razonable y carece de sistema político, económico y de densidad para poder independizarse"


Publicado en Deia, 27/04/2014
Foto: José Mari Martínez

25 de abril de 2014

Fórum Europa Tribuna Euskadi 25/04/2014




 via  -  Nueva Economia Forum -

¿A qué espera Rajoy?


La reforma constitucional vendrá de Europa”. Esta enigmática frase ha sido pronunciada por el presidente del Gobierno recientemente, en dos ocasiones, y no resulta fácil interpretarla. Se intuye que el presidente concibe una reforma constitucional, lo que es, en sí mismo, una noticia relevante. Se intuye también, y estas parecen ser la explicaciones off the recordde las fuentes monclovitas, que esa reforma sería consecuencia de las que Europa deberá introducir en los Tratados de la Unión para incorporar las nuevas instituciones surgidas de la crisis y para formalizar los nuevos parámetros de la gobernanza económica y monetaria.

Cabe deducir de estas intuiciones dos consecuencias. La primera, es que la idea de Rajoy sobre una hipotética reforma de nuestra Constitución se sitúa en un tiempo tan lejano como incierto, puesto que la reforma de los Tratados europeos llevará tiempo. La segunda es que, al parecer, su propuesta se limitaría a la incorporación a nuestra Constitución de los aspectos relacionados con nuestra pertenencia a la Unión y, de paso, a las consecuencias de la nueva gobernanza económica y monetaria de la zona euro.

Creo que el presidente se equivoca. La reforma constitucional no es solo una cuestión técnica, exigida por los cambios de nuestro marco institucional europeo. Es más bien la necesidad de adaptar un texto de hace 35 años a una cascada de cambios, por supuesto económicos y geopolíticos, pero también culturales, sociales y tecnológicos, que deben integrarse en nuestra Ley Fundamental. En esto coincide la mayoría de la doctrina constitucional española, que reclama a la política la apertura de ese debate y su participación en él, para poner al día un texto desfasado, incompleto y, en algunos casos, ajeno a realidades y cambios irreversibles. Desde la incorporación al capítulo de Derechos y Deberes de un conjunto de nuevos derechos ciudadanos (protección de datos, transparencia, la expansión del concepto de igualdad, el voto local de los extranjeros, las diversas formas de convivencia integradas en la familia, etcétera), hasta una nueva regulación de los derechos sociales, ampliamente evolucionados con nuestro Estado de bienestar (derecho a la salud, a la protección social, a la negociación colectiva, etcétera). Desde la superación de la prevalencia del varón en la sucesión de la Corona, a la revisión de algunas instituciones necesitadas de ajustes aconsejados por la experiencia (Consejo del Poder Judicial, Senado, etcétera). La Constitución debe ser reformada, incluso en su procedimiento de reforma, porque una cultura política de reformismo constitucional debe introducirse en nuestra práctica política, como existe entre los norteamericanos o los alemanes.

Pero además, es también una oportunidad formidable y quizás única de resolver los graves problemas de articulación de nuestro modelo autonómico y de integración renovada de algunas de nuestras nacionalidades. La crisis catalana es grave y nadie sabe bien cuál será su desenlace. La negativa legal a la consulta autodeterminista es evidente y, en mi opinión, obligada. Pero la oferta política alternativa a los problemas que nos expresa la ciudadanía en Cataluña brilla por su ausencia. El modelo autonómico tiene que ser revisado y ajustado con instrumentos federales para que España funcione mejor. Pero la integración de nuestras nacionalidades reclamará una reformulación de los parámetros de nuestra unidad. Todo ello exige reformar el Título VIII, eliminar todo el derecho transitorio de aquel periodo y renovar los pactos políticos autonómicos que lo sustentan.

La reforma constitucional llevará aparejada, además, algunas reformas legales de nuestro entramado democrático que, sin ser materia estrictamente constitucional, integran sin embargo normas básicas ligadas al consenso constitucional. Así por ejemplo, para mejorar nuestro sistema parlamentario (reforma del reglamento), o para aumentar la participación ciudadana en la política (ley electoral, primarias, listas desbloqueadas, etcétera), o para combatir la corrupción y extender la ejemplaridad y la transparencia públicas. En definitiva, para recuperar el crédito que la política necesita en un sistema democrático que está hoy bajo mínimos.

No se trata de abordar un proceso constituyente que nos obligaría a replantear todas las bases de nuestra convivencia política. Proponer al país una nueva Constitución es un error grave. Esas miradas críticas con el pacto constitucional del 78, que lo minusvaloran por el contexto político de la Transición en que se produjo, incurren en tres graves errores: 1) desprecian los pactos reconciliatorios sin comprender que hoy siguen siendo necesarios; 2) devalúan un texto perfectamente homologado con las mejores democracias del mundo, que sigue siendo válido como continente de nuestra pluralidad política, social y territorial; y 3) desconocen que, al replantearlo todo y desde posiciones partidarias, las paredes maestras del edificio de nuestra convivencia se derrumban, sin ninguna garantía de construcción alternativa.

Por eso, lo que procede es una reforma profunda, sí, pero puntual, acotada y consensuada de nuestra Carta Magna, con la que se iniciaría una nueva etapa política en España.

Si el presidente Rajoy no aborda el estudio de la reforma constitucional, serán las próximas Cortes quienes lo hagan, previsiblemente al final de la siguiente, es decir en 2019, y sería en la siguiente legislatura, 2020-2024, en la que se haría el referéndum y la aprobación definitiva. ¿Dónde estaremos entonces? ¿Cómo habrá evolucionado el tema catalán, la desafección política, el desprestigio institucional? No. El tiempo quizás cure las penas, pero no resuelve los problemas. La política no es esperar, sino actuar.

Publicado en el Pais, 25/04/2014

15 de abril de 2014

“La herencia que deja el Gobierno de Rajoy a los españoles es un 100% de deuda pública”



Rueda de Prensa. Vitoria. 15/04/2014

El candidato número 2 del PSOE para las elecciones europeas, Ramón Jáuregui, ha señalado hoy que “la verdadera herencia que está dejando el Gobierno de Rajoy para los españoles y para el futuro es un 100% de deuda pública”; una “enorme deuda pública acumulada”, que “ha superado en 30 puntos la que le dejó el anterior gobierno”, indicó.

“No comprendo el triunfalismo con el que Rajoy y de Arias Cañete se están presentando ante los españoles: ofende a la inteligencia de los ciudadanos e irrita a quienes están sufriendo las consecuencias de sus políticas”, ha criticado.

En rueda de prensa en Vitoria, en donde se ha reunido con cargos del PSE para abordar la precampaña europea, Jáuregui ha puesto de manifiesto que “en aproximadamente 20 indicadores socioeconómicos, el Gobierno del PP está poniendo al país en peores circunstancias que las que tenía hace dos años y medio: desde el paro a la deuda, desde los indicadores de desigualdad hasta los de políticas de protección social”. “Esta es la verdadera herencia del gobierno del PP”, insistió, que “solo se puede cambiar si hay un cambio en la política europea”.

Por eso, el candidato socialista ha defendido la necesidad de movilizar a los ciudadanos de cara a las próximas elecciones europeas, porque “lo que está en juego en Europa es muy importante para nuestro futuro”. “No hay futuro fuera de Europa”, sentenció.

Para Jáuregui, “el cambio de la política económica que ha practicado la derecha es obligado” y considera necesario que la política europea “gire hacia un banco central con una política monetaria favorecedora de la actividad económica, del estímulo al crecimiento y de la creación de empleo”, que “pueda establecer un paraguas para los países del sur, muy necesitados de no caer en la deflación en los próximos años”.

Este cambio es –en su opinión- “la condición necesaria para que España no pueda verse arrastrada durante los próximos años a un crecimiento muy pequeño, una muy baja creación de empleo, una devaluación progresiva de las condiciones del trabajo, y un empobrecimiento general de la sociedad”.
Asimismo, el candidato socialista ha incidido en la defensa de políticas sociales europeas comunes, en la recuperación de la igualdad, y en el avance hacia una mayor unión política, porque “no hay posibilidad de una gobernanza económica mejor si no hay una unión federal europea”.

CATALUÑA

En otro orden de cosas, Ramón Jáuregui ha afirmado que frente a la situación planteada “por el proceso independentista del Gobierno catalán y el simple no del Gobierno español”, es necesario afrontar un debate sobre "la articulación política del modelo autonómico" y "renovar el pacto territorial”.

El diputado socialista considera que la propuesta de reforma federal que Alfredo Pérez Rubalcaba planteará formalmente tras las elecciones europeas, es la “única solución”. “Primero negociar, después pactar y luego decidir: éste es el proceso”, subrayó. “Crear un marco de debate y no un frontón entre las declaraciones extremas de unos y otros”, ha defendido.

Para Jáuregui, los informes encargados por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, sobre la viabilidad de la independencia de Cataluña, son “informes de parte, que no tienen sustento jurídico alguno” y no contienen sino meras “especulaciones”.

Reunión con cargos orgánicos del PSE-EE







13 de abril de 2014

Trobada de la Gent Gran Socialista en Palafrugell. 12/04/2014






         Foto:EFE


Nota de Prensa. 12/04/2014
25M: El voto de los españoles servirá para que "Rajoy vea ratificadas o sancionadas sus políticas"


“No es posible que un partido calle, calle y calle ante una información tan grave” sobre lo que ha sido su financiación “permanente” e “ilegalmente” en toda España y por eso el número 2 de la candidatura socialista al Parlamento Europeo, Ramón Jáuregui, exige al Partido Popular “un reconocimiento, una rectificación, una asunción de responsabilidades”. El Partido Popular “no tienen credibilidad para hablarnos si antes no hacen un reconocimiento de responsabilidad pública ante España”.

Para Jáuregui, aunque hoy la plana mayor de los populares participe en la presentación de su candidatura a Europa, “Rajoy y Cospedal piensan más en Bárcenas y en Suiza que en Cañete y en Bruselas”, están pensando, según el socialista “en una responsabilidad que no han cubierto ante los españoles”.

Pero el 25 de mayo, precisamente los españoles tienen la “oportunidad” de “además de votar en clave europea, decir “si lo q quieren es que Rajoy vea ratificadas sus políticas o sancionadas y reprimidas” con su voto. Porque España sufre “graves recortes con una política equivocada” y “reducciones de derechos” que están “empobreciendo cada vez más el país”. Pero el rumbo puede cambiar a partir del último domingo de mayo si gana las elecciones europeas “la gran familia de la socialdemocracia” porque “solo la izquierda” podrá dar “un giro a la política económica europea” para volver a apostar “por el crecimiento, la igualdad y los derechos”.

Jáuregui, que ha participado en un mitin en Palagrugell, Girona, junto al número 6 de la lista socialista para el Parlamento Europeo, Javier Díaz, y el Primer Secretari del PSC, Pere Navarro, comprende “la incertidumbre” de la ciudadanía ante la crisis que no desaparece por las políticas de la derecha pero se ha mostrado convencido de que “solo la socialdemocracia europea” es “la alternativa” para recuperar “la idea de Europa”, la del “espacio de paz, progreso y libertad”.

“Izquierda y Europa son las palabras del futuro”, ha insistido el número 2 de la candidatura del PSOE que ha recordado que “Europa no es solo un mapa, no es solo un nombre” sino que es “el sueño de 500 millones de personas” que apuestan por “la diversidad pero incorporando la unidad como único proyecto posible”. “Necesitamos una Europa fuerte porque el mundo está cambiando” y “queremos que el mundo se construya como Europa, como el faro de la democracia” que siempre ha representado.







 Via  PSC-PSOE

Enlace al video con la intervención completa aqui

11 de abril de 2014

Inauguración Taller Escola Joan Ballester.Valencia 11/04/2014



Valencia, 11/04/2014

Esta tarde se ha inaugurado el taller de Primavera de la Escola Joan Ballester: El cambio empieza por Europa.
Han participado el diputado y candidato al Parlamento Europeo Ramón Jáuregui y Joan Calabuig y en estas jornadas,  los socialistas debatirán desde hoy y hasta mañana sobre la importancia de la política europea para los ciudadanos y ciudadanas.

Ramón Jáuregui ha destacado que estas jornadas representan “la oportunidad de plantar la alternativa que la socialdemocracia presenta los comicios europeos” y que, ha precisado, “se sustenta en tres pilares fundamentales para conseguir el cambio”. 

Así en materia de política económica, los socialistas proponen “frente al austericio y la contracción fiscal de la derecha impulsar un Banco Central parecido a la Reserva Federal Americana, apostar por el crecimiento y el empleo”. 

Los socialistas también revindican una “unión social”. Según ha explicado, “el déficit de la Europa actual es la inexistencia de unas instituciones sociales y frente a esta situación, el PSOE apuesta por “un seguro de desempleo, un sistema de cotización a la seguridad social de pensiones común o salario mínimo comunes”. “Estas son las banderas que ayudarán a reconciliar a la ciudadanía con Europa”, ha apostillado.

Finalmente, el candidato socialista ha defendido el “fortalecimiento de la Europa federal a favor de una unión política mayor, una Europa más fuerte y potente para defender los grandes valores que configuran la esencia de la unión”. A este respecto, ha reivindicado que la Unión Europea “no es un espacio geográfico, sino un conjunto de maneras de ver la vida, de valores éticos y un modelo social”. “Para defender este modelo ante el mundo globalizado, queremos una Europa fuerte y de valores porque lo que suceda en los próximo cinco años puede acabar configurando el siglo XXI europeo y casi del mundo”, ha concluido.

Galeria de imágenes.







Nota y Fotos cortesía de PSPV-PSOE




Entrevista Boulevard.Radio Euskadi.11/04/2014

 Entrevista en Boulevard de Radio Euskadi, al número dos de la candidatura del PSOE a las elecciones europeas, Ramón Jáuregui, por Dani Álvarez.


10 de abril de 2014

Europa, Retos y Esperanzas,Granada.10/04/2014




Granada, 10 de abril de 2014.

Nota de prensa.Ramón Jáuregui (PSOE): “Europa ha salido de la UCI, pero sigue estando en planta”.

El número dos de la candidatura socialista al Parlamento Europeo alerta en un acto en Granada del peligro de la desaparición de Europa como espacio de progreso y como “foco de civilización”

El número dos de la candidatura del PSOE a las Elecciones Europeas, Ramón Jáuregui, ha alertado esta tarde en un acto en Granada del riesgo que corre Europa de desaparecer como referente de progreso y como foco de civilización y de ciudadanía. “Europa ha estado gravemente enferma y en parte lo está, ya que aunque ha salido de la UCI, sigue estando en planta”.

Así se ha manifestado el representante socialista en declaraciones a los periodistas antes de intervenir en un foro de debate titulado “Europa: retos y esperanzas”, en el que ha estado acompañado por el secretario de Ideas del PSOE de Granada, Gregorio Cámara, y por el presidente de los socialistas granadinos, Antonio Cruz, y que ha tenido como escenario la sede provincial del PSOE.

El candidato socialista a la Eurocámara ha advertido de que probablemente nunca ha habido tantos riesgos como los que actualmente existen para la liquidación del viejo continente como espacio de cohesión social, como foco civilizatorio, de derechos humanos y de ciudadanía”. Por ello, ha instado a los militantes y a la ciudadanía a la “máxima movilización” ante unos comicios en los que, según ha señalado, “nos jugamos mucho todos”.

A su juicio, la cita electoral supondrá una oportunidad para recuperar la “Europa del progreso, de la paz, de la libertad y de la cohesión social”, un objetivo que sólo será factible si, según ha indicado, el próximo 25 de mayo hay mucha movilización y si se consigue que exista un voto claramente favorable a un cambio en la política europea. Un cambio que, según ha subrayado, sólo puede protagonizar la familia socialdemócrata y el candidato de los socialistas a presidir la Comisión Europea, Martin Schulz.

Según ha apuntado, la recuperación de Europa sólo puede venir de la mano de unas políticas económicas y sociales alternativas. “Sólo podemos recuperar Europa haciendo otras cosas, especialmente otra política económica y otra política social, para recuperar justamente el empleo, la cohesión social y la igualdad”, ha afirmado Jáuregui para advertir de que la desigualdad está creciendo peligrosamente también en el espacio europeo.

Galeria de Fotos.











 Nota y Fotos cortesía de PSOE Granada.

7 de abril de 2014

Rueda de Prensa Ferraz. 7/04/2014


La Rueda de Prensa se ha ofrecido hoy, conjuntamente con el Secretario de Organización, Oscar López.
Los temas tratados han sido:

Violencia de Género

 Ramón Jáuregui ha vuelto a reclamar un gran acuerdo contra la violencia de género, “con CCAA, con Ayuntamientos, con Poder Judicial, con Policía y con partidos políticos para que seamos capaces de ofrecer una respuesta eficaz a las víctimas”, tal y como pidió la semana pasada el Grupo Parlamentario Socialista en una iniciativa en el Congreso y como lleva semanas demandando la número uno al Parlamento Europeo, Elena Valenciano.

El dirigente socialista aseguró que el PSOE aprecia positivamente la reunión que van a mantener esta tarde los ministros de Sanidad, Interior, Igualdad y Justicia sobre este asunto, pero señaló que “lo primero que debieran hacer estos ministros es restituir las medidas que todos ellos han ido tomando a lo largo de estos últimos dos años y que han reducido los sistemas de protección de la seguridad de las mujeres frente a la violencia machista”.

Asimismo, añadió que “no basta con que se reúnan los ministros por si solos, hace falta que se reúnan con todos y por eso reivindicamos de nuevo un gran Pacto nacional para combatir la violencia de género”.

Elecciones Europeas
Tras mantener una reunión con los miembros de la candidatura del PSOE a las elecciones europeas, Ramón Jáuregui subrayó que el PSOE va a hacer una campaña “muy intensa, muy pedagógica, muy movilizadora y muy ideológica” ante la importancia que tienen estos comicios.

Según el dirigente, el PSOE ha decidido “hacer un ejercicio de transparencia” y ha pedido a la candidatura anterior “que rinda cuentas”; es decir, que los 23 diputados que actualmente representan a los socialistas en el Parlamento Europeo “presenten una declaración solemne de su trabajo, de lo que han hecho a lo largo de estos últimos 5 años”.

“También vamos a hacer una rendición de cuentas de cómo nos hemos comportado los socialistas españoles, junto a los socialistas europeos, en los grandes debates políticos y económicos de la UE de estos últimos 5 años, porque es muy importante dejar muy claro que en los temas nucleares del debate ideológico de la política económica europea, los socialistas hemos estado en contra de las políticas de austeridad que nos dictó la Troika o el BCE”, concluyó.


6 de abril de 2014

Visita a Errenteria. 6/04/2014

Rueda de prensa.




El 'numero dos' de la lista del PSOE para las elecciones europeas, Ramón Jáuregui, ha acusado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy de "querer intencionadamente adormecer el debate" al no desvelar el candidato del PP a las elecciones europeas. "Quizá eso le pueda interesar, pero está perjudicando el fondo democrático" de los comicios del próximo 25 de mayo.

En declaraciones a los periodistas antes de mantener un encuentro con militantes en la Casa del Pueblo de Errenteria, Ramóm Jáuregui se ha mostrado convencido de que las próximas elecciones europeas "probablemente van a ser las más importantes de la historia de la democracia europea".

En su opinión, en los próximos cinco años "se va a decidir el futuro de Europa" porque "el riesgo es que vuelva hacia atrás y mantenga una política económica profundamente equivocada", o por el contrario, "dé un paso hacia adelante y construyamos la Europa necesaria que gire a su política económica y nos dé la oportunidad de salir de la crisis".

El candidato socialista también ha querido destacar la importancia de los comicios europeos en Euskadi y por eso, ha asegurado que es "imprescindible" una política "alternativa" a la que está llevando a cabo "desgraciadamente" a la Unión Europea, para que el País Vasco "exporte más, para que salgamos de una crisis muy profunda, de empleo fundamentalmente, y de competitividad de nuestras empresas".
JAUREGUI ha explicado que, en gran parte, la elección europea va a estar "entre la familia de la derecha y la de la izquierda" y por eso, ha manifestado su "esperanza" de que haya una mayoría "democrática de izquierdas" en el Parlamento europeo que pueda "dar ese giro a la política económica, esa apuesta por la Europa social que no tenemos todavía y por una Europa más fuerte". Fuera de Europa "no hay alternativas" para superar la crisis y ha subrayado que la socialdemócrata es la "opción útil" de aquí al 25 de mayo.
Por otro lado, el dirigente socialista ha considerado que el debate que se da entre el PSOE y el PP en el Estado "refleja lo que está ocurriendo en Europa: las dos grandes opciones que van a jugarse la mayoría son la familia de la derecha política y la socialdemócrata".

"Los demás partidos, honradamente, son muy colaterales, sin posibilidades de forjar mayorías que den la posibilidad de un presidente alternativo a la derecha", ha afirmado, al tiempo que ha apuntado que si ganara el PP las elecciones europeas "seguramente Rajoy va a ver ratificada su política de recortes, de austeridad y de devaluación interna de la economía española que está provocando muchísimo daño en el país y un crecimiento de las desigualdades y la pobreza".

Preguntado sobre las razones por las que Rajoy aún no ha desvelado el nombre del candidato a las elecciones europeas, Ramón Jáuregui ha considerado que quizá "no haya resuelto ese problema y no quiera hacer un cambio de Gobierno todavía".

"Pero en gran parte refleja un desprecio a la importancia del debate político europeo, porque, desgraciadamente, mientras no tengamos esa rivalidad los medios no reflejan la profundidad del debate ideológico que está en juego", ha destacado.

En ese sentido, el candidato del PSOE ha considerado que hay "un interés partidario por dejar que todo vaya sin tensión, sin debate, cuando por el contrario el debate europeo tiene en esta ocasión, además, una profundidad ideológica muy importante porque por primera vez en las elecciones europeas vamos a elegir un presidente de la UE y está en juego una orientación de derechas o de izquierdas a la política europea".

Acto en la Casa del Pueblo.Galeria de Fotos.








Ultima imágen: Javier Hernández


3 de abril de 2014

Decidir, sí, pero todos los días.

Mi oposición al Derecho a decidir no tiene solo fundamentos de legalidad. Por supuesto estos son importantes porque, en Democracia, las formas son el fondo. Quienes desprecian el valor de las leyes y las exigencias de su cumplimiento en todo proceso político (por muy transformador o rupturista que sea), es que no conocen el sentido básico de la democracia.
¿Cuáles son esos requisitos legales? Primero, debemos aclarar una peligrosa confusión. La consulta no es solo una consulta. En la práctica es el inicio de la secesión. Porque, aunque la consulta no sea vinculante jurídicamente –como proclaman sus promotores-, nadie negará que es políticamente determinante. Es decir, su resultado constituiría un mandato democrático inapelable que define un único camino de acción: la materialización de un deseo colectivo, en el supuesto de que esa fuera la respuesta.
¿Por qué no es posible una consulta auto determinista en España? La respuesta tiene una lógica jurídica aplastante: Porque no la reconoce nuestra Constitución; porque la soberanía es de la ciudadanía española, y esa decisión nos corresponde a todos, porque luego habría que extenderla a otros territorios y, porque ningún país serio introduce en su ordenamiento jurídico una disposición tan profundamente desestabilizadora, que le condene a su demolición.
Pero, mi argumentación principal frente a esa reivindicación es que ésa no es la forma de decidir una cosa tan importante.
1º) Porque un pueblo no decide su destino de manera tan traumática, tan coyuntural, de un día para otro, obligado a optar entre los extremos de un péndulo identitario lleno de soluciones intermedias, mayoritariamente compuesto de sentimientos compartidos.
La consulta del Derecho a Decidir se plantea única y exclusivamente en términos de obtener un Sí o un No a la independencia de Cataluña, con intención, naturalmente, de que venza el Sí porque, incluso los que reivindican el Derecho a decidir sin ser independentistas tendrán que apoyarla, para no sumarse al No que defenderán las llamadas fuerzas españolistas.
2º) Porque el elector, no decide realmente, es decir, el ciudadano desconoce en sus verdaderas dimensiones, las consecuencias de una opción extrema y antagónica. Porque, si vence el No, ¿Quiere eso decir que los problemas que expresan los ciudadanos catalanes a favor del autogobierno deben quedar postergados y merecen el castigo de su desprecio por haber votado no a la independencia? Y si vence el Sí, resultará imprescindible empezar después a negociar las consecuencias de esa decisión extrema y las formas de materializar ese deseo. ¿No sería necesario volver a preguntar después, una vez conocidas esas circunstancias (peso de la deuda, reparto del patrimonio, marco comercial, entramado europeo en su caso, etc.), para saber si de verdad los catalanes desean y deciden ese marco de independencia?
3º) Porque una consulta autodeterminista interna, siempre conlleva una fractura social. El Sí y el No, es como un cuchillo que divide a la población en bandos antagónicos. Obligados a decidir, los ciudadanos y sus instituciones cívicas y sociales (familia, amigos, colegios profesionales, centros de trabajo, etc.), sufren una tensión ontológica sobre su ser o no ser, sin olvidar que la pretensión nacionalista favorable a la independencia, por naturaleza, ambiciona la homologación nacionalista de su población. Desconocer el carácter impositivo de ese movimiento, es cerrar los ojos para negar el sol. ¿Haremos extranjeros en nuestro propio país a nuestros vecinos de ayer?
4º) Porque las consultas autodeterministas, son, en sí mismas, profundamente desestabilizadoras. ¿Cuánto duran sus efectos? ¿Cuántas veces se pueden repetir o revocar estas decisiones? El hecho de que la aspiración a la secesión sea legítima, no nos impide calificarla como moralmente mala. Al margen del soporte social que obtenga, la secesión produce objetivamente efectos sociales muy perjudiciales para una amplísima ciudadanía, dentro y fuera de Cataluña. Dentro, ya está dicho. Fuera, en la ruptura con una historia española común, con unas familias únicas, con unas relaciones económicas y comerciales, culturales y sociales, de enormes sinergias recíprocas. Mala para un proyecto europeo común posible.
Por eso, creo que en el tema catalán hay que buscar otras salidas, otras soluciones. Para mí, lo primero es reconocer que en Cataluña hay un conjunto de reivindicaciones ampliamente sentidas sobre su status económico, autonómico, cultural y político, que debemos atender en una negociación seria y profunda de su marco jurídico y político de relación con el Estado. Coincide que eso se suma a diferentes problemas de funcionamiento de nuestro modelo territorial autonómico que reclaman una solución urgente e integral de nuestro Título VIII: la conversión del Senado en una cámara federal, la clarificación federal de las competencias, la institucionalización de los hechos singulares (lengua, financiación, etc.), la participación federal en los asuntos europeos, etc. etc.
En segundo lugar, lo que procede es que abordemos una negociación de todos estos problemas. Hagámoslo en una ponencia para la reforma de nuestra Constitución que aborde otros ajustes de tiempo y de contexto (Europa, la crisis, Internet, la regeneración democrática, etc.), en un texto que ha servido magníficamente en este período de nuestra democracia pero, que necesita una modernización, importante, y una renovación de su legitimación social.
Una reforma de nuestra Constitución nos ofrece una oportunidad única para abordar, de verdad, los problemas reales de Cataluña porque, a diferencia de la frustrada experiencia con la reforma del Estatut, estamos hablando de recoger en nuestra Carta Magna, la forma de ser y estar Cataluña en el Estado. De manera que, aquél Estatut que refrendó el pueblo de Cataluña en 2006, no podría ser declarado inconstitucional. Estamos hablando de una Nueva Constitución que debería ser pactada con las fuerzas mayoritarias de Cataluña, porque su refrendo posterior lo hace imprescindible. Estamos hablando de darnos una nueva oportunidad de seguir viviendo juntos en la solución previa de los contenciosos que ahora tenemos.
El final de esta Legislatura es un tiempo propicio para este proyecto, tan ambicioso como necesario. Quedan dos años hasta las próximas elecciones generales y la disolución de las Cámaras bien podría coincidir con la aprobación del nuevo texto constitucional.
El Derecho a Decidir cobra así y aquí, pleno fundamento. Los catalanes votarían a sus representantes en las Cortes. Votarían después la nueva Constitución en un Referéndum, junto a todos los españoles y decidirían, después, ellos solos, el marco jurídico-político estatutario, su propia Constitución, resultado de este marco singular negociado paralelamente.
Para mí, eso es decidir. Eso es decisión razonada y legal.

Publicado el 3/04/2014 Espacio Público, Catalunya y el derecho a decidir.
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Foto: SANTOS CIRILO
Videos: PARLAMENTO EUROPEO.