8 de febrero de 2014

Entrevista Diario Vasco.8/02/2014

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Ramón Jáuregui Diputado por Araba y dirigente del PSOE

SAN SEBASTIÁN. Ramón Jáuregui regresó ayer al salón de plenos del Ayuntamiento de Donostia invitado por alumnos de Tecnun para participar en la apertura del congreso UN-MUN. El diputado del PSE por Araba les habló de la globalización y de la desafección de la política. «La democracia ha perdido fuerza porque los ciudadanos han percibido que los gobernantes no gobiernan de verdad», les explicó. En la charla con este periódico, se mostró escéptico con el encuentro entre Urkullu y Rajoy y apuntó que sobre la gestión del fin de ETA, el presidente y el PP « no quieren arriesgar ni hacer política grande porque tienen demasiados miedos».

–Vuelve al salón de plenos del Ayuntamiento de San Sebastián, donde presidió la comisión gestora en 1979.

–No puedo dejar de reconocer un tipo de nostalgia, fue uno de los momentos que mejor recuerdo de mi pasado, fue muy emocionante todo lo que viví. Guardo muy gratos recuerdos, también muy duros. Yo, que era el hijo de una familia humilde de Herrera, con 29 años me convertí en el alcalde de la ciudad cuando todavía la democracia no había hecho más que empezar. Recuerdo la sorpresa y la emoción de amigos y familia.

–Bildu gobierna el consistorio desde 2011. ¿Cómo ve la evolución de la izquierda abertzale?

–Siguen teniendo una subcultura que no es propia de una plenitud democrática y tienen una idea del país anacrónica que no tiene que ver ni con la ciudad, ni con el país, ni con lo que vivimos en estos tiempos. Por eso, creo que hay que derrotarles con las ideas, con las palabras y en las urnas.

–Urkullu y Rajoy se reunieron el pasado martes en Moncloa y del encuentro se desprende que ambos gobiernos habrían blindado una gestión compartida del final de ETA...

–No estoy tan seguro de eso. Rajoy y el PP no quieren arriesgar ni hacer política grande, tienen demasiados miedos. De las palabras de Urkullu y de los silencios de Moncloa, deduzco que no van a discrepar en público, pero que no hay acuerdo de fondo.

–¿Qué papel cree que deben tener los socialistas en ese terreno?

–Tenemos una opinión sobre lo que hay que hacer en la gestión de la desaparición de ETA más flexible y más en la línea de lo que piensa la sociedad vasca en general. Debiéramos de empujarle al Gobierno también a que comprenda las razones que se esgrimen desde el País Vasco para hacer una política grande en este tema.

–¿Cree que debería haber una colaboración estrecha entre el Gobierno español, el vasco y el PSOE?

–Sí. Yo siempre he pensado que el Gobierno español debería tener al Ejecutivo vasco como interlocutor privilegiado en este tema. Y, naturalmente, en el ámbito nacional también pienso lo mismo de la relación del PP y del PSOE.

–¿La paz definitiva podría llegar entonces de la unión de los tres?

–La paz definitiva llegó el 20 de octubre de 2011, eso es irreversible. Ahora, tenemos que hacer que la desaparición de ETA y el desarme de esa organización se produzca cuanto antes. Eso reclama una política inteligente, aplicando la ley. Eso no quiere decir que tengan que salir todos los presos a la calle, sino que tenemos que hacer una aplicación inteligente de la ley y en algún caso generosa.

–¿Rubalcaba tiene previsto, en breve, un encuentro con Rajoy para hablar de esos temas?

–Yo sé que hablan. Hay cosas en la política española que reclaman ese tipo de conversaciones. Alfredo Pérez Rubalcaba es el líder de la oposición, pero también el de un partido muy importante para España que tiene que jugar un papel en esto. Y en el tema del final de ETA, creo que hay muy pocas voces más autorizadas que él para poder tener interlocución tanto con el ministro de Interior como con el presidente del Gobierno.

–¿En su doble condición de amenazado por ETA y a la vez parte en la gestión de la paz, se siente perdedor después de tantos años de violencia como algunas víctimas?

–Nunca he tenido sentimientos vengativos en esta historia, siempre he tenido una comprensión universal de lo que nos pasaba. Mis amigos de la cuadrilla de los años 70 acabaron todos en ETA. ¡En fin! Siento una enorme alegría por lo que ha sido el final, que confieso que nunca creí que fuera tan limpio, tan rotundo, tan claro... En mí está muy presente el deseo de reconstruir la sociedad y de convivir con ese mundo y con esa realidad. Nunca he confundido esa idea que tienen algunos de que la derrota de ETA es la derrota de sus pretensiones. Creo que los que confunden la derrota de ETA con la eliminación o la inexistencia de su mundo nunca han comprendido la realidad de lo que tenemos en el País Vasco. Ahora combatimos en las instituciones, con la voz y la palabra, esas ideas que ellos defendían matando.

–¿Cómo ve que se impulse que las víctimas de abusos policiales lleven su testimonio a las aulas?

–Ya sabemos que ha habido violencia policial, episodios contraterroristas fuera de la ley..., lo sabemos. Pero eso no nos puede perturbar, no puede confundirnos sobre lo que es la verdadera historia de que hubo una opción política profundamente equivocada, de unos señores que en el año 77-78, después de la amnistía, decidieron matar y morir. Matar más que nunca porque la democracia era de cartón piedra y el autogobierno, una mentira. Se equivocaron de cabo a rabo. Y durante treinta y tantos años nos han matado por su profundo error. Por favor, eso no podemos perturbarlo por episodios ni por lo que fue el tardofranquismo. A mí no me importa que se explique eso en los colegios, pero, construyamos, no deformemos la historia ni perturbemos la memoria digna de esa realidad. Los demás apostamos por la democracia y el autogobierno, trabajamos y construimos el país durante años y años mientras ellos nos mataban... Punto.

–¿Qué opina de las críticas de algunas víctimas del terrorismo a la política del Gobierno en estos temas?

 –Durante muchos años la mayoría se olvidó de ellas. Digo la mayoría porque algunos no, yo he estado en más de trescientos funerales y he viajado con los féretros en el avión, yo no puedo asumir esa autocrítica, pero en la sociedad vasca, obviamente, pasó. Inclusive los gobiernos no atendimos esto hasta bien entrados los 90. De ahí hemos pasado a otra pulsión en la que la tentación partidista y el uso personal de todo ese sentimiento tan grande produce resultados perturbadores. El PP es prisionero en exceso de esa pulsión. Ellas, las víctimas, tienen todo el derecho del mundo a opinar, pero la política la tiene que hacer el interés general, el gobierno y no solo en función de su mirada.

–¿Cómo ha recibido la decisión de Maite Pagazaurtundúa de integrar la lista de UPyD para las europeas?

–A Maite le quiero mucho. No me ha sorprendido. Sabía que estaba en una unidad de pensamiento con Rosa y se lo pregunté hace unas semanas. No me lo aseguró, pero lo intuí.

–En breve arrancará en el Parlamento Vasco una ponencia sobre el autogobierno. ¿Qué le sugiere?

–Me gustaría participar. Si hay una apertura de opiniones anuncio mi deseo de dar la mía de manera fundada. Es un debate que me parece bien, pero que tiene que hacerse con realismo y sentido de utilidad al ciudadano.

–¿Teme que el escenario catalán se reproduzca en Euskadi?

–Pienso que no. El proyecto de una Euskadi independiente no tiene densidad, ni configuración geográfica ni humana ni económica. No tenemos una ciudad global, no somos siete millones, ni el 7% del PIB, no tenemos territorio, ni una comunidad vertebrada tan clara. Seamos sensatos. Pienso que en el nacionalismo vasco actual hay un sentido de la realidad apreciable, bastante tranquilizador.

Publicado en  Diario Vasco.


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Foto: SANTOS CIRILO
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