14 de noviembre de 2013

Precisiones del hombre rojo



Víctor Lapuente, a propósito de la Conferencia del PSOE, nos advertía de que no se trata de escribir ambiciosas reformas políticas porque acaban en decepciones. Quiero hacerle tres precisiones:

Primera, nuestra reflexión y nuestras propuestas son ambiciosas, sí, porque esa es nuestra voluntad modernizadora y social para España y porque ambiciosas deben ser las respuestas a los graves problemas de la España de hoy. Si nos hubiéramos quedado quietos o fuéramos timoratos después de las derrotas electorales de 2011, ya nos estarían enterrando.

Segunda, no es ingenuo pretender ingresar cuatro puntos más de PIB, con una reforma fiscal “en cuatro años”. Es más bien urgente e imprescindible. No es ingenuo subir el salario mínimo en el país que tiene el menor salario mínimo de Europa (junto a Portugal). Es necesario y justo. No es contradictorio fomentar el emprendimiento y pretender más negociación colectiva porque ambas cosas son necesarias, posibles y compatibles.

Claro, no podemos conseguir todo esto y mucho más “de una tacada”. De acuerdo, pero se trata de un partido que hace una reflexión de medio plazo, que pone las luces largas del país y le propone un camino, no una carta a los Reyes Magos de hoy para mañana.

Tercera y última, la propuesta de reformar nuestra Constitución no pretende “atar en corto a las nuevas generaciones”. Al contrario, se plantea para que, precisamente las generaciones del siglo XXI legitimen nuestra Carta Magna (conviene recordar que no la votaron los menores de 55 años) y para abordar problemas políticos muy graves que tiene la España de hoy, desde el reto independentista de Cataluña, al blindaje de los derechos fundamentales de un Estado de bienestar en riesgo.

Por lo demás, agradezco, sinceramente, la llamada al realismo que amablemente nos hace Víctor Lapuente y que —lo reconozco— es necesaria en la España de “las vacas flacas”.—

Ramón Jáuregui.

El País, 14/11/2013

11 de noviembre de 2013

“La refundación del PSOE en Cataluña sería una apuesta suicida”



¿Cuáles el principal mensaje que pretende lanzar el PSOE?

Que el partido ha hecho una reflexión.
Venimos de una derrota que nos obliga a rectificar, a reconocer que el mundo ha cambiado mucho y la sociedad española, aún más. Hay un espacio para un impulso renovador que debe plasmarse en una reforma constitu­cional. Esa es una de las ideas centra­les. La otra es que el PSOE pretende que haya un antes y un después de la conferencia. Debemos ser capaces de suscitar una mayoría con expectativa de gobierno. Eso es clave para que el proyecto sea creíble.

¿Qué hizo el PSOE para perder la com­plicidad de esa mayoría?

La crisis nos arrolló. En la legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero se produjo una tormenta perfecta de cri­sis de los mercados y europea. No fui­mos capaces de explicar la necesidad de tomar algunas medidas. La crisis nos desbordó. No logramos amortiguar lo que debería haber sido un pinchazo controlado de la burbuja y no una explosión. Faltaron, junto al sacrificio de funcionarios y pensiones, gestos de control y fiscalidad a los grandes beneficios. Y quizá deberíamos haber impulsado con más fuerza la restruc­turación financiera.

¿Qué papel van a jugar Felipe González o Rodríguez Zapatero en la Conferencia? 

Son referente de nuestra historia reciente. Personalizan el socialismo democrático en España. Pero más allá de sus consejos, el partido está ahora en otras ideas y otra gente.

¿No es contradictorio que el cambio lo protagonicen quienes ya estaban antes?

 Es que los protagonistas del nuevo PSOE van a ser otras personas. En mi caso, por ejemplo, tengo claro que esto es una aportación, un legado sin pretensión alguna de personificar esa renovación. Hay una generación entre los 40 y los 60 años que va a protago­nizarlo. Pero que el partido aproveche a personas que tenemos conocimientos y amplia experiencia, que hemos dis­cutido, teorizado y escrito mucho, me parece muy positivo.

¿Cómo se lleva a cabo esa regeneración democrática de la que habla?

Lo primero debe ser aprobar un paquete anticorrupción. Eso es urgente y debe incluir una reforma en la ley de finan­ciación de los partidos políticos, en la ley de partidos, del Tribunal de Cuentas, etcétera. Pero no paramos ahí. Quere­mos cambiar la ley electoral para intro­ducir primarias y listas semiabiertas. Queremos reformar el reglamento del Congreso y desarrollar una ley de parti­cipación de la ciudadanía, establecer un marco de ejercicio de la política...

¿Si quieren una reforma electoral, como es que paran la asturiana?

La que se inició en Asturias buscaba mayor proporcionalidad. No es lo mismo. Las reformas que nosotros proponemos son de empoderamiento ciudadano.

¿Qué son las listas semiabiertas?

Son aquellas en las que se puede alterar el orden que ponen los partidos pri­mando a sus candidatos.

¿Y por qué no abiertas del todo? 

Porque no hay ningún país que las abra del todo. En listas muy amplias acaba provocando un caos. En Madrid, por ejemplo, que elige 41 diputados, no puedes poner un número a cada uno para establecer el orden. Eso acaba inhibiendo al ciudadano. Hasta los sistemas más modernos del mundo establecen límites.

Si van a discutir de proyecto político, ¿por qué no tocarán el tema territorial?

Porque eso ya lo hemos discutido y aprobado en un consejo territorial. El documento de Granada está zanjado y marca nuestra política territorial.

Pero siguen los problemas con el PSC. 

Ya en Granada reconocíamos que había una discrepancia respecto al derecho a decidir. Pero estoy seguro de que la ter­cera vía, es decir, la evolución federal del modelo autonómico y la reforma constitucional para el reconocimiento de las singularidades nacionales, va a ser la solución al problema. Todo lo demás, mirar hacia otro lado o cabalgar sobre el tigre de un derecho a decidir abstracto e imposible, lleva al choque de trenes.

Hay históricos del PSOE que piden la refundación del partido en Cataluña.

 Es un error porque eso debilita el pro­yecto común, porque rompe un puente fundamental entre Cataluña y España que es el PSOE y porque ni siquiera en términos electorales tiene ventajas. Al contrario. Es una apuesta suicida.

Llegado el caso, ¿pactarían el Gobierno con la izquierda o con la derecha?

Es muy difícil de decir todavía. La ten­dencia actual es que el PSOE debe lide­rar una propuesta de cambio en España y una mayoría progresista, claramente.


Pero el PP sería fundamental para emprender esa reforma constitucional.

 Evidentemente, ese cambio exige el pacto con la derecha española. El pro­blema es que la derecha no quiere ni oír hablar de esa necesidad urgente, de que España se está descosiendo y está sometida a tensiones generaciona­les, territoriales y sociales gravísimas. Un Gobierno socialista que lidere una mayoría progresista llamará a grandes pactos. Somos izquierda con vocación de mayoría, no sectaria ni testimonial.


¿Cómo se concreta la igualdad de la que han hecho bandera?

Hemos hecho una reflexión profunda sobre el aumento de la desigualdad y la ruptura de los grandes pactos de pos­guerra en la sociedad europea. Nos pre­ocupa la apertura del abanico salarial, nos preocupa la distancia en el disfrute de la riqueza de una pequeña proporción de ciudadanos, el empobrecimiento de las clases medias y el crecimiento de los hogares sin ingresos, es decir, la pobreza
extrema. Frente a esto proponemos varios elementos. Uno, fundamental, fijar la educación como instrumento para la igualación social, pero no el único. También la intervención en el abanico salarial, el fomento de la pro­gresividad o el reforzamiento sindical.


¿No es una injerencia que el Gobierno fije salarios en la empresa privada? 

Si la banca solo puede ser rescatada por el poder público, y eso ha quedado claro durante la crisis, es que el Estado tiene derecho de intervención. Esa fuente de legitimación nos parece moralmente imbatible. Pretendemos ofrecer instrumentos de reflexión para la intervención pública en un escenario disparatado que genera toxicidades y que la ciudadanía no va a admitir.

¿Si gobiernan recuperarán el anterior modelo educativo y sanitario?

Si logramos un cambio radical en la política fiscal, la recuperación de la sanidad y la educación, públicas y de calidad, se podrá producir en una legis­latura. Nuestra pretensión es obtener unos ingresos de entre cuatro y cinco puntos más del PIB. Para ello es necesa­ria una reforma profunda, un aumento de la base fiscal y un combate al fraude. Con esos tres elementos queremos dotar al sistema de unos ingresos que permitan hacer sostenible lo que el PP considera que no lo es. 

Otras veces, tras la victoria cambiaron de discurso. Por ejemplo, con la Iglesia. 

No es justo decir que el PSOE no ha librado esa batalla. Nosotros sufrimos enormes y constantes manifestaciones de la Iglesia española y su jerarquía por defender que la moral pública la fijara la soberanía nacional y no la Iglesia en cuestiones como el matrimonio homo­sexual, el aborto o la investigación con células madre. Y ahora parece que no hicimos nada. No llegamos a romper el Concordato porque nuestra inter­pretación no vulneraba el principio de escuela laica. Es ahora cuando, vista la interpretación del PP cambiando todo, hemos dicho "se acabó". La conferen­cia avanza en laicidad a través de tres grandes ideas: la superación del marco internacional del Vaticano en el tema educativo; el avance en la autofinancia­ción, ya no con casilla del IRPF, sino con aportaciones voluntarias; y, en tercer lugar, con una ley de libertad religiosa que establecerá un marco de igualdad plena respecto al hecho religioso.

¿Qué peso tendrá el "alma republicana" del PSOE en la conferencia?

Fuerte, porque la ponencia ha sido enmendada con unas 50 propuestas republicanas. Forma parte de la cultura del partido, pero eso no nos lleva a alte­rar el statu quo español. Ni es urgente ni sería buena esa refundación del país.

¿Cuando termine la conferencia tocará por fin hablar de primarias?

De primarias se hablará a partir de diciembre, cuando conozcamos la fecha y las reglas. Y estoy convencido de que las primarias van a dar un tiempo de política rica, política pura y profundi­zación de la democracia. Es una opor­tunidad que la ciudadanía nunca ha tenido de votar al candidato socialista.

¿Le gustaría que ese fuese Rubalcaba?

 Lo que me gustaría es lo de menos. Él debe jugar el papel que debe jugar. Y lo está haciendo muy bien. En esta tor­menta perfecta que estamos atrave­sando no se está apreciando el enorme esfuerzo y solvencia que le da al partido tener un capitán de su madurez, estabi­lidad y prestigio. Que luego sea candi­dato, el tiempo lo dirá.

¿Debe haber un congreso extraordina­rio si Rubalcaba no gana las primarias? 

No, yo prefiero bicefalia siempre que personalmente puedan mantenerla. Pero precisamente para facilitarlo siempre se celebran en el periodo cercano a las elecciones. Eso también explica la proximidad a 2015.

¿Y el relevo llegaría en 2016?


Dependerá de cuándo sean las eleccio­nes, pero en todo caso dos o tres meses después de las elecciones.


Publicado en Tiempo, 8/11/2013







9 de noviembre de 2013

Entrevista ABC 8/11/2013

El exministro Ramón Jáuregui ha dedicado buena parte del último año a preparar el documento-marco de 400 folios que mañana va a empezar a debatir la Conferencia Socialista. En ella, va dirigir los trabajos de la ponencia sobre reformas democráticas, su tema favorito.
-¿Por qué cree que concita el aplauso unánime de un PSOE tan dividido en otros temas?
-Para mí es un orgullo seguir aportando a la causa en la que creo, no solo a la socialista sino la de España.
-Está al final de su vida política pero echan mano de usted para todo. Ahora se habla de encabezar la lista europea. ¿Punto y final, o no?
-Estoy en el final de mi vida política aunque no me quiero retirar mañana. Soy partidario de que la jubilación se produzca a los 70, de manera que, hasta esa fecha, estoy a disposición de mi partido.
-¿Qué es lo que más le ha satisfecho del trabajo de la Conferencia?
-La reflexión de la introducción es lo más notable. Es una apelación a adaptarnos a los nuevos parámetros en los que la izquierda tiene que responder a las aspiraciones humanas de dignidad, de justicia y de cohesión social. Nunca habíamos hecho una apuesta de reformas democráticas tan radical. Hemos articulado una respuesta a la triple crisis española: la territorial, la democrática y la socioeconómica. Y pienso que hemos acertado presentando un envolvente perfecto que es la reforma constitucional...
-Pero Rajoy ya ha dicho «no».
-Pienso que no está convencido de lo que dice. Él sabe que este tiempo va a llegar pero prefiere esperar a la siguiente legislatura. Aunque está más convencido de lo que parece de que estas reformas, va a haber que abordarlas. Ahora no puede porque tiene un PP que le tiene prisionero. Pasa un poco con la lucha antiterrorista. La manera en que el Gobierno ha gestionado la sentencia de Estrasburgo pone en evidencia que es más prisionero de su pasado de lo que necesita España en cuanto a tener una derecha moderna. Solo temo en el asunto territorial, en concreto con Cataluña, que cuando llegue el momento de hacer la reforma los puentes no estén demasiado rotos.
-En el tema religioso, ¿de verdad denunciarán los acuerdos con la Santa Sede?
-Sí. No es un brindis al sol. En el tema de la laicidad las convicciones del PSOE son claras y rotundas; en gran parte porque la Iglesia española se lo ha ganado a pulso y, en parte, porque «ley Wert» ha devuelto a la radicalidad del problema religión/educación.
-¿En qué medida puede condicionar eso la llegada al Papado de Francisco, al que ustedes consideran más cercano a sus tesis de justicia social?
-Yo creo que favorecerá el diálogo. Pienso que hay una iglesia nueva y a quien le plantea una reflexión más profunda es a la jerarquía de la Iglesia española. Pero, en el debate de la laicidad, nosotros partimos del reconocimiento de las religiones como un elemento de la vida pública, no como un aspecto solo de la intimidad.
-¿Va a haber algún acuerdo sobre el calendario de primarias en esta conferencia?
-Puedo asegurar que el domingo no va a haber ningún acuerdo en materia de primarias, salvo los principios que van a regir su celebración, pero ni su calendario ni su reglamento. Eso sí será aprobado en una reunión del Comité Federal en Navidad.
-¿Peligra la estabilidad de Rubalcaba porque aparezcan candidatos?
-Yo no tengo ningún reproche para lo que llamaríamos la «pasarela» porque, si haces primarias, hay que aceptar que los candidatos tengan una notoriedad y la expresen. Es una consecuencia natural de lo que vamos a hacer y está en el paisaje.
-¿Le sorprende que Carme Chacón haya pasado de presentarse, en 2011, a decir que solo se presentará si ve que tiene apoyos?
-Aprecio que los candidatos evalúen sus condiciones y solo lo sean si se sienten capacitados.
-...Y Rubalcaba, ¿debe presentarse a esas primarias?
-Está mostrando una capacidad de sacrificio y de responsabilidad dignas de elogio. Le elegimos porque es un dirigente maduro, sensato, capaz de pilotar una nave en una «tormenta perfecta» como la que está siendo. Si es o no el candidato para la siguiente etapa, solo él lo sabe pero no puede decirlo hasta que llegue el momento.

5 de noviembre de 2013

Una izquierda con vocación de mayoría

Hay muchas razones que explican la Conferencia Política del PSOE en el ecuador de esta legislatura. Perdimos cuatro millones de votantes en el 2011 y su recuperación exige reconocimientos y rectificaciones. El mundo cambia tanto y tan rápidamente que la izquierda debe ser capaz de renovar sus propuestas y sus soluciones en los nuevos parámetros de la globalización, de la revolución tecnológica y en la nueva sociedad de la información. El Estado-nación, como escenario de la acción política transformadora, se ha quedado pequeño, incapaz de construir espacios de cohesión social, incluso de democracia plena. El proyecto socialista de los ochenta, con el que somos identificados como partido, ha sido en gran parte construido ya y la sociedad española nos presenta hoy problemas diferentes. Pero, además y quizás lo más importante, la crisis económica, social y de empleo, inédita por sus dimensiones y efectos, se prolonga y se acentúa en el contexto de la crisis política más grave que hemos vivido en los últimos 30 años: crisis de la democracia y de sus instituciones e implosión del modelo territorial con el reto soberanista de Cataluña.
A los que dejaron de votarnos y a todos los españoles que se sienten progresistas o de izquierdas, queremos decirles que hemos articulado un proyecto político para los próximos años que da respuesta a la triple crisis española. Empezando por nuestra democracia, hemos presentado un ambicioso programa de regeneración de la política española y de renovación de nuestras reglas democráticas. No se trata de partir de cero ni de refundar el sistema. Son reformas que responden a las principales quejas que recibimos y a las más graves carencias que padecemos. Para ello, hemos propuesto al conjunto de las fuerzas políticas abordar, desde el máximo consenso, un conjunto de reformas en nuestras leyes para erradicar la corrupción en la política, reformar la vida interna y financiera de los partidos políticos, reformar el sistema electoral aumentando las facultades de elección de los ciudadanos, modernizar nuestro Parlamento para hacerlo más abierto y participado por la ciudadanía y una nueva regulación de las condiciones de ejercicio de la política sometidas a las exigencias de la ejemplaridad. Recuperar la confianza de la ciudadanía en sus instituciones, y relegitimar la política y los partidos son condiciones necesarias para reforzar nuestra vida en común con más y mejor democracia.
Junto a ello, hemos planteado una oferta de diálogo serio para revisar nuestro modelo territorial. El marco autonómico ha sido un éxito, pero la tensión soberanista de Cataluña y los desajustes que el modelo viene exhibiendo desde hace años aconsejan una reforma de nuestro Título VIII. El PSOE propone al país reafirmar el mapa autonómico actual, haciéndolo evolucionar en una doble dirección. De una parte, incorporando las fórmulas del modelo federal alemán: con un Senado de las CC AA, clarificando y consolidando el reparto competencial, pactando un modelo de financiación basado en la autonomía financiera, la suficiencia y la solidaridad y fortaleciendo los instrumentos de cooperación y de lealtad federal. De otra, dar carta de naturaleza constitucional a las singularidades o hechos diferenciales que explican la España plural y que hacen posible la conformación de nuestro Estado complejo.
Vamos a proponer una agenda por la igualdad a la política española. De nuevo, la igualdad, porque constatamos el crecimiento rampante de la desigualdad y sus síntomas más alarmantes con la política de ajustes y recortes en nuestro modelo de bienestar. No es solo que se dispare el abanico entre los más ricos y los más pobres, sino que, junto a ello, se empobrecen las clases medias, es decir, la mayoría social, y cada vez es más grande el número de hogares en la pobreza.
Hemos pensado seriamente en este fenómeno demasiado frecuente en los países que venimos del Estado de bienestar y hemos decidido articular una agenda de reformas estructurales para recuperar cohesión social y para garantizar, de verdad, la igualdad de oportunidades ante la vida. Nuestra agenda es atrevida y resumidamente contempla: a) Una apuesta clara y rotunda por aumentar nuestro gasto en educación y por fortalecer la escuela pública como verdadero instrumento igualitario; b) una reforma fiscal que reduzca el fraude, recupere progresividad y nos sitúe en la presión fiscal europea aportando cinco puntos de PIB a nuestros ingresos; c) la creación de un fondo social de ayuda a los hogares sin ingresos con aportaciones fiscales de las rentas y patrimonios más altos; d) la limitación de las remuneraciones de directivos en las entidades financieras (si el Estado se hace cargo de sus quiebras, el Estado tiene derecho a intervenir en su remuneración), establecer exigencias a los Consejos para que las remuneraciones de los directivos de las empresas se ajusten a resultados, riesgos y transparencia y desincentivar con cargas fiscales y de cotización a la Seguridad Social los ingresos variables y las retribuciones en especie; e) fortalecimiento del poder sindical en las pymes, recuperación de la negociación colectiva sectorial y aumento del salario mínimo; f) el desarrollo de un programa de igualdad de la mujer en el trabajo y en la empresa, auténtico espacio de desigualdad de género en nuestro país.
Hemos diseñado una política para el crecimiento y el empleo. España tiene ante sí una larga marcha para recuperar competitividad, crear nuevas empresas, y empleo, diversificar la actividad económica, modernizar nuestro aparato productivo, mejorar nuestra I+D+i, aumentar el tamaño de nuestras pymes, internacionalizarlas, mejorar nuestra Universidad y nuestra Formación Profesional y tantas cosas más. Queremos proponer al país una estrategia para la modernización de la economía española a medio plazo. Hemos cometido muchos excesos y muchos errores en los años de la abundancia y nos faltan miradas largas y consensos básicos para ser un país de los grandes en el mundo, que recupere el empleo en las dos próximas legislaturas. Que ofrezca una salida de medio plazo a la generación de nuestros jóvenes de hoy.
Propondremos a los agentes sociales un pacto de rentas que nos permita ganar productividad con costes proporcionados, a trabajadores y empresas y con recuperación del consenso sobre el marco laboral roto por el Gobierno y revisaremos las políticas públicas de inversión en las prioridades de política industrial, energética, medioambiental, formativa, de infraestructuras inteligentes, economía digital, etcétera.
Hay una constante en nuestra reflexión: las bases sobre las que hemos convivido estos últimos 30 años necesitan un ajuste, una adaptación a nuevos tiempos y a nuevas necesidades. La sociedad española ha perdido ilusiones colectivas, coincidencias básicas y hay crecientes rupturas internas: territoriales, democráticas, generacionales. Podemos mirar para otro lado y creer que el tiempo lo arregla todo. Pero quienes creemos que ocurre lo contrario, proponemos al país una reforma de fondo. Por eso hemos llegado a la conclusión de que una reforma puntual de nuestra Constitución es necesidad y oportunidad a la vez.
Necesidad de incorporar a nuestra Carta Magna los cambios que la sociedad española ha hecho suyos: la secularización y la laicidad, la igualdad de género, el derecho a la asistencia sanitaria, Internet, el matrimonio homosexual o las distintas formas de familia, la igualdad de sexos en la sucesión de la corona y el derecho a las prestaciones de la Seguridad Social entre otras. Necesidad de revisar nuestro Título VIII y encontrar nuevos acuerdos con nuestras CC AA para seguir juntos. Necesidad de incorporar el marco jurídico institucional europeo a nuestras fuentes del derecho. Pero también oportunidad para volver a la política sensata y grande. La que recupera consensos para abordar los problemas principales del país. La que supere partidismos sectarios y recupere confianza ciudadana. La que lidere al país desde la moderación y vertebre a la ciudadanía hacia objetivos colectivos. Queremos liderar este proyecto modernizador del país, que recupera crecimiento y empleo, que rehace los equilibrios sociales de España, que reconduce las tensiones independentistas hacia un proyecto común, que recupera igualdad, que relegitima la política y la democracia. Queremos hacerlo desde una izquierda renovada con vocación de mayoría social. Queremos ofrecernos como el partido capaz de todo eso, recordando que el PSOE ha sido el partido del progreso y la justicia social, de la libertad y los avances sociales en los últimos 100 años de vida española.
Publicado en El Pais, 5/11/2013

3 de noviembre de 2013

"La rebelión no es una solución a nada"

Ramón Jáuregui (San Sebastián, 1948) cree que España necesita reformas, pero no refundarse. Arreglar el tejado, alguna tubería y desde luego pintura nueva en todas sus paredes. Pero no un edificio nuevo. "Me enorgullezco de ser un moderado", asegura el responsable de la Conferencia Política del PSOE. El próximo fin de semana, en Madrid, el partido pretende despegarse definitivamente de la imagen de causante de la crisis para pasar a ser la punta de la lanza que acabe con ella. "Nos atropelló la crisis", reconoce al hablar del presente el diputado, antes ministro, eurodiputado, consejero vasco y abogado de formación. En la oposición, el partido no es por ahora visto como alternativa al PP. Otros partidos, hasta ahora minoritarios, ganan apoyos sin parar. Antes de salvar a España, o de reformarla, el PSOE tiene aún que salvarse a sí mismo.
-¿Podría decirme una o dos conclusiones o mensajes concretos que saldrán de la Conferencia Política y harán que los ciudadanos vuelvan a creer en el PSOE?
La voluntad de un partido de emitir hacia una ciudadanía que ha dejado de sintonizarnos. Queremos que sea un antes y un después en un partido que quiere ofrecer al país un proyecto de esperanza. Queremos volver a ser el partido de un nuevo tiempo con la renovación de nuestras bases políticas, algo que lleva incluida una reforma constitucional. Se trata de un nuevo horizonte de pactos, de reformas territoriales y socioeconómicas.
-¿Suficiente para superar el momento actual de muy baja credibilidad?
La crisis nos atropelló. En 2011 perdimos cuatro millones de votos. Durante estos casi dos años hemos vivido una tormenta casi perfecta. Y han sido dos años de recesión en los que el sentimiento de la crisis y los recortes conectaba al PSOE con el pasado. Ahora que van a ser más patentes las fracturas de los tejidos de la sociedad, necesitamos un replanteamiento. Nuestro proyecto quiere parecerse, salvando las distancias, al que el PSOE presentó en los años 80 en un país que demandaba democracia plena, Europa, modernización…
-¿Quién es nuevo Felipe González o el Alfonso Guerra?
Habrá unas primarias y elegiremos a un candidato o candidata. En el proyecto renovador del partido damos un salto gigantesco en democracia, porque le damos esa decisión a la ciudadanía [las primarias estarán abiertas a los que se sientan socialistas, sean o no militantes].
-¿Puede un secretario general de 62 años o incluso usted, que tiene 65 y coordina ese pretendido punto y aparte, protagonizar esa renovación?
Personalmente, me siento ofreciendo un legado de trabajo para que otra generación lo saque adelante. Creo que es un sentimiento que se atribuye también a otras personas de mi edad que están haciendo este trabajo. Tenemos la firme voluntad de que que sean otros, jóvenes, los que lleven adelante este proyecto.
-Con las pautas marcadas.
Dejaremos unas bases teóricas, una renovación ideológica en gran parte construida. Pero la expresión facial de ese proyecto serán personas de otra generación, sí.
PRIMARIAS: EL CALENDARIO, EN DICIEMBRE
-En una entrevista reciente aseguró que no ve mal la bicefalia entre secretario general y candidato en las elecciones generales.
Cuando haces primarias, el secretario general que viene del congreso tiene que convivir con el candidato, en caso de que no sean la misma persona. Eso aconseja que las primarias sean en los meses antes de las elecciones, como hacen todos los partidos en el mundo. Los americanos, los franceses, los italianos, los chilenos… Todos los que hacen primarias las hacen en los meses inmediatamente anteriores a las elecciones. Con todo, hay que asumir que la bicefalia puede suceder. Puede formar parte de nuestro paisaje político si las primarias se consolidan.
-¿Por qué se deja el calendario de primarias fuera de la Conferencia Política? ¿La renovación no debe comenzar por los renovadores?
Las primarias se van a discutir y muy a fondo. Por ejemplo, si hay que hacerlas en otras federaciones o grandes ayuntamientos, los requisitos de los candidatos, la campaña y el debate… La aprobación formal de esas reglas se hará en el Comité Federal de diciembre.
-En Andalucía han renovado liderazgo. También en Galicia, donde se eligió al secretario general por primarias pese a la oposición de Ferraz.
Nuestras primarias no van a ser como las de Andalucía. Allí eran solo entre militantes y una candidata logró tal número de avales que agotó el proceso. Las que nosotros planteamos se abrirán a todos los españoles con una cierta proximidad ideológica.
-No me refería a los que votan, sino a la decisión de organizarlas, algo que compete a los de arriba. Andalucía no es un país, como los que antes ha citado, pero sí han renovado liderazgo mucho antes de las elecciones.
Pero en Andalucía dimitió el presidente, había que elegir porque se iba. Con todo, ahora vamos a algo mucho más amplio.
-¿Serán después de las elecciones europeas de mayo de 2013?
Puede ser. A mí lo que me importa es hacerlas bien.
CATALUÑA: "LA HORA DE LOS MODERADOS LLEGARÁ"
No, no sería una buena decisión. El PSC y el PSOE van a acabar cristalizando juntos la salida del problema territorial, a pesar de que no estamos viviendo las horas de los moderados. Pero las horas de los moderados llegarán. En Cataluña priman los extremos y estamos yendo al desastre, lo que coloca a las formaciones moderadas en tierra de nadie. El choque de trenes al que nos llevan ERC y Artur Mas, junto a Rajoy, no conduce a ninguna parte. Llegará el momento del diálogo y del derecho a decidir. Pero con una propuesta, en la ley y acordado, como un resultado del cambio de nuestra Constitución.
-¿Habrá reconciliación entre el PSC y el PSOE en su cita de la semana que viene?
Entiendo que sí, pero quiero advertir de que no vamos a incorporar el debate territorial a la conferencia.
-¿Cómo es posible que cuando el PSOE quiere refundarse deje fuera un tema como este?
Porque lo hemos acordado ya en [la declaración de] Granada. El documento que hicimos allí lo presentó el PSOE y lo aprobamos todos, con Pere Navarro y Susana Díaz.
-Pues no parece que haya sido una gran solución.
Ya sabíamos que el derecho a decidir nos dividía, pero en el proyecto de organización territorial de España estamos de acuerdo. Y somos el único partido que ha hecho una propuesta en serio.
-Es decir, que el PSOE y el PSC están en perfecta sintonía, según usted.
La idea envenenada del derecho a decidir como una consulta autodeterminista ha penetrado con una fuerza irresistible y ha entrado en todos los espacios.
-Arrastrando al PSC.
Arrastrando al PSC, pero también a otros. Iniciativa per Catalunya está fracturada. Ahora empezamos a debatir si se trata de una consulta autodeterminista o es sobre más cuestiones. Ha sido una locura, un señuelo, una pretensión inútil, un camino a ninguna parte. El PSC no podía decir que no, pero tiene que reconducir esa pretensión hacia la ley y el acuerdo. ¿Cuándo va a haber acuerdo? Cuando la política de Cataluña y España ofrezca la solución a los problemas que hay, ya sea de financiación, de autogobierno, de singularidad lingüística… Cuando encontremos la solución, entonces decidirán los catalanes.
LISTAS ELECTORALES SEMIABIERTAS
-¿Qué son las listas semiabiertas?
La posibilidad de que el ciudadano prime a unas personas dentro de las listas que le ofrezcan los partidos. Por ejemplo: Álava. Pongamos por caso que yo soy el número uno y que la número dos es una chica. Si un número determinado, por ejemplo un 10% de los votantes del PSOE, priman a la número 2, la elegida es ella. La apertura de las listas no puede ser infinita porque impediría ordenar la elección. Madrid elige 41 diputados. No puede ser que el elector pueda poner un número a cada uno. Se podría primar a uno, dos o como máximo tres diputados en el caso de las listas grandes.
-¿Por qué no pueden ser totalmente abiertas?
La elección abierta perfecta es la mayoritaria en la que por pequeños distritos se escoge un solo diputado. En un pequeño distrito, los ciudadanos conocen al candidato y la relación con él es muchísimo mayor. Pero ese sistema haría desaparecer a los partidos pequeños porque siempre sale elegido uno de los mayoritarios.
-Casi choca escuchar de un partido mayoritario la defensa de los partidos minoritarios. Ellos se quejan de que no se cambia la ley para proteger a los grandes.
Se quejan de la ley d'Hont porque no es suficientemente proporcional. Si cambias a un sistema mayoritario, los pequeños desaparecen. Nuestra propuesta mejora la proporcionalidad porque también incluimos una lista nacional de 50 diputados. No hay sistemas electorales perfectos. Lo que ganas por un lado, lo pierdes por otro.
MONARQUÍA: "NO ES UN PROBLEMA DE LEYES"
-Pese al sentimiento republicano que está en la base del PSOE, el partido no quiere debatir a fondo sobre la monarquía o el modelo de Estado.
Efectivamente, hay una tradición republicana en la base del PSOE, pero nosotros no queremos alterar el modelo de monarquía parlamentaria que tenemos en España en este momento. No vemos ninguna necesidad para hacerlo. No queremos refundar el país ni entrar en un nuevo proceso constituyente. Somos bastante más sensatos que para meter a España en un proceso de refundación de país. Queremos hacer reformas puntuales sobre este y otros asuntos, pero sobre la arquitectura democrática que tenemos en nuestro país.
-¿Puede recuperar la monarquía la credibilidad sólo con reformas concretas?
La monarquía tiene que ganarse el afecto y la legitimación. No es un problema de leyes sino de ejemplaridad. Es una cuestión de función social, de ejercicio ejemplar de esa alta magistratura. Si no lo hacen así, en España habrá un movimiento que lo altere. Mientras eso no ocurra, nosotros tenemos que sostener lo que tenemos y mejorarlo. Los partidos tenemos un margen en el capítulo de renuncias, abdicación, sucesión e igualdad de sexos en el acceso al trono que exigirá una ley. Eso sí podemos hacerlo.
ZAPATERO: "NO FUIMOS LO SUFICIENTEMENTE VALIENTES"
-¿Cuándo reivindicará el PSOE el legado de Zapatero?
[Silencio] En el documento de la conferencia hay elementos autocríticos y también grandes elogios a lo que ha sido una manera nueva de interpretar el socialismo en el siglo XXI: muy comprometido con el pacifiscmo, con el feminismo, con la igualdad de los ciudadanos. En el PSOE hay una corriente de elogio hacia Zapatero muy importante, aunque aún estamos demasiado impregnados de la crítica inmisericorde que él recibió.
-¿Tiene el PSOE que huir de esa personificación de las causas de la debacle en las elecciones para volver a ser capaz de ganar otras?
Yo nunca he sido del círculo más íntimo de Zapatero. Ni siquiera puedo decir que fuese particularmente bien tratado en su primera etapa, porque llegó una generación nueva con él y entendí que algunos estábamos un poco más marginados. Pero eso ya no importa. Siempre he pensado que no fuimos lo suficientemente valientes en los últimos meses de su Gobierno y la campaña para defender las cosas que hicimos. Cuando tú dejas de defender las cosas que haces ya no te cree nadie.
-¿A qué se refiere?
Te pongo un ejemplo: el más duro. Cuando voy a las agrupaciones a explicar esta conferencia me encuentro con que muchos me hablan de la reforma de la Constitución de agosto de 2011 [que introdujo topes al endeudamiento conocidos como regla de oro]. Me bastan cinco minutos para explicar que entonces España estaba abocada a un rescate, que el BCE tuvo que comprar la deuda española y que en parte fue necesario para pagar las nóminas y pensiones a final de mes. Me basta explicar la realidad para que la gente me comprenda. Pero si tú dices desde casa que lo hicimos mal, ya no te cree nadie.
-En las elecciones de 2011 trataron de olvidarse de Zapatero.
En la campaña electoral tuvimos una cierta tentación separadora del Gobierno que no nos hizo ningún bien. Cuando un Gobierno socialista defiende junto al partido las decisiones difíciles, la gente lo entiende. Otro ejemplo, de la reconversión industrial.Cerrar los Altos Hornos de Sagunto no fue nada fácil. Y sin embargo, cuando tú explicas las cosas y la historia lo va confirmando… la gente te comprende. Sobre muchas decisiones del Gobierno desde mayo de 2010 hasta el final, nos faltó coraje y coherencia interna para defender lo que estábamos haciendo.
-¿Si la crisis provocó la debacle del PSOE, la salida puede apuntalar al PP?
A eso juegan ellos. El único discurso que vamos a escuchar de aquí al 2015 es "el país estaba muy mal, lo estamos salvando". Punto. Es una falacia en su conjunto. Si el país hubiera estado gobernado por la derecha, hubiese estado igual, parecido o muchísimo peor en términos sociales. No está salvado. Para nada el crecimiento va a facilitar una sensación de salida de la crisis si seguimos manteniendo cinco millones de parados, sueldos muy devaluados, una pérdida de calidad de vida, una marcha masiva de gente joven de España, una sociedad desestructurada socialmente por el estado de los servicios públicos. No creo que eso le vaya a dar la victoria al PP. Más bien percibo una sociedad hastiada, cabreada, con ganas de cambio.
-¿Por qué pese a ese cabreo el país no salta por los aires? ¿Por qué los españoles padecen la crisis en vez de rebelarse contra ella?
Primero porque la rebelión no parece una solución y segundo porque hay muchos amortiguadores, como el colchón familiar, ahorros, economía sumergida… La rebelión no es una solución a nada, más allá de la protesta, que ya hay mucha. Hay una sociedad indignada, quejosa, cabreada. ¿Que no se manifiesta en una rebelión? Yo diría que casi afortunadamente.
-Insiste mucho en que quiere hacer reformas, pero no hacer borrón y cuenta nueva.
En España no hay condiciones para hacer eso. Frívolamente, Izquierda Unida se lo plantea, como si de pronto fuera posible reinventarnos. También hay en el debate del 15-M esa noción antisistema de que todo está putrefacto y que hay que construir un nuevo modelo democrático sin saber muy bien cuál es. Seguro que nos lleva al caos. En ese sentido, me enorgullezco de ser moderado. Soy bastante más reformista que muchos pero insisto en mantener el statu quo.
-¿Se ha desinflado el 15-M?
Sigue siendo un potente movimiento de protesta que no ha articulado una agenda. Eso vuelve a llamarnos a los partidos de izquierda a insertar todo ese movimiento y esa fuerza en una propuesta renovadora. Debo decir que nuestro programa de reformas democráticas se inspira mucho en lo que el 15-M reclamaba.
Entrevista de Daniel Basteiro, para Huffington Post, 3/11/2013
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